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Del dinosaurio inventado al grupo que jamás existió: quince fraudes que engañaron al mundo

El yacimiento de Iruña Veleia, objeto de juicio estas últimas semanas, es solo el último de una serie de engaños, trucos y ocurrencias que van desde el arte, el cine, la música o la religión y que todos nos creímos en su momento (y algunos siguen creyendo).

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El yacimiento de Iruña Veleia, objeto de juicio estas últimas semanas, es solo el último de una serie de engaños, trucos y ocurrencias que van desde el arte, el cine, la música o la religión y que todos nos creímos en su momento (y algunos siguen creyendo).

Por ElPais.com

En la Audiencia Provincial de Álava se desarrolla estas semanas el juicio contra el equipo liderado por Eliseo Gil, responsables de un hallazgo arqueológico realizado en 2006 cuya importancia podría haber superado la de Pompeya. Se trataba de numerosas piezas de arcilla datadas en el siglo III, algunas de las cuales incluían jeroglíficos y palabras en euskera. El descubrimiento del yacimiento de Iruña Veleia hubiera demostrado la existencia del euskera 800 años antes de las primeras manifestaciones de ese idioma encontradas hasta el momento en las glosas emilianenses de San Millán de la Cogolla.

Después de dos años de investigaciones, un grupo de expertos resolvió que las piezas, nada menos que 476, eran efectivamente del siglo III, pero que el calvario y las inscripciones en euskera habían sido realizadas con posterioridad, más o menos, en el mismo año 2006, fecha de la excavación. Aunque el de Iruña Veleia es uno de los más recientes, no es el único fraude que se ha producido a lo largo de la historia. A continuación repasamos algunos tan sorprendentes como los de este yacimiento alavés donde, por haber, había hasta una pieza del siglo III en la que se mencionaba a Descartes, filósofo del siglo XVII.

El dinosaurio que intrigó a los arqueólogos

¿De qué se trataba? El número de octubre de 1999 de National Geographic reproducía en su portada la imagen de un fósil que se presentaba como el eslabón perdido entre las aves y los dinosaurios terópodos, aquellos que tienen los huesos huecos y tres dedos funcionales, y de los que forma parte, por ejemplo, el tiranosaurio. Según se informaba en la publicación, el fósil correspondía a un Archaeoraptor liaoningensis, se habría encontrado dos años antes en China y habría salido ilegalmente del país rumbo a Estados Unidos, donde fue adquirido por 80.000 dólares (alrededor de 72.000 euros) por el Museo de los Dinosaurios de Blanding, estado de Utah.

¿Cómo se descubrió? Una vez en poder del Museo de los Dinosaurios, los expertos comenzaron a analizar el fósil que, además de corresponder a una extraña especie, tenía la particularidad de mostrar al animal completo, lo que no suele ser habitual porque normalmente suele faltar alguna parte. No obstante, a medida que avanzaban las investigaciones, se descubrió que lo que parecía el fósil de un animal era en realidad la suma de los fósiles de varios animales distintos, pegados uno a otro. La razón para ello fue que los responsables de extraer el fósil en China lo rompieron y decidieron recomponerlo con los fragmentos originales y otros, también originales, que encontraron por los alrededores pero de especies diferentes. La torticera solución acabó dando lugar a esa especie nunca vista que era casi una criatura mitológica. En 2000, National Geographic publicó un artículo en el que reconocía que el fósil era un fraude.

Los falsos manuscritos del Mar Muerto

¿De qué se trataba? Los Rollos del Mar Muerto es una colección de casi mil manuscritos datados entre el 250 antes de Cristo y el 66 después de Cristo, redactados en su mayoría en hebreo y arameo, y que constituyen el testimonio más antiguo de la Biblia encontrado hasta la fecha. Fueron descubiertos en 1956 por unos pastores en unas cuevas de Qumrán y, en la actualidad, se encuentran repartidos por diferentes museos de todo el mundo. Entre ellos, el Museo de la Biblia de Washington.

