Ya sólo faltan pocos días para el esperado regreso de Def Leppard a Chile, este domingo 8 de noviembre con sus colegas de Extreme como invitados especiales y los chilenos Fahrenheit abriendo los fuegos, La cita es en el Santander Arena del Parque O’Higgins y las últimas entradas están por sistema Puntoticket.
En la antesala del encuentro, nos comunicamos con Joe Elliott, vocalista y cofundador de Def Leppard, quien nos atendió unos minutos. Adelantó que “este va a ser nuestro último concierto de 2026, así que será aún más especial” y que ha sido un año muy activo, donde tuvieron hitos como una exitosa residencia en Las Vegas: “Fue la primera vez que tocamos en el Caesars Palace, un lugar legendario. Allí fue donde tocaron Elton John, Celine Dion, Adele, Rod Stewart y muchos artistas famosos y geniales”.
“Ese fue el comienzo de 2026 para nosotros”, prosigue el cantante. “Y luego fuimos a la India por primera vez. Habíamos estado allí para hacer promoción y esas cosas, pero nunca habíamos dado conciertos. Dimos tres, que salieron realmente bien. Y luego hicimos una gira completa por Gran Bretaña y Europa, que duró todo junio y julio. Y todo esto básicamente con una sola canción. Lanzamos el single “Rejoice” para empezar bien el año y tener algo nuevo que tocar. Es un anticipo de lo que vendrá en 2027, que será muy emocionante para nosotros. Esto no para. Hay música nueva en camino, hay un documental en camino. Se cumplirán 40 años de ‘Hysteria’ y 50 años de la formación de la banda”.
-Harta cosa. Mencionaste el documental, ¿cómo viene eso?
-Básicamente es un repaso completo de toda la historia de la banda desde sus inicios en 1977 hasta este año, con entrevistas exclusivas y material inédito. Cuenta la historia de cómo nos unimos, cómo dijimos que queríamos ser la banda más grande del mundo, cómo luchamos por ello, cómo trabajamos con Mutt Lange, cómo hicimos todos esos álbumes como ‘Pyromania’ e ‘Hysteria’ que consolidaron nuestra popularidad entre los fans del rock. Y luego, por el simple hecho de estar juntos y no separarnos nunca, era bastante obvio que llegarían momentos en los que no seríamos tan populares como antes. Es toda una montaña rusa: primero, alcanzar el éxito. Luego, los años de sequía, donde no pasa gran cosa. De repente, todo vuelve a despegar.
-En su caso, ¿cómo fue ese despegue?
-Pasamos de ser una banda que tocaba en arenas a llenar estadios en los últimos 10 años. A veces es difícil explicar cómo o por qué sucede. Pero una de las razones es que nunca nos rendimos. Siempre creímos en nosotros mismos y siempre seguimos superando los límites. Seguimos creando música nueva, sin conformarnos con lo antiguo. Por supuesto en los conciertos tocamos los éxitos. Nos gustan. Pero queremos seguir creando música nueva. Creo que esa actitud de querer siempre superarse y seguir adelante ayudó a que la banda recuperara popularidad en los últimos 15 años.
-Como ejercicio, ¿qué tan difícil es resumir 50 años de historia en alrededor de 2 horas?
-Fue interesante y difícil. Tengo que decir que suena fácil. Pero realmente tienes que volver a tu alma y a tu mente para exponer todos tus sentimientos emocionales sobre los dos incidentes más importantes que hemos tenido, además de hacer música: el accidente automovilístico de Rick Allen y la pérdida de la vida de Steve Clark. Son partes muy importantes de este documental y partes importantes de nuestra carrera. Cosas que hemos tenido que soportar y afrontar. Y demostrarle al mundo que podemos sobrevivir a estos problemas. Y creo que el documental cuenta esa historia bastante bien. Fue algo muy sincero, dentro de lo difícil de hacer las entrevistas, porque tuvimos que sacar a la luz muchos recuerdos que probablemente habíamos dejado en segundo plano y volvieron a ser dolorosos. Pero es bueno compartirlo con los fans, porque lo escuchan de nosotros. No lo escuchan a través de la opinión de otros. Lo escuchan tal y como fue, de nuestra propia boca, no de la de nadie más.
-Volviendo al presente, Def Leppard es de esas bandas que viven el fenómeno de haber renovado su público, hay gente joven que llega a los shows, ¿cómo lo ves?
-Sí, es muy bueno, y creo que es así para todas las bandas. Te lo puede decir Steve Harris de Iron Maiden, que es un buen amigo mío. O cualquiera que esté de gira en este momento. Da igual qué tipo de música hagan, pero si llevan 50 años juntos y siguen tocando en directo, incluso los Rolling Stones, es inevitable que algunos fans se alejen. Y no porque ya no les guste la música, sino porque sus circunstancias cambian. Ya sabes, cuando tienen 16, 17 o 18 años, van a todas, compran todos los discos, compran entradas para los conciertos. Luego conocen a una chica, se casan y tienen hijos. Ahora ya no pueden permitírselo. Tienen otras prioridades: criar a sus hijos. Y cuando los hijos crecen, vuelven con ellos a los conciertos. Antes, cuando yo era joven, era común que odiaras la música de tus padres. Pero con el rock eso no suele pasar. Vemos a muchos jóvenes, algunos independientes de sus padres y otros motivados por sus padres.
