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Guerra nuclear

 

Patricio Jara comenta «Apátrida», nuevo EP de Nuclear.

Me gustan los discos cortos. Me gustan los EP, los mini-álbumes, los maxi-singles o como quiera que se llamen. Nadie logra ponerse de acuerdo sobre de qué se trata precisamente un extended play, salvo que no debiera pasar los 20 minutos ni costar lo mismo que un álbum.

En tiempos en que la figura del disco como tal se ha perdido (la tecnología los suele transformar en una carpeta llena de archivos) hay varios elementos que le dan valor a los EP: primero, la idea de que son una pausa en medio de algo, un momento de freno o quizás el anuncio de un golpe de timón en la carrera de una banda. Pienso en Flag of Hate de Kreator, en Haunting the Chapel de Slayer, en el Cockroaches de Voivod antes del Dimension Hatröss y, en cierto modo, en The Heartwork, de Carcass, aparecido sin que muchos sospecháramos que se trataba de una degustación del sucesor del asombroso Necroticism.

Además, con los EP se presupone que al tratarse de tres o cuatro temas nuevos, éstos han sido trabajados de manera más exhaustiva, acaso sin la urgencia de tener ocho o diez o doce cortes a los cuales prestar atención.

Los buenos EP son capaces de justificar su existencia y ganarse un lugar en la discografía de una banda, tanto por los elementos descritos, como porque encierran un concepto claro. Eso es lo que hay detrás de Apátrida, de Nuclear, un disco con la potencia de un manifiesto y que además entrega dos de las mejores canciones que la banda ha grabado en su historia: “Breathing Despair” y “Architects of War”. Son piezas completas, intensas, llenas de matices, arreglos, guiños y letras largas y trabajadas.

Apátrida es político, duro, frontal, enrabiado. Como debe ser el thrash metal en estos días. Música dura para tiempos duros. Música con ideas cuando parece que todo se va en picada. Nuclear no está jugando. No son Municipal Waste.

Mención aparte al tema que da nombre al disco. No es fácil cantar thrash metal en español. El riesgo es grande. El inglés, lo sabemos, es universal, pero también sirve para esconder falencias de toda clase en medio de los gruñidos y del tuca-tuca desatado.

Al escribir en castellano la exigencia es superior. No sólo importa el fraseo o la rima, también que se entienda cada palabra, y lo más importante en esta clase de discos: que haya un mensaje claro. Cantar en español para decir algo concreto, para decirlo bien dicho. No para contar chistes escolares.

Con este trabajo Nuclear da un paso importante. Apátrida será un disco del que deberán hacerse cargo hasta el fin de los tiempos. Será un parámetro. Dieron un salto grande y tendrán que prepararse para el próximo. Y, de paso, ya no hay dudas: el metal de los próximos años será full político o mejor que se llame de otro modo.

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