¿Cómo se descubrió? El Museo de la Biblia de Washington es una institución privada dedicada a ese conjunto de libros religiosos que abrió sus puertas en la capital estadounidense en 2017. La construcción de su edificio, de más de 40.000 metros cuadrados, costó 500 millones de dólares (alrededor de 450 millones de euros). Para llenar semejante espacio, los propietarios, la familia del empresario cristiano evangélico Steve Green, dueño de la cadena de supermercados Hobby Lobby, han adquirido documentos y obras relativas a la Biblia cuyo valor histórico es discutible o cuya autenticidad está en entredicho. Ese es el caso de dieciséis fragmentos pertenecientes a los Rollos del Mar Muerto que, en 2018, fueron declarados falsos por el Federal Institute for Materials Research and Testing de Berlín. Las piezas, que tras ese veredicto fueron retiradas de la exposición permanente, procedían del mercado de coleccionismo en el que, en los últimos tiempos, han aparecido numerosos fragmentos de esos rollos, aunque su autenticidad suele ser dudosa.

La Sábana Santa: la fe por encima de la ciencia

¿De qué se trataba? Como en las escenas finales de El gatopardo de Lampedusa, en la que las hermanas Salina veían cómo su colección de reliquias quedaba mermada porque varias de ellas resultaban ser falsas, la Iglesia ha visto cómo muchas de sus reliquias no han pasado los análisis científicos a los que han sido sometidas en épocas recientes. Así sucedió también con la Sábana Santa, un trozo de lino en el que aparece una imagen antropomórfica que podría ser la de un hombre, en cuyo cuerpo se pueden ver laceraciones, golpes y heridas que recuerdan a las provocadas por una muerte por crucifixión. Con tantas referencias a ese martirio, no faltaron los que, desde su descubrimiento alrededor del siglo XIV, afirmaron convencidos que se trataba del sudario con el que habría sido enterrado Jesucristo. En la actualidad, la Sábana Santa se encuentra en la capilla de Guarini, anexa a la catedral de Turín, que fue construida en el siglo XVII expresamente para albergar la reliquia, la cual que es objeto de veneración por los fieles católicos con el beneplácito de la Iglesia católica.

¿Cómo se descubrió? Durante siglos la Sábana Santa fue venerada como reliquia auténtica, a pesar de que eran muchos los que ponían en duda su originalidad. Sin embargo, las limitaciones de la ciencia (y las reticencias de las autoridades católicas) impedían hacer análisis más certeros que resolvieran las dudas. En 1988 esos impedimentos desaparecieron y un fragmento de la tela pudo ser analizada por tres laboratorios de las universidades de Arizona y de Oxford y por el Politécnico de Zurigo utilizando para ellos el Carbono 14 (método de para datar materiales de hasta 50.000 años que contienen carbono). Los resultados determinaron que la pieza debía datarse entre los años 160 y 1390 después de Cristo. Ante estas pruebas, la Iglesia católica se vio obligada a reconocer la falsedad de la pieza pero, según el arzobispo de Turín, “dejando a la ciencia la valoración de esos resultados, la Iglesia seguirá venerando la reliquia que continua siendo objeto de culto de los fieles”. Por otra parte, un sector de la curia vaticana se mostró descontento con el hecho de haber permitido a los científicos analizar la pieza y dejaron entrever que el Carbono 14, a diferencia del Papa, no es infalible y que, con tanto humo de las velas e incluso después de un incendio del que fue objeto, los análisis científicos podrían dar lugar a resultados erróneos.

La Tizona del Cid

¿De qué se trataba? En mayo de 2007, la Junta de Castilla y León adquirió por 1,6 millones de euros una espada que se suponía que era la Tizona de El Cid Campeador. Se trataba de una espada cedida en depósito al Estado español por José Ramón Suárez de Otero y expuesta en el Museo del Ejército desde 1944. Al finalizar el contrato de cesión, Suárez de Otero tasó la espada en seis millones de euros e intentó vendérsela al Estado, que no aceptó. Finalmente, rebajó la cantidad a 1,5 millones de euros pero la venta tampoco se concretó porque, si bien la espada era un ejemplar de época con innegable valor histórico, no era la espada del Cid y su valor no superaba los 300.000 euros. A pesar de los informes científicos que apoyaban esta tesis, la Junta de Castilla y León sí que formalizó la compra por más de un millón y medio de euros. Desde el Ministerio de Cultura afirmaron que “respetamos el precio que hayan querido pagar por ella”, pero se mostraron sorprendidos al enterarse que la espada se expondría en la catedral de Burgos como “la auténtica espada del Cid Campeador”. Ante estas críticas, la Junta de Castilla y León respondió diciendo que el Ministerio de Cultura “tenía un ataque de cuernos”.

