La soprano oriunda de California, Amy Lee, llegó para asegurar que la IA sufrirá una caída considerable en el mundo artístico. La frontwoman de Evanescence explicó que espera atenta a un resurgimiento de la creatividad artesanal, confesando que es su «esperanza y convicción» ver la caída de la Inteligencia Artificial generativa.
Ante ello, la cantante admitió sentir cierto temor ante el uso de la IA: «Es difícil no mirar a tu alrededor y pensar: ‘Vaya, estamos fritos. Todo va cuesta abajo’«.
Sin embargo, no todo es malo, ya que también aseguró que «cada vez percibo más que la gente busca arte auténtico, artistas de verdad y cosas hechas a mano».
El optimismo de Amy Lee ante la IA
«Creo que hacia ahí nos dirigimos. Es algo hermoso, divertido y emocionante. Con toda la locura que hay en el mundo, nos necesitamos unos a otros. Necesitamos una vía de escape para liberar todo eso«, agregó la cantante a su declaración, en una entrevista para el podcast Rocked.
Posteriormente, Lee contó una anécdota alrededor de un póster de Evanescence que había visto hace poco, generado con IA para anunciar un evento promocional.
«El otro día vi un póster horrible de un show nuestro. Y yo digo: ¿Por qué? Es tan feo. Es, literalmente, lo más feo, lo peor, lo más horrible que hay. Podrían habernos sacado una foto en cualquier parte y haberla puesto«, sentenció.
«Tendremos que encontrar la manera de recuperar la autenticidad, de reencontrarnos en el mundo real y de crear arte en el mundo real», concluyó Amy Lee.
La posición del mundo del rock frente a la IA
Los comentarios de Lee se producen apenas unos días después de que Zacky Vengeance, de Avenged Sevenfold, defendiera el uso de la IA generativa.
«Cada gran avance tecnológico ha sido recibido con miedo y resistencia. La IA no es una excepción. No supone la muerte de la creatividad ni del ingenio humano, es una ampliación de lo que es posible», aseguró el guitarrista.
En contraste, Bruce Dickinson, la leyenda viviente de Iron Maiden, afirma que «La IA solo está robando tu creatividad y arrojándotela de vuelta sin alma».