-¿Hay otros factores?
-También creo que la situación actual es diferente a cuando empezamos en los 70 y principios de los 80. Había muchas bandas, y nos dimos a conocer al mundo entero a través de programas de televisión. Canales como MTV y otros similares nos transmitían literalmente a todos los hogares y nuestra música se extendió desde Estados Unidos a todo el mundo. Cada uno tenía su propia versión de MTV. Así que todos vieron los videos de ‘Photograph’, ‘Rock of Ages’, ‘Hysteria’ y ‘Pour Some Sugar on Me’ y se les quedaron grabados en la mente. Todo eso ya no existe. A las nuevas bandas les resulta muy difícil consolidarse como lo hicieron bandas como la nuestra, o como Iron Maiden, Duran Duran, Depeche Mode y U2, gracias al apoyo de la televisión global. Ahora surgen bandas como Greta Van Fleet, Jayler o The Struts, y les resulta muy difícil lograr lo que nosotros conseguimos. Creo que esa es una de las razones por las que nos siguen muchos jóvenes, porque nos conocen mejor que a las nuevas bandas que no tienen la misma visibilidad.
-Hablando de momentos difíciles, ¿cómo recuerdas los años 90? Con los cambios en la industria, muchas bandas de los 80 se vieron complicadas.
-A veces, sí. Quiero decir, depende de qué parte de los 90 estemos hablando. Los 90 no empezaron mal. Nosotros lanzamos ‘Adrenalize’ en 1992 y fue número 1 en las listas estadounidenses durante cinco semanas, impidiendo que Bruce Springsteen alcanzara la cima. Fue nuestro álbum más vendido en toda Europa, número 1 en 23 países. Tuvimos un gran éxito en el 92 y el 93. Y luego, en el 94, cuando empezamos a escribir nuestro siguiente disco, fue cuando nos fuimos y el mundo cambió. Para cuando lanzamos ‘Slang’ en 1996, el panorama musical del que formábamos parte cinco o diez años antes era totalmente diferente. Ahí fue donde tuvimos dificultades, y ahí fue donde las cosas empezaron a complicarse mucho.
-Pero no se rindieron.
-Muchos lo hicieron. Nosotros dijimos: «No, tenemos que superar esta turbulencia y tenemos que esforzarnos». Y con ‘Slang’ hicimos un disco muy diferente. No hicimos simplemente otro álbum de Def Leppard. Hicimos un álbum que mucha gente no entendió en su momento, pero que ahora forma parte fundamental de nuestra historia. Se considera un disco adelantado a su tiempo. Fue diferente. Queríamos demostrarle al mundo que éramos capaces de hacer música distinta a ‘Hysteria’. Y al final fue solo un experimento, pero realmente creíamos en él. Todavía tocamos la canción principal en nuestros conciertos, porque es muy popular hoy en día.
-Y el resurgir que vino después, ¿cómo se dio?
-Los 90 fueron duros, pero para finales de los 90, cuando lanzamos ‘Euphoria’ en 1999, muchas de esas bandas grunge se habían separado y desaparecido. Nirvana ya no existía. Y el tipo de rock alegre que solíamos hacer volvió a ponerse de moda. Esa fue otra razón por la que nuestra popularidad comenzó a resurgir: la gente se dio cuenta de que lo que habíamos hecho no era malo. Es que la música necesitaba cambiar, y lo intentó. Y el grunge, por muy popular que fuera y siga siendo, tiene un público diferente. Así que nuestro público simplemente regresó.
-Mencionaste a Steve Harris de Iron Maiden. Ellos también están celebrando su 50° aniversario ahora mismo, pasaron por acá. Formaste parte de una generación maravillosa de la música rock británica que nos dio bandas increíbles como Def Leppard, Iron Maiden y otras que surgieron de la New Wave Of British Heavy Metal. ¿Eres amigo de muchos de ellos?
-Sí, los conocemos bastante bien. De hecho, a Nicko (McBrain), el baterista, que se retiró hace un par de años, lo conozco desde… bueno, desde hace 50 años. Conocimos a la formación original de Maiden allá por 1979. Me alojé en casa de Steve Harris. Estuve en su boda, su primera boda. Hablamos mucho de fútbol. Nos enviamos mensajes de texto. Y hace unos cuatro años, más o menos, estuvimos en Budapest, en el mismo hotel, dando dos conciertos diferentes. Pero ahí era donde teníamos nuestra base. Así que pude pasar un rato