MALDITO ROCK AND ROLL

Alice in Chains: lo que no mata fortalece

Ernesto Bustos comenta sobre la vigencia y renovación de una de las bandas emblema de los 90.

La muerte de Layne Staley, el 5 de abril de 2002, como consecuencia de un mortal cóctel de heroína y cocaína (speedball), puso fin a la ascendente carrera de Alice in Chains, la misma que se vio interrumpida indefinidamente tras la edición del disco homónimo en 1995.

Aquí me surge una interrogante. Considerando tantas historias de drogas y adicciones en el rock, el ejemplo de Layne Staley podría representar uno más. Alice in Chains lo tenía todo a mediados de los ’90. Acababa de publicar su tercer disco en estudio (el del perrito cojo), debutaba en el primer lugar de las listas en Estados Unidos y consiguió disco de platino a las dos semanas de su edición. Sus discos anteriores, Facelift (1990) y Dirt (1992), alcanzaron al momento de su estreno discos de oro y platino respectivamente.

Esto, lejos de significar un nuevo envión anímico para la banda y en particular para su vocalista, provocó una profunda depresión en Layne y el 3 de julio de 1996 subía por última vez al escenario como cantante de Alice in Chains.

Aunque la banda nunca oficializó su final, se considera que fue la muerte de este último, el hecho que señaló el fin de una etapa y el inicio de un silencio que se prolongó hasta 2006.

Alice In Chains 2009Tras la participación en el programa “Rock Decades Live!” de VH1, Alice in Chains concretó uno de los regresos más potentes en la historia del rock actual. Por lo menos a mi, la edición de Black Gives Way to Blue (2009) me demostró que no necesariamente el regreso tras la pérdida debe ser con mesura y mucho respeto. Alice in Chains optó por ser más directo. Reclutó a William DuVall, antiguo cantante de  Comes with the Fall, y se lanzó de regreso a la carretera.

El resumen de aquel periodo fueron 11 nuevas canciones. Y recién la semana pasada la banda liberó el primer sencillo de su nuevo disco. Se trata de “Hollow”, de The Devil Put Dinosaurs Here, que saldrá a la venta en mayo próximo. La historia se repite. Otro gran mazazo de Alice in Chains, resumido en oscuridad, potentes riffs de guitarra, la característica atmósfera sicodélica del trabajo a dos voces de DuVall y Cantrell, una potencia que ya se la quisiera cualquier banda que recién da sus primeros pasos y lo principal, un sonido aplastante.

Pido disculpas a los fanáticos más devotos de Layne Staley, pero en esta nueva etapa que vive la banda más pesada, sicodélica y depresiva que parió el grunge a fines de los ’80, William DuVall me hace olvidarlo por momentos. Tal vez por su mayor versatilidad al asumir la segunda guitarra y ser un apoyo eficiente en lo vocal para Jerry Cantrell, su aporte me merece algo más de reconocimiento en relación al liderazgo espiritual ejercido por Staley. Además, con su llegada Alice in Chains recuperó su seguridad en el trabajo diario y desterró aquellos pasajes de incertidumbre al tener que lidiar con la inestabilidad de una enfermedad.

Jerry Cantrell en Maquinaria 2011Lo concreto, en todo caso, tiene que ver con la próxima edición de la versión 2013 de Alice in Chains. Una versión que muchos -y me incluyo- aguardamos con ansiedad y mucha expectación teniendo como parámetro el potente Black Gives Way to Blue.

El próximo 19 de septiembre, la banda estará en Brasil para una nueva edición de Rock in Rio. Compartirá escenario ese día con Metallica, Ghost y Sepultura. En una de esas, aprovechan el impulso y nos visitan para mostrarnos The Devil Put Dinosaurs Here y sus clásicos como “Rooster”, “Would?”, “Man in the box”, “We die Young”, “Grind”, “Heaven beside you” y “All secrets know”.

Esperemos que 2013 Alice in Chains nos vuelva a sorprender con nuevas canciones y una segunda. Todavía está fresco el recuerdo del Maquinaria 2011.


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