Lo que vivimos este fin de semana, en Lollapalooza, no fue solo un festival; fue un reencuentro con la esencia misma de la música en vivo en la capital.
Tras tres intensas jornadas, Lollapalooza Chile 2026 cerró sus puertas en el Parque O’Higgins. Esto confirmó que el pulmón verde de Santiago sigue siendo la sede natural y espiritual del evento más grande del país.
Desde el primer riff del viernes hasta los últimos ecos de este domingo, la edición 2026 estuvo marcada por una curatoría que le devolvió el protagonismo a las guitarras y a la diversidad nacional.
Viernes y Sábado: El estallido del rock y el hardcore
La jornada inaugural del viernes quedó grabada a fuego con la oscuridad visceral de Deftones y la cátedra de resistencia política de Tom Morello. Él transformó el Perry’s Stage en una verdadera caldera de energía. El sábado, el Parque O’Higgins vibró con el regreso estelar de Turnstile. Así se demostró que el punk tiene su lugar asegurado en los escenarios principales. Además, después vino el cierre histórico de Los Bunkers, quienes jugaron de locales ante una multitud que coreó cada himno de principio a fin.
Domingo: Mística, historia y talento local
El cierre de este domingo 15 de marzo fue el broche de oro perfecto. La tarde se tiñó de nostalgia y relevancia social con la impecable colaboración entre Quilapayún y Los Bunkers. Este fue un momento que trascendió lo musical para convertirse en un hito cultural en el Lotus Stage. Mientras tanto, en los otros rincones del parque, el fenómeno de 31 Minutos repletó por segundo día consecutivo el Kidzapalooza. Esto deja claro que su legado es transgeneracional.
El Parque O’Higgins: La casa de todos
Más allá de los nombres en el cartel, la gran noticia de este cierre fue la confirmación de que Lollapalooza se queda en su casa. La logística, la cercanía y la atmósfera que brinda el Parque O’Higgins demostraron ser inigualables. La fluidez entre los escenarios y la experiencia de los miles de asistentes reafirmaron que no hay mejor lugar en Chile para vivir esta fiesta.
Con el eco de los últimos aplausos aún retumbando y con los rumores de Mon Laferte ya asomando para el 2027, Lollapalooza Chile 2026 se despide como una edición de consagración. La radio del rock estuvo ahí, y podemos decir con propiedad: ¡Qué bueno es estar de vuelta en casa!
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