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Dueño de La Batuta: “No tenemos más recursos y no hay ninguna ayuda”

El histórico recinto capitalino vive su hora más difícil. Su propietario, Hugo Liebner, cuenta de su lucha para que no muera.

Batuta

Esta semana se prendieron las alarmas en torno a La Batuta, uno de los recintos históricos para la música en vivo en Santiago y el país, ya que en redes sociales publicaron que “estamos en las últimas”. 

Las razones parecen evidentes, es uno más de los recintos que no han podido funcionar por la pandemia y no han recibido ningún salvavidas. Pero en su caso hay una historia muy especial detrás, son 31 años de recorrido como uno de los escenarios emblemáticos del circuito artístico local, con artistas nacionales e internacionales que han pasado por ahí y cuyas paredes han visto pasar de todo en su interior. Por eso la reacción del público y las bandas no se hizo esperar ante este llamado y manifestaron su preocupación por lo que pase con el querido escenario de Plaza Ñuñoa. 

El propietario del local, Hugo Liebner, habló con Futuro para aclarar la película en torno a su situación: “Llevamos un año cerrados, musicalmente hablando. En diciembre empezamos un proyecto de Batuta más de tipo restobar, o restaurant… y ha sido súper difícil, no hemos podido despegar. La Batuta es conocida por el arte, la cultura, la música y no por los sandwiches. Y bueno, hemos estado [con mesas] en la calle Jorge Washington, la gente igual ha respondido positivamente, pero estamos vendiendo un 5% de un mes malo. Y los gastos son los mismos: de arriendo, impuestos, imposiciones, entonces está complicado. Es lo que está pasando en el rubro completo, no somos solamente nosotros”.

De ahí viene el llamado de atención público que hicieron, un reflejo de la posibilidad real de que La Batuta cierre sus puertas para siempre: “En el fondo no tenemos más recursos. Espero que no lleguemos al punto de cerrar, pero fue una forma de desesperación, de decir ‘estamos acá, estamos en las últimas, ayúdennos’. Porque no hemos recibido ayuda de nadie, lo que nos han dado son créditos, al final es deuda que uno adquiere, no es una ayuda directa. Y ningún Ministerio de Cultura ni nada. Aquí no existimos”.

Hablando de ayudas, una serie de artistas y de personas se han mostrado dispuestos a colaborar de alguna manera en juntar fondos, a través de algún evento o algo que sirva. Más allá de que se puedan concretar estas iniciativas, al menos el gesto revela lo que significa La Batuta para todo el medio: “Es emocionante ver que la gente quiere a La Batuta como algo familiar. Hay gente que se ha casado, que se ha conocido ahí, son 31 años de historia, no es menor. Las murallas están impregnadas de una energía importante y me hace plantearme el no dejarla morir. Pero también tengo que velar hasta por mi salud, porque también me está afectando el hecho de luchar contra una corriente que es muy fuerte. Y con ninguna ayuda, porque ese es el punto, ni siquiera es que haya poca, es que no hay de ningún tipo”.

Agrega: “Tampoco sabemos qué va a pasar, cuánto va a durar. Yo con los retiros del 10% míos, de mi señora, de mi familia, nos gastamos todo lo que se podía gastar, nos endeudamos bastante y ya no hay dónde más echar mano. Postulamos ahora al Fogape Reactiva y al final lo único que logramos es que nos aumentaran el plazo de la deuda que ya había. Y la tasa de interés. Así que más capital de trabajo no nos llegó”.

“El problema de La Batuta hoy es plata, lamentablemente eso es. Los compromisos siguen igual, los créditos, las imposiciones, los impuestos, todo eso no para. Si hubiera una cuarentena en serio y te dijeran ‘ya, no se preocupe, no va a pagar’, ok. Imagínate que como anécdota… porque ya es para reírse… estuve cerrado de marzo a diciembre, sin ningún gasto eléctrico. Y en diciembre me llegó la cuenta por 2 millones y medio. Insisto, sin haber gastado electricidad. Y la respuesta de Enel fue que aunque yo no gaste, me sacan el promedio de los últimos 12 meses y me lo cobran igual. Es una burla. Tengo el local cerrado y debo 2 millones y medio de luz sin tenerlo abierto. Cuál es la solución: hago una repactación. Que la tuve que hacer, porque o si no, me cortan la luz. Entonces al hablar de ayuda, en el fondo, quizás no es necesario que te inyecten capital, pero que no haya este robo autorizado por la ley. Y puedo contar muchas otras cosas así. Es una cuarentena muy de papel, en el fondo. Hace falta más realidad”, concluyó.


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