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Lucho Hernández y el despertar del Monstruo: «Es la épica del hijo pródigo que nació en las calles de Viña»

El locutor señaló en Ciudadano ADN varios momentos donde resurgió la furia del público viñamarino.

El locutor señaló en Ciudadano ADN varios momentos donde resurgió la furia del público viñamarino.

El renacer del “monstruo” de la Quinta Vergara, que despertó tras el abrupto corte de la rutina de Fusión Humor, marcó la cuarta noche de Viña 2020.

Por eso, Luis Hernández revisó en Ciudadano ADN varios momentos donde resurgió la furia del público viñamarino, como Joe Vasconcellos en 2000 -una pugna entre el público enardecido por el músico y el fallecido director Gonzalo Bertrán que duró casi media hora-, Los Prisioneros en 2003, o Juan Gabriel en 2004 -que motivó que la animadora, Myriam Hernández, anunciara una novedosa “gaviota de oro” entregada tras bambalinas-.

Este 2020, Fusión Humor cautivó al público con un humor “blanco, familiar, con dinámicas de patota que se hacen bullying entre ellos”. Al final de su rutina, recordó Hernández, los cómicos “se quedaron en silencio a la antigua, y eso generó la tensión” que hizo que salieran a escena los animadores, les entregaran rápidamente los dos premios y luego enviaran a la pausa, sin dejarlos hacer el bis.

Una reacción del público que, para el crítico de Ciudadano ADN, tiene que ver con la “épica histórica del hijo pródigo que nació en las calles de Viña del Mar” y es desplazado por otros artistas de mayor renombre. Sin embargo, explicó que la rutina de Fusión Humor estaba programada para durar 50 minutos, pero ellos hicieron 70, por lo que la producción lo consideró suficiente, lo que fue asumido por los propios comediantes.

El español Pablo Alborán, quien abrió la jornada, pisa ya por tercera vez la Quinta Vergara, aunque aún es desconocido por cierta parte del público. “En esta época se puede ser exitoso sin ser tan famoso”, dijo Hernández sobre un show “correcto” al que le faltó “mover la fibra con gente que no lo conoce. Viña es la gran oportunidad para llegar a gente que no te conozca”.

La noche fue cerrada por Luciano Pereyra, quien entusiasmó lo suficiente al público como para acallar una hora de pifias del monstruo. El cantante no desaprovechó la oportunidad de referirse al estallido social chileno: “Celebro mucho cuando un pueblo sale a hablar lo que necesita”, dijo.

El show del argentino terminó de graficar “el divorcio de los animadores con el público”. Cuando Martín Cárcamo y María Luisa Godoy le entregan la Gaviota de Oro a Pereyra, el público corea sin parar “déjenlo cantar”.

Para hoy jueves, en tanto, se espera el número anglo: Maroon 5, además de Paul Vásquez en el humor y el brasileño Alexandre Pires en el cierre.

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