Tras un año de hitos masivos para 31 Minutos que incluyeron el paso por el Tiny Desk y un histórico show ante más de 230 mil personas en el Zócalo de Ciudad de México, el periodista y uno de sus creadores Pedro Peirano regresó a Chile para presentar su nuevo libro, La maldición de la bruja González.
En una profunda conversación con Álvaro Paci en Palabras Sacan Palabras sobre el presente de la industria, Peirano reflexionó sobre la vigencia de sus personajes y la compleja realidad política que enfrenta la cultura nacional bajo la administración del Presidente José Antonio Kast
El éxito internacional frente a la crisis local
A pesar de que el programa va a cumplir 24 años, Peirano admite que el fenómeno de 31 Minutos sigue gozando de una vitalidad inusual para un proyecto de su longevidad. Al respecto, el autor señala que «ya debería haber pasado de moda y en algunos aspectos está bastante saludable». Sin embargo, este éxito internacional contrasta con su visión del panorama televisivo en Chile, donde percibe un estancamiento creativo.
Para Peirano, la televisión abierta actual ha abandonado la inversión en contenidos de calidad en favor de formatos de bajo costo. Según su diagnóstico, «la tele abierta sobre todo es ir a ver como la señora Rosita hace porotos con rienda y grabar a la vieja y fin… hay cero producción ahí». Esta falta de recursos impacta directamente en proyectos como el de Tulio Triviño, que a pesar de su estética artesanal, requiere una inversión considerable.
El creador es enfático al desmitificar la supuesta economía de su obra: «El 31 minutos parece barato porque está hecho con calcetines, pero no es barato». Además, agrega que la ambición creció con los años, pues «en la cuarta temporada era cambiábamos el set todo el tiempo… cada vez se hace más dementemente caro y a uno no le gusta bajar de eso».
La inviabilidad de los nuevos proyectos
Uno de los puntos más críticos de la entrevista fue la discusión sobre la posible eliminación de los fondos del Consejo Nacional de Televisión (CNTV), pilar fundamental para el nacimiento de clásicos como Los 80 y el propio 31 Minutos. Ante la consulta sobre si una idea similar podría surgir en el contexto actual, su respuesta fue tajante: «Difícilmente. Salvo en otra plataforma, quizás, no sé, YouTube, no sé, pero está difícil».
Pedro Peirano defiende la existencia de estos incentivos estatales como un motor de la industria nacional. En sus propias palabras, «el éxito de 31 minutos hizo que otra gente se interesara en hacer cosas para niños… hubo muchas producciones a partir de 31 minutos… que era el momento de hacer cosas como Diego y Glot». Por esta razón, el guionista insiste en que el apoyo financiero no debe cesar: «el fondo la plata no debería desaparecer de la producción audiovisual».
«Un poco de vergüenza ajena»: Críticas al Gobierno
El análisis de Pedro Peirano no se limitó a lo técnico, sino que abordó directamente el clima político del país bajo la gestión del Presidente Kast. Desde su perspectiva, el futuro del sector se vislumbra oscuro debido a lo que percibe como una falta de comprensión de la autoridad sobre los temas públicos.
«El desmantelamiento va a ser un poco complicado, sobre todo para la gente que le interesa la cultura», advirtió el entrevistado. Peirano también manifestó su incomodidad al ver cómo se manejan ciertos discursos hacia la opinión pública: «si veía tu presidente hablando mal de… no sabiendo lo que es un humedal, un poco de vergüenza ajena». A su juicio, este tipo de declaraciones responden a una estrategia política simplista: «creo que básicamente estáis hablándole a la galería, la gente que quiere escuchar que el mundo es mucho más simple de lo que es».
Para el cineasta, este enfoque es problemático porque «gobernar es super complejo» y el desprecio por la experiencia política puede traer consecuencias negativas. En consecuencia, Peirano califica el momento actual como una etapa de inexperiencia: «se siente muy neófito, así como muy sin experiencia todo». Su esperanza es que este sea «un periodo corto este en que están concentrado en una teoría de cómo se hace más que en la práctica de la política».
El futuro de 31 Minutos y los nuevos formatos
Pese al escenario adverso, el equipo de 31 Minutos continúa explorando nuevas fronteras creativas fuera de la pantalla tradicional. La asociación con entidades como Teatro a Mil les ha permitido llevar a sus personajes a las tablas con obras como El Quijote y Romeo y Julieta. Además, Peirano adelantó que ya se encuentran proyectando nuevos lanzamientos editoriales.
«Queremos hacerlo. Espero que sí. Se va a llamar Calcetín con Romboman contra Hongosman», reveló sobre el que sería su próximo libro, tras el estreno de La maldición de la bruja González. Mientras tanto, el equipo se prepara para una nueva gira por Chile con el show de Guaripolo, un personaje que, según Pedro Peirano, «hace que todos los demás palidezcan ante su fama inconmensurable».
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