El libro de historia del metal mundial cerró anoche uno de sus capítulos más trascendentales y gloriosos. De tocar en el Liceo Nacional hasta cautivar los escenarios más grandes del mundo. Así, Sepultura dice adiós.
Durante la jornada de este sábado 7 de noviembre, el Suhai Music Hall de São Paulo fue el escenario elegido para presenciar el último concierto en directo de Sepultura, marcando el punto final de su ambiciosa gira de despedida Celebrating Life Through Death y el retiro definitivo de las pistas tras más de 40 años de carrera.
Un viaje antológico de 32 canciones por cuatro décadas de historia
Originalmente planificado en la Arena Pacaembu, el evento fue trasladado al recinto paulista para crear una atmósfera de mayor cercanía e intimidad entre los músicos y su fanaticada, transformando la velada en una liturgia donde la nostalgia, el poder y la emoción se fusionaron de principio a fin.
La agrupación no guardó absolutamente nada para la noche de su retiro. El concierto arrancó con la furia del clásico «Arise». De esta manera, dio inicio a un monumental recorrido de 32 canciones que repasó; prácticamente la totalidad de su discografía de estudio. El repertorio fue desde el primitivo Morbid Visions (1986) hasta su aclamado Quadra (2020). Además, quedó a tan solo un tema («Sacred Books») de haber interpretado de forma íntegra su reciente EP The Cloud of Unknowing.
La noche estuvo marcada además por el rescate de verdaderas joyas ocultas que la banda no tocaba hace años. Los asistentes estallaron cuando resonaron los primeros acordes de «Altered State» (omitida en vivo desde 2013). También vibraron con «We’ve Lost You!» (no ejecutada desde 2015).
Uno de los momentos cumbre de la jornada se vivió con la interpretación de «Itsári», tema que no subía al escenario desde 1998 y que contó con la participación especial de Moyses Kolesne, guitarrista de Krisiun.
Invitados de honor y una fiesta sobre el escenario
La despedida de Sepultura se convirtió en una auténtica reunión de la familia del metal brasileño e internacional. El guitarrista Andreas Kisser compartió un emotivo momento junto a su hijo Yohan Kisser para interpretar «Convicted in Life».
Asimismo, Ethan Kahn y Sean Sterling de Chained Saint dijeron presente en «Propaganda». Por su parte, Allan Wallace de Eminence aportó su potencia en «Dusted».
La cuota de nostalgia e historia viva corrió por cuenta del exintegrante Jairo Guedz. El músico volvió a empuñar la guitarra junto a la banda para desatar el mosh en «Biotech Is Godzilla» y «Troops of Doom».
Pero la comunión total llegó al ritmo del instrumental «Kaiowas», momento en que decenas de fanáticos se sumaron al escenario para bailar y festejar junto a la banda, creando una postal festiva e irrepetible.
El trío final y la consolidación de un legado inmortal
El cierre no pudo ser más demoledor. La alineación actual integrada por Derrick Green, Andreas Kisser, Paulo Jr. y Greyson Nekrutman selló la jornada con un trío de ases indestructible. Primero interpretaron «Refuse/Resist» y luego «Ratamahatta»;. Finalmente, cerraron con el incombustible himno «Roots Bloody Roots», dejando a miles de gargantas exhaustas y con la certeza de haber presenciado el adiós definitivo del gigante sudamericano del metal.
Para quienes no pudieron viajar a tierras paulistas, diversos registros grabados por los propios asistentes (como los difundidos por el canal de YouTube @mfg05) ya inmortalizan en la red los pasajes más icónicos de una noche que quedará grabada a fuego en la historia de la música pesada.