¿Cómo se descubrió? Siempre ha habido dudas sobre la veracidad de los datos relativos a Rodrigo Díaz de Vivar, figura histórica en la que el mito ha devorado en muchas ocasiones a la realidad. Recientemente, el investigador y profesor en la Universidad de Extremadura David Porrinas, experto en Edad Media y en la figura del Campeador, ha publicado un libro en el que desmonta muchas de esas creencias. Por ejemplo, que el Cid tuvo dos espadas que se llamaban Tizona y Colada, o un caballo llamado Babieca o que obligó a jurar al rey Alfonso VI en Santa Gadea. En declaraciones a EL PAÍS, Porrinas reconocía que un estudio como el suyo no hubiera sido posible de publicar durante la dictadura porque “el franquismo nació huérfano de ideologías, tenía que crear una y se apropió de símbolos como don Pelayo, Covadonga, Agustina de Aragón y el Cid (…). Franco se identificaba con el Cid legendario y le gustaba que otros le identificaran así”. Tal vez esa identificación fuera compartida por José María Aznar, quien posó disfrazado de Cid Campeador y por otros responsables de la Junta de Castilla y León, en manos del Partido Popular en el momento de la compra, porque según los expertos el valor de la pieza es más romántico que real. Como señalaba el periodista Ignacio Escolar en su columna El Cid y la falsa Tizona, “la espada es falsa y tiene el mismo valor histórico que el sable láser de Luke Skywalker o que la Excalibur del rey Arturo”.

Jaume I: un cadáver con dos cabezas

¿De qué se trataba? Jaume I fue un monarca de siglo XIII que conquistó, entre otros territorios, Valencia, Mallorca, Menorca, Ibiza y Formentera. Fallecido en el 1276, su cuerpo reposa en el monasterio tarraconense de Poblet. La peculiaridad es que en la tumba hay un cuerpo y dos cráneos desde que, en el siglo XIX, los panteones de los reyes de la Corona de Aragón fueran saqueados y sus huesos mezclados.

¿Cómo se descubrió? Si en el sepulcro de Jaume I hay un cuerpo y dos cráneos, es fácil deducir que uno de los cráneos no corresponde al monarca. Incluso podría suceder que el cuerpo y uno de los cráneos no pertenecieran al rey, aunque tampoco hay que descartar que ninguno de los restos sea verdadero. Para resolver el problema, en 2008, coincidiendo con el VIII centenario del nacimiento de Jaume I, un grupo de científicos solicitaron a los responsables del monasterio los permisos necesarios para exhumar el cadáver y realizar una serie de exámenes de ADN. Sin embargo, las autorizaciones no se obtuvieron, tal vez para evitar que sucediera lo mismo que con el supuesto cuerpo de Carlos de Aragón, Príncipe de Viana. Los estudios realizados tras su exhumación demostraron que su tórax no era el de un hombre de 40 años, edad a la que murió el noble, y su ADN no correspondía con el de su madre, Blanca de Navarra sino que pertenecían a tres personas diferentes. A día de hoy, la incógnita sobre el cuerpo de Jaume I continúa.

Denis Vrain-Lucas y su increíble colección de cartas

¿De qué se trataba? Denis Vrain-Lucas fue un pasante francés que, a mediados del siglo XIX, comenzó a falsificar cartas de importantes figuras históricas y a venderlas a coleccionistas de documentos antiguos. Entre las cartas que falsificó se encuentran comunicaciones entre Boyle, Newton y Pascal, en las que este científico francés afirmaba haber enunciado las leyes de la gravitación universal antes que el inglés.

