En la víspera de Lollapalooza Chile 2026, conversamos con Matías Ávila y Luis Ayala, integrantes de Candelabro, una de las agrupaciones que está redefiniendo el sonido local. Tras un 2025 consagratorio, la banda regresa al festival para demostrar por qué su propuesta colectiva ha generado tal nivel de efervescencia en el público joven.
El salto a los grandes escenarios
Candelabro ya conoce el Parque Cerrillos, pero su retorno este año marca un hito de crecimiento. «Este año nos presentamos en un escenario más grande, en un horario más tardecito, entonces esperamos que el calor se disipe un poquito», comenta la banda, que llega con la experiencia de haber sorteado un 2025 «más rudo en muchos aspectos».
Para los músicos, el hecho de estar presentes por segundo año consecutivo es «una señal de que estamos haciendo las cosas bien». Este ascenso viene impulsado por su segundo disco, Deseo Carne y Voluntad, trabajo que no solo consolidó su formación con la saxofonista María Lobos, sino que fue aclamado como el mejor disco nacional del año pasado.
Rompiendo el molde: La música «rara» y colectiva
Uno de los puntos clave de la entrevista fue la definición de su sonido y de la generación a la que pertenecen. Según explican, «la música chilena actual es muy propositiva y no hay tanto un miedo como a hacer cosas raras quizás». Esta nueva ola se distancia del formato de solistas con banda de apoyo (como Gepe o Pedro Piedra) para abrazar la creación grupal: «hoy en día hay un auge como de gente que colectivamente hace música y que todos componen».
Incluso, al comparar la escena local con potencias regionales, la convicción es total: «los mexicanos son muy buenos, pero la música chilena es mejor, según yo», afirma Luis Ayala, destacando que este nuevo sonido genera un «asombro» que no se ve en otras partes.
Identidad y representatividad: «Un Ayala y un Ávila»
Candelabro no olvida sus raíces ni el impacto que tiene su origen en la audiencia. Para ellos, es fundamental que «el público esté viendo a un compadre que es de Rancagua y un compadre que es de San Luis de Peñalolén arriba de un escenario».
«Aquí hay un Ayala y un Ávila, no hay apellido raro ni tampoco familias ligadas a nada… en otro margen histórico deberíamos estar haciendo otra cosa», reflexionan sobre la importancia de la representatividad en el arte actual. Esa misma conciencia los llevó a lanzar recientemente covers de Los Prisioneros, una decisión que «nos ubica dentro del panorama sociopolítico actual chileno… que nuestro arte de alguna otra forma interpele a quienes nos escuchan».
Referentes y coordenadas en Lolla 2026
Al hablar de sus influencias, la banda se sitúa en una «arista quizás más vanguardista de la música chilena», citando nombres como Congreso, Los Jaivas y Fulano, además de sus contemporáneos como Niños del Cerro o Chini.png.
La cita para ver a esta fuerza de la naturaleza es este sábado 14 de marzo a las 16:15 horas en el Cenco Malls Stage. Quienes no puedan asistir podrán seguir la transmisión en vivo para todo el país a través de Radio Futuro, Rock & Pop y Los 40.
Como bien resume Matías Ávila al mirar su trayectoria: «Nunca cuando chico me imaginé que por haber agarrado una guitarra a los 10 años iba a estar conversando aquí con ustedes o tocando en Lollapalooza».
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