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Ricardo Martínez y estallido social desde el mundo académico: «Los jóvenes están muy involucrados»

El columnista de Ciudadano ADN se refirió a cómo se vive esta crisis desde el rol de los profesores universitarios, observando a la juventud.

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El columnista de Ciudadano ADN se refirió a cómo se vive esta crisis desde el rol de los profesores universitarios, observando a la juventud.

Haciendo una pausa en «Letra y música», Ricardo Martínez, columnista estable de Ciudadano ADN, reflexionó sobre el estallido social que vive Chile y cómo lo ve desde su posición de académico.

Un estallido en el que «hay muchas preguntas y muchas demandas, y en ese ruido de fondo es difícil dilucidar cuáles son las cuestiones fundamentales», según comentó Martínez, a la vez que recordó que en los Encuentros Locales Autoconvocados (ELA) que propulsó la ex presidenta Michelle Bachelet en 2016 con miras a iniciar un proceso constituyente, surgieron siete preocupaciones mayoritarias: derecho a la educación, derecho a la salud, igualdad ante la ley, salario equitativo, vida digna, libertad de expresión, y respeto a la naturaleza y al medio ambiente.

Martínez recordó que, en su rol de lingüista, fue uno de los que tuvo el rol de analizar más de 200 mil comentarios, llegando a la conclusión de que los ciudadanos esperaban de estos derechos «que fueran provistos por el Estado y no dejados al mercado como ocurre actualmente».

Ahora, ante los cabildos abiertos que comienzan a surgir a lo largo del país, el columnista remarcó la importancia de que «se debe hacer un proyecto vinculante, en lo de Bachelet no estaba claro eso, era una consulta generalizada», advirtiendo además que «las constituciones en Chile siempre se han hecho por parte de grupos muy pequeños, una especie de iluminados».

A la hora de indagar en una posible salida a la crisis política y social, Martínez comentó que «necesitamos respuestas nuevas y más creativas», aplaudiendo «lo que han hecho ciertos medios de llevar a gente de la sociedad civil, porque lo que hay que hacer es abrir los oídos y escuchar nuevas perspectivas. Si le preguntamos a los de siempre nos van a responder lo mismo de siempre».

Un movimiento ciudadano encabezado por la juventud, que al igual que anteriores como el de los pingüinos el 2006 o el de los universitarios el 2011, «parten simplemente expresando un malestar», pero se terminan cristalizando en hechos como la derogación de la LOCE o la instalación de la idea de educación gratuita y de calidad. Martínez, en su rol de académico «en universidades de distinta naturaleza», advirtió que hoy «la diversidad es una cosa importante. En los 80 o 90 la juventud era mucho más homogénea, en términos de la música que escuchaba, cómo se vestía o qué pensaba. Hoy uno ve un amplio espectro».

Pero con un común denominador: «todos, desde el 2006 en adelante, están muy involucrados en lo que pasa en la sociedad». También a Martínez le llama la atención que a lo largo de estos tres movimientos «hay un grupo que ha ido envejeciendo con los movimientos. Los pingüinos del 2006 eran los universitarios del 2011 y ahora son los profesores de los estudiantes del 2019», agregando que «en el 2006 había una generación que no tenía redes sociales, la comunicación ocurría por fotolog, hoy todo el día corren videos con frases como ‘esto no circula por otros medios’, ‘viralización'», e indicando que «es una forma de articulación incluso distinta que el 2011».

Martínez finalizó su columna comentando sobre el surgimiento de «El derecho de vivir en paz», de Víctor Jara, como una suerte de himno de este estallido social. «Reparé en que tenia algo oriental. Una característica de la música china es que tiene tres notas seguidas». Para el académico, en esta canción Jara «muestra su genialidad no solo captando el espíritu de los tiempos, sino haciendo algo que se salía de lo que habitualmente hacía».


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