¿Cómo se descubrió? El ansia falsificador de Vrain-Lucas era insaciable y ahí radicó su error. Se inventó más de veinticinco mil misivas firmadas por, entre otras personalidades históricas, Tales de Mileto, Arquímedes, María Magdalena, Juana de Arco, Dante Alighieri, Poncio Pilatos, Cleopatra e incluso Judas Iscariote. Unos documentos que los coleccionistas le quitaban de las manos y con los que consiguió grandes beneficios, sin importar que muchas de las cartas contuvieran anacronismos e incluso hubieran sido escritas en francés moderno. A pesar de ese detalle, lo que realmente dio al traste con su ingeniosa forma de vida fue que uno de sus clientes, el matemático y coleccionista Michel Chasles, se personó en 1867 en la sede de la Academia Francesa de Ciencias con las cartas de Pascal reclamando para el francés el descubrimiento de la Ley de la Gravedad. Extrañados, los académicos iniciaron una investigación que acabó dando lugar a un procedimiento judicial por estafa contra Vrain-Lucas. En 1870, un tribunal de París le sentenció a dos años de prisión, al pago de una multa de 500 francos y al abono de todas las costas judiciales. Una pena insignificante, habida cuenta de que se estima que solo con la venta de las cartas a Chasles había ingresado más de 140.000 francos (unos 21.000 euros de entonces, toda una fortuna).

La mitad de las piezas del Museo Étienne Terrus

¿De qué se trataba? Étienne Terrus fue un pintor francés a caballo entre el siglo XIX y el XX que nació en la localidad de Elna. Aunque se especializó en el paisajismo, se le considera precursor del fauvismo, hasta el punto de influir a artistas como Derain o Matisse. En 1994, Elna abrió un museo en su honor con numerosas piezas de… ¿su autoría?

¿Cómo se descubrió? En abril de 2018 los responsables del Museo Étienne Terrus descubrieron que más de ochenta obras de su colección, alrededor de la mitad de los fondos, eran falsas. Las adulteraciones fueron detectadas después de que el museo cerrase sus puertas para iniciar labores de remodelación y afectaban, principalmente, a obras que se habían adquirido con posterioridad a la apertura del museo. Además de los dictámenes realizados por expertos en la obra de Terrus, uno de los detalles que alertaron de las falsificaciones fue que en ciertas obras aparecían edificios que se construyeron con posterioridad a la muerte del pintor. El alcalde de Elna lamentó el hecho, lo calificó como “un desastre” y pidió disculpas a todos aquellos visitantes que habían acudido al museo de buena fe.

El falso Miró de Camilo José Cela

¿De qué se trataba? En la casa que Camilo José Cela tenía en Mallorca, colgaba un cuadro de Joan Miró que le había sido regalado al escritor por su amigo el pintor Manuel Viola, el cual tenía como diversión hacer lienzos “a la manera de” otros pintores.

¿Cómo se descubrió? Un día que Miró visitó la vivienda mallorquina de Cela y vio la obra, tuvo que reconocerle al propietario que “es falso. Yo no he pintado nunca ese cuadro”. A continuación, el escritor agarró el cuadro y, delante del artista, rasgó la tela de arriba a abajo. Posteriormente, la primera mujer del Nobel, Rosario Conde, remendó el lienzo y Miró se lo llevó a su estudio donde lo pintó de nuevo, al tiempo que escribía por detrás una dedicatoria que hacía referencia al hecho: “En recuerdo de una falsa tela apuñalada que dio nacimiento a una obra auténtica. A Camilo José Cela, su amigo, Miró”. El cuadro fue regalado por el Nobel a su hijo Camilo José Cela Conde cuando se separó de su primera esposa. No obstante, cuando Cela Conde quiso vender el cuadro, su padre le reclamó su devolución por vía judicial pero los tribunales fallaron en su contra. Por esa razón, en su testamento Cela declaró que consideraba cubierta la legítima con el valor del lienzo, que fue finalmente vendido por un precio ligeramente superior a 100.000 euros. En 2002, EL PAÍS informó de que el cuadro estaba a la venta en una galería de arte italiana por 877.977 euros. aunque, al trascender la noticia, fue retirado de la venta. Como señalaba el periódico, el precio del cuadro era clave a la hora de determinar si, efectivamente, la legítima estaba o no cubierta con la entrega de la obra de arte, algo que estaba todavía en litigio. El tema se resolvió finalmente en 2010, cuando el Tribunal Supremo dio la razón a Cela Conde y sentenciaba que las dos terceras partes del patrimonio correspondientes a la legítima no se habían satisfecho con esos 100.000 euros obtenidos por la venta del lienzo rasgado.

