“La Pata del Diablo”: ¿Hallazgo de presencia demoníaca o fenómeno geológico?

En la zona precordillerana de Santiago, específicamente en la curva de la Ruta G-25 se contempla una aparente huella plasmada en una roca.

11 Feb, 2019

En la zona precordillerana de Santiago, específicamente en la curva de la Ruta G-25 se contempla una aparente huella plasmada en una roca.

En San José de Maipo, a un costado de la curva de la Ruta G-25 encontramos un puente colgante sobre el río Maipo, que lleva al antiguo fundo El Toyo se contempla una roca con una notoria hendidura con forma de pie gigante, cual huella de la pisada de un monstruo.

Lo lugareños más antiguos la nombraron como “La Pata del Diablo”, ya que correspondería a la pisada del demonio en una visita a la localidad. La presunta huella correspondería  a un pie derecho, de más de dos metros y medio de altura. El dedo pulgar y el relieve del arco están muy definidos, lo que se desconoce si es por intervención humana o causas naturales.

Con respecto al talón, este no se ve porque quedó enterrado luego de múltiples arreglos de tránsito en el sector, para optimizar la Ruta G-25.

Como otras clásicas historias de esta índole, el “cola de flecha” habría llegado a la localidad a provocar muertes y habría seducido a las mujeres más atractivas y virtuosas, usando su atractivo. Entre las supuestas víctimas hubo una novicia, hija de una familia acaudalada del sector, la cual mientras estaba en proceso de formación para ser monja fue interceptada por el demonio para convencerla de olvidar su fe cristiana. Sin embargo, fue expulsado por la madre superiora del convento mediante rezos y agua bendita.

Al fugarse del recinto, el diablo volvió a su figura monstruosa y saltó hacia el otro lado del río (de un solo salto) dejando su pata marcada en la roca, para luego huir entre los cerros aledaños.

Otra versión explica que los pobladores acordaron con el demonio la construcción del puente sobre el río Maipo, junto con una barra de oro a cambio del alma de cada pactante. Finalmente el puente sí fue terminado, pero las barras de oro fueron un fraude, por lo que los lugareños trazaron con el filo de un hacha una cruz. El “príncipe de las tinieblas” al ver el símbolo salió impetuosamente, colmado por la rabia y dejó accidentalmente su huella en la roca colindante al puente.

No obstante, los escépticos indican que la figura es un mero fenómeno geológico con forma peculiar, o probablemente, la huella de un animal prehistórico extinto.

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