Roddy Bottum, quien ha sido tecladista de Faith No More desde 1982 (lo que equivale decir, en todos los discos) se refirió en detalle a una historia personal abordada en su libro de memorias, The Imperial We, que en esta ocasión poco y nada tiene que ver con la música de Faith No More. Más bien con una inversión de 12 mil dólares en Apple durante los noventa. En la etapa de la ausencia de Steve Jobs.
La historia fue abordada en el podcast The Hustle: Music & Money. Ahí, y como fue transcito por Blabbermouth, se puede escuchar la historia de Bottum en cuestión. «Nosotros, como chicos (mi grupo y yo), íbamos de empujar límites. A provocar. Nos gustaba hacer cosas que se consideraban extravagantes o que molestaban a la gente. Y una de esas cosas, aunque no lo creas, era que seguíamos el mercado de valores, simplemente porque era tan poco cool, tan ridículo y tan exagerado (…) Pero ese era el tipo de chicos provocadores que éramos, sobre todo este novio que tenía en ese momento, mi primer novio…
Entonces, cuando llegó el momento en que gané un poco de dinero gracias a Faith No More (nunca antes había ganado tanto), gané 12.000 dólares después de girar probablemente durante un año y medio seguido. Estaba en mi casa en Los Ángeles, visitando a mi familia por las fiestas, y alguien entregó ese cheque de nuestra empresa de management, que era la que manejaba a Faith No More en ese momento. Dijeron algo como: “Esta es tu compensación por lo que ganaste durante el último año y medio. Tenemos un excedente, así que todos en la banda van a recibir 12.000 dólares.2
La inversión en Apple
Ya habiendo abordado el contexto en el que funcionaba Faith No More a cominezos de los noventa, cuando ya habían publicado el primer disco con Mike Patton, The Real Thing, y todo lo que ello significó, Bottum finalmente contó cómo fue la decisión de invertir. «Era más dinero del que había visto jamás, por supuesto. Y mi papá estaba súper orgulloso. No podía creer que me estuvieran dando un cheque por 12.000 dólares. Y en ese momento yo vivía con ese novio en San Francisco. Vivíamos en un departamento tipo estudio. Yo no pagaba alquiler y todavía trabajaba más o menos como mensajero en bicicleta, y además íbamos a salir de gira de inmediato. Así que no tenía ninguna necesidad de esos 12.000 dólares. Y el novio bipolar y medio loco me convenció de que tomara ese cheque de 12.000 dólares y comprara acciones de Apple. Y eso fue en una época en la que las acciones de Apple estaban en su punto más bajo. Steve Jobs todavía no había vuelto a la empresa. Faltaban años y años para el iPhone. Y simplemente compré esas acciones y las dejé ahí.
Y es una cosa medio rara de mencionar en el libro. Un par de personas lo leyeron. Incluso mis editores lo leyeron. Mi novio lo leyó. Y la gente que lo leyó me dijo: ‘¿Estás seguro de que querés poner eso en el libro?'»