Los falsos diarios de Hitler que inspiraron a Almodóvar

¿De qué se trataba? En abril de 1983, la revista alemana Stern publicó en exclusiva un avance de los diarios de Adolf Hitler, adquiridos por la publicación después de desembolsar diez millones de marcos alemanes (alrededor de cinco millones de euros). El contenido de esos documentos era históricamente muy relevante, ya que daba cuenta de los acontecimientos sucedidos entre los años 1932 y 1945, por ejemplo, el nunca del todo aclarado viaje de Rudolf Hess a Escocia en 1939. De hecho, tras conocerse la noticia, el periódico inglés The Sunday Times, propiedad de Rupert Murdoch, compró los derechos a Stern para publicar los diarios en el Reino Unido.

¿Cómo se descubrió? Después de consultar a varios expertos en la Segunda Guerra Mundial que afirmaron que el estilo narrativo, la caligrafía y los hechos que se narraban correspondían a Hitler, los responsables de Stern comenzaron la publicaron de los diarios. Sin embargo, faltaba conocer los resultados de los análisis de la tinta y el papel que, cuando vieron la luz unos días más tarde, demostraron que tanto una como otro eran posteriores a 1945. Tras la correspondiente denuncia, la policía detuvo a Konrad Kujau y Gerd Heidemann como responsables del fraude. El primero habría copiado diferentes discursos de Hitler imitando su letra y añadiendo comentarios sobre los mismos. Por su parte, Heidemann habría sido el que negoció la venta con la revista alemana. Ambos fueron juzgados por estafa y condenados, aunque las sentencias fueron muy leves: cuatro años y seis meses para Kujau y cuatro años y ocho meses Heidemann. El juez justificó esta benevolencia por la falta de diligencia mostrada por Stern en todo el proceso.

El escándalo de los diarios fue tan sonado que Pedro Almodóvar reprodujo una historia semejante en ¿Qué he hecho yo para merecer esto? (1984). Concretamente, la línea argumental en la que el personaje de Antonio, interpretado por Ángel de Andrés López, es tentado por Lucas Villalba (Gonzalo Suárez) para falsificar las memorias de Hitler.

Holocausto Caníbal: no, esto no es un documental

¿De qué se trataba? En 1969 se estrenó Mondo Cane (conocida como Este perro mundo en España), una película semi-documental que recopilaba tradiciones y sucesos curiosos procedentes de todo el mundo y que abarcaban una venta de esclavos en Oriente Medio, una cacería humana en Nigeria, un hotel para moribundos en Singapur o la alimentación a la fuerza de las ocas para hacer paté. Algunas de esas escenas eran reales, pero otras habían sido inventadas y dramatizadas por los directores Paolo Cavara, Gualtiero Jacopetti y Franco Prosperi. El éxito de la cinta dio lugar a una serie de películas “mondo” y a otros falsos documentales, como Holocausto Caníbal de Ruggero Deodato. Esta cinta fue promocionada como el resultado de montar unas bobinas de película encontradas en la selva y que habían sido rodadas por un grupo de reporteros de los que nunca más se supo.

