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Rodrigo Alpe, guitarrista de Recrucide: «Que el metal sea agresivo no implica que rechace innovaciones»

Anunciado para estos días, "Terahate" es el quinto disco de la banda nacional. Un trabajo en que extremaron sus recursos creativos.

RECRUCIDE 02 Web
Recrucide

Satisfecho. Orgulloso. Expectante. Tres conceptos usa el guitarrista Rodrigo Alpe para describir su estado de ánimo a propósito de Terahate, el nuevo álbum de Recrucide, anunciado para los próximos días en formato digital y posteriormente en CD y vinilo a través del sello LQC.

Es el quinto disco de la banda nacional formada en 1993, y cuyos trabajos previos, Svpremacy (2014) y The Cycle (2017) obtuvieron el premio Pulsar en la categoría Metal. Fue grabado en diversos estudios durante buena parte de 2021 y comienzos de 2022.

Hace unos días Recrucide presentó en sus redes sociales el arte de carátula, obra del pintor Luis Almendra y que fue descrita al mismo tiempo como “perturbadora, elegante y brutal”. Esto bien vale como un anuncio de los nuevos caminos creativos que asumió la banda y que según Rodrigo Alpe la hicieron salir de su zona de confort.

Recrucide Terahate

“Apenas terminamos The Cycle surgió, de parte de Hernán, la pregunta de cómo incorporábamos las posibilidades que nos dan el uso de sintetizadores y orquestación”, comenta el guitarrista de Recrucide. “Antes de la pandemia teníamos armado otro disco, pero el contexto nos hizo probar nuevos métodos de composición, más nutritivos, más aislados físicamente pero muy compenetrados en la creación. Así empezamos un trabajo detallado y esos detalles a veces nos tomaron meses. Hacer un disco no es un camino liso. Siempre hay contratiempos y siempre tienes que estar a la altura. Por eso estoy expectante a la valoración de la gente cuando escuche este material. Sé que habrá todo tipo de reacciones, pero también sé que es el costo de jugar hacia adelante”.

El uso de teclados y otros recursos tecnológicos que no sean guitarra, bajo, batería y voz siempre ha sido un tema sensible en el mundo del metal extremo.

Eso lo tuvimos claro desde el comienzo y tomamos el riesgo. Usar sintetizadores y orquestar ciertas partes puede ser disruptivo para una banda death metal, pero es una evolución más allá del uso de la tecnología. Se trata de pensar de otra manera.

Y eso los involucró como compositores e intérpretes.

Así es. Buscar un equilibrio entre las raíces de la banda y lo nuevo exigió mucho de los cuatro músicos. Fue salir de la zona de seguridad que te dan ciertas formas y la manera como te relacionas con tu instrumento. Para tener una banda lo esencial es remar hacia el mismo lado y aportar. Que el metal sea una música agresiva no implica que rechace innovaciones. El arte es infinito, la cabeza de cada uno es un mundo y restringir formas de trabajar es dispararse en un pie y perderse la mitad de la vida. Lo único claro era no perder la identidad de la banda y aportar elementos que la potenciaran. Creo que se logró.

No debió ser fácil someter un sonido tan definido como el de Recrucide a nuevas texturas.

Claro que no. La opción era bien amplia y por eso hubo bastante investigación, dosificar entre “lo mucho” y “lo poco”. Por eso sentimos que necesitábamos a alguien que nos orientara y entonces llegamos Diego Ramírez, quien materializó lo que teníamos en mente. Masticamos bastante cada elemento que añadimos. Aparte de más melódico, Terahate es también un disco más oscuro.

Así como hay “sonidos nuevos”, también hay orquestación, algo más ambicioso y complejo.

Cuando estábamos en ese proceso, pedí a los muchachos que me dejaran probar algunas opciones y es lo que ofrecen temas como “Oscurum” y “Candelabrum IV”. Tuvimos mucho cuidado con eso. En el primero no fue tirar un parche de violines y listo. Trabajamos un cuarteto de cuerdas con cello, viola, contrabajo, violines; también bronces y coros… todo en la búsqueda de un sonido que no cortara la idea original. Y en “Oscurum” eso fue más amplio, con marchas, órgano, corno francés y hasta trompetas. Inyectamos una orquesta.

Imagino cómo será todo eso en vivo.

Trabajaremos con secuencias, con pistas milimétricas que nos exigirán una preparación mayor de lo habitual. No será fácil, pero será más grande. En vivo será toda una experiencia, pero una experiencia brutal.

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