El estreno de la película biográfica Michael ha vuelto a poner el nombre de Michael Jackson en el centro del debate global. La cinta, que busca retratar la vertiginosa carrera del «Rey del Pop», ha generado reacciones encontradas.
Para el periodista Marcelo Contreras, el veredicto es claro: la película ofrece “una imagen muy blanca… es una gran película para fans, es una gran película para pasarlo bien… sin los problemas, comillas, porque llega hasta el año 88”.
Una historia con «pinceladas» y grandes ausencias
A pesar de la espectacularidad visual y musical, la narrativa de la cinta ha sido cuestionada por su falta de profundidad en hitos clave. Según Contreras, la película se queda corta al omitir momentos fundamentales como la grabación de «We Are the World» o los detalles detrás del icónico solo de guitarra de Eddie Van Halen en «Beat It».
La historia de Van Halen, en particular, es descrita por el crítico como un «desperdicio» narrativo. Relata que Quincy Jones buscó al guitarrista de rock más importante de la época, quien grabó el solo casi en secreto, cambiando la estructura de la canción sin imaginar el impacto mundial que tendría. En el filme, aunque el solo suena, la mística de su creación brilla por su ausencia.
El «blanqueamiento» de la figura de Jackson
Uno de los puntos más polémicos es la influencia de la familia Jackson en la producción. Para Contreras, es evidente el esfuerzo por limpiar la imagen del artista, centrándose exclusivamente en sus años de gloria (la era Bad) y justificando cambios físicos a través del vitíligo, el cual se presenta como un tema central y «no menor».
Al terminar en 1988, la cinta evita convenientemente las acusaciones de abuso y los escándalos judiciales que marcaron la década de los 90. Sin embargo, el filme deja una puerta abierta: la frase “esta historia continuará” al final de los créditos sugiere que una segunda parte podría abordar los años más oscuros y complejos del ídolo.
Separar al hombre de la obra: El dilema ético
El análisis de Contreras también toca la fibra sensible del público: ¿se puede seguir disfrutando de su música tras las graves acusaciones en su contra? El periodista es enfático y asegura que se debe separar al hombre de su obra. “Sería absurdo privarnos de escuchar estos discos por los errores que él cometió como persona”, señala, destacando que el catálogo de Jackson es una pieza fundamental de la cultura pop.
La película también destaca por la genialidad técnica de Michael, quien componía de forma onomatopéyica, grabando arreglos de batería y bajo con su propia voz en casetes, a pesar de no saber leer música. Este talento, sumado a las actuaciones «impresionantes» de Juliano Valdi (Michael niño) y el sobrino del cantante, convierte a la biopic en una experiencia inmersiva para quienes buscan celebrar su legado musical.
En conclusión, Michael funciona como un tributo vibrante y emocional para los seguidores más fieles, pero deja una deuda pendiente con la verdad histórica: una película que prefiere el brillo del escenario antes que las sombras del mito.
