El actor nacional Alfredo Castro visitó Radio Futuro para conversar con Andrea Moletto y Álvaro Paci en el programa Palabras Sacan Palabras. Fue una entrevista honesta y por momentos tensa que varió entre tópicos, entre ellos se incluyó el caso Matute Johns.
El protagonista de la producción de Netflix, «Alguien tiene que Saber», está inspirada en el caso de Jorge Matute Johns. Él abordó las críticas que ha recibido la serie y la legitimidad de contar esta historia. Además, analizó el profundo trasfondo político que, a su juicio, justifica revisitar uno de los enigmas policiales más dolorosos de nuestra historia reciente.
Empatía familiar y la legalidad del relato
Frente a la controversia y el rechazo manifestado por la familia de Jorge Matute Johns, Castro fue enfático en separar las aguas entre el dolor humano y el derecho a la memoria. El actor comenzó aclarando que su postura es de absoluta empatía con la madre del joven que desapareció en 1999. Sin embargo, subrayó que, desde un punto de vista jurídico, la producción se ampara en la legalidad. Para Castro, la serie no es un ejercicio de oportunismo. En cambio, es una herramienta para reabrir el debate público sobre un caso que, tras décadas de incertidumbre, sigue sin entregar respuestas definitivas a la sociedad chilena.
Una crítica feroz a la impunidad en Chile
Uno de los puntos más agudos de la conversación fue cuando el actor reflexionó sobre el mensaje de fondo que entrega la serie. Castro, quien interpreta al detective a cargo del caso en la ficción, señaló que el proyecto busca visibilizar cómo el proceso judicial fue cerrado prematuramente. Esto dejó una herida abierta en el país. «Tú decís… este es el país de la impunidad, porque no ha habido búsqueda ni castigo para esa gente», sentenció el actor. Además, vinculó el caso Matute con una sensación sistémica de injusticia que atraviesa la historia de Chile y que la serie pretende poner bajo la lupa.
El acoso digital y los ataques personales
Finalmente, Alfredo Castro relató la cara más amarga de participar en un proyecto de esta envergadura: la violencia en redes sociales. El actor denunció recibir insultos constantes de usuarios que lo acusan de lucrar con el dolor ajeno, calificándolo con términos despectivos. Ante esto, el intérprete defendió su labor profesional y el valor del arte como un espacio para la reflexión colectiva. Lamentó que el odio digital opaque la oportunidad de utilizar la ficción como un motor para que el caso vuelva a ser discutido y, eventualmente, se logre la verdad que la familia y el país tanto anhelan.
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