¿Cómo se descubrió? Holocausto caníbal, rodada con estética documental, mostraba escenas de extrema crudeza que reproducían asesinatos y torturas. Tras ver la cinta, el realizador Sergio Leone escribió una carta a Ruggero Deodato en la que le decía “Querido Ruggero, ¡menuda película! La segunda parte es una obra maestra del realismo cinematográfico, pero todo parece tan real que creo que te meterás en problemas”. El director de El bueno, el feo y el malo no se equivocaba. A los diez días de su estreno, Deodato fue detenido por obscenidad, una acusación que se agravó poco después, hasta ser imputado por presunto asesinato ante las cámaras de varios de los actores, los cuales estaban ilocalizables porque, por contrato, no podían aparecer en los medios ni en actos públicos durante un año. La cosa se complicó de tal manera, que el realizador tuvo que contactar con los actores que, al presentarse ante la corte de justicia, demostraron estar vivos y consiguieron que Deodato fuera liberado. A pesar de todo, en la actualidad todavía pervive la leyenda de que Holocausto Caníbal es una verdadera snuff movie.

El bocadillo de Wismichu: la película era solo el primer acto

¿De qué se trataba? Ismael Prego, conocido como Wismichu, es un popular Youtuber que decidió saltar al mundo de la realización cinematográfica en 2018. La expectación por ver su trabajo era tal, que el Festival de Sitges de ese año aceptó proyectar la cinta sin haberla visto, confiando únicamente en el trailer de la misma y que poco tenía que ver con el contenido final. La proyección de Bocadillo en en Sitges resultó ser un verdadero escándalo. Los espectadores estaban indignados, los responsables del Festival atónitos y Wismichu temeroso de que unos y otros quisieran tomarse la justicia por su mano, después de que hubieran asistido durante una hora y quince minutos a la proyección de una película en la que se repetía una y otra vez una misma escena, en la que los actores no paraban de decir “Vegetal de atún, vegetal de pollo”.

¿Cómo se descubrió? Meses después del estreno en Sitges, Wismichu presentó Vosotros sois mi película, un filme dirigido por Carlos Padial en el que se documentaba el rodaje de Bocadillo, la promoción de la cinta sin que ningún periodista la hubiera visto y la virulenta reacción de los espectadores. Si bien eso explicaba el porqué de Bocadillo, muchos de aquellos que fueron protagonistas del experimento del Youtuber seguían sin verle la gracia al asunto.

La clonación humana que acabó en condena

¿De qué se trataba? En 2004, el científico coreano Woo Suk Hwang afirmó haber clonado células madres embrionarias humanas. Este veterinario consiguió que su descubrimiento fuera publicado en la revista Science, lo que le reportó honores por parte del gobierno de su país, así como grandes inversiones económicas para poder continuar con los experimentos.

¿Cómo se descubrió? Pocos meses después de publicar sus descubrimientos, la comunidad científica comenzó a poner en duda los resultados y métodos de Woo Suk Hwang. La principal acusación fue que las células madre que sustentaban todas las conclusiones habían sido modificadas y que el ADN no respondía con el del donante original. Aunque Woo Suk Hwang acusó a sus detractores de “despechados”, lo cierto es que tres laboratorios independientes confirmaron el fraude, lo que provocó que el científico fuera expulsado de la Universidad de Seúl y condenado a dos años de cárcel, aunque no entró en prisión.

Las hadas de Cottingley: tan bonito que no lo desmintieron

¿De qué se trataba? En 1917, Elsie Wright y Frances Griffith, dos amigas que vivían en la localidad inglesa de Cottingley, se tomaron cinco fotografías en las que aparecían en un arroyo junto a unas pequeñas hadas. En 1919, las imágenes se hicieron públicas después de que la madre de Elsie comentase en una reunión de la Sociedad Teosófica de Bradford, ciudad cercana a Cottingley, la proeza fotográfica de su hija y su amiga. La noticia no tardó en extenderse y llegar a los periódicos y revistas, una de los cuales, The Strand Magazine, encargó a Arthur Conan Doyle un reportaje sobre el tema. El creador de Sherlock Holmes, destacado espiritista, dio pábulo a las imágenes, lo que acrecentó la leyenda.

¿Cómo se descubrió? A la edad de 13 años, Elsie Wright entró en una escuela de arte donde se familiarizó con la pintura y una disciplina todavía reciente, la fotografía, llegando a trabajar en un laboratorio en el que creaba fotomontajes en los que aparecían soldados fallecidos en la Primera Guerra Mundial junto a sus familiares. Aprovechando sus conocimientos y el equipo de fotográfico de su padre, Elsie, junto con su amiga Frances, realizó las fotografías de las hadas. Durante años las dos niñas, que tenían 16 años en el caso de Elsie y 10 en el de Frances en el momento de hacer las fotografías, negaron el fraude. Sin embargo, en 1981 acabaron reconociendo que habían trucado las imágenes, pero que habían guardado silencio porque, después de que Conan Doyle se las hubiera creído, les daba vergüenza confesar. En 2018, las placas de las fotografías originales fueron subastadas alcanzando un precio de veinte mil libras (alrededor de veintitrés mil euros).

Unas entrevistas demasiado buenas para ser verdad

¿De qué se trataba? Tomasso Debenedetti es un periodista freelance italiano conocido por las entrevistas con importantes personalidades de todo el mundo que, curiosamente, no publicaba en prestigiosas cabeceras, sino en pequeños diarios de provincias. Aunque le pagaban mucho, Debenedetti reconoce que le publicaban todo lo que les ofrecía, lo que facilitaba su discutible actuar pues pocas o ninguna de esas entrevistas eran reales sino inventadas. Entre sus entrevistados se encontraban Gore Vidal, Derek Walcott, Coetzee, Manos Oz, Le Clézio, Günter Grass, V.S. Naipaul, Ken Follett, el Dalai Lama, Gorbachov e incluso el papa Ratzinger.

¿Cómo se descubrió? El novelista Philip Roth fue quien dio la voz de alarma sobre los fraudes de Debenedetti. Todo sucedió en 2010, durante el transcurso de una entrevista entre Roth y la periodista de La Repubblica Paula Zanuttini. En un momento dado, Zanuttini le preguntó al escritor por qué había dejado de confiar en Barack Obama, a lo que Roth respondió preguntando de dónde había sacado semejante bobada. Efectivamente, había sido Debenedetti el que había puesto esas palabras en boca del norteamericano en una entrevista nunca concedida por el escritor e inventada de cabo a rabo, publicada en el diario italiano Libero. La indignación de Roth fue tal, que animó a otros periodistas a investigar las actividades de Debenedetti, lo que confirmó que el periodista se había inventado casi todas las entrevistas que había publicado.

Después de ser descubierto Debenedetti, fue despedido de los medios en los que colaboraba pero no abandonó su comportamiento. En la actualidad, continúa propagando sus bulos en internet y a través de Twitter. Él fue el creador de una cuenta falsa de Mario Vargas Llosa en la que afirmaba que el Nobel había fallecido y también quien remitió a las agencias internacionales de noticias la falsa fotografía de Chavez entubado y al borde de la muerte. Según explica Debenedetti, lo hace para demostrar lo fácil que es crear fake news en las redes y lograr que sean publicadas por los medios convencionales.

Threathin: el falso grupo musical que nos advirtió sobre las redes

¿De qué se trataba? El grupo Threathin es una banda de Estados Unidos que consiguió firmar una gira por Reino Unido después de convencer a los locales de conciertos de la idoneidad de contratarles, gracias al enorme número de seguidores que tenían en las redes sociales.

¿Cómo se descubrió? La expectación generada por Threathin era tan grande que hubo locales que reforzaron la seguridad con vistas a evitar aglomeraciones y problemas con tanta afluencia de gente. La realidad fue que a muchas de las actuaciones ni siquiera acudió un espectador. La razón fue que, para aparentar que era una estrella del rock, Jered Threatin se inventó un sello discográfico, un manager, compró falsos likes en Facebook y miles de visionados en Youtube de unos vídeos realizados por él mismo, en alguno de los cuales aparentaba tocar ante multitudes. Además, decía haber vendido más de 55 mil copias de su primer EP y que su último single estaba en el Top 40 en siete países. A pesar del escándalo, Threathin no solo regresó a Estados Unidos sin mayores consecuencias, sino que descubrió con sorpresa que, a raíz de la polémica, había comenzado a vender miles de CD. Al menos eso afirma él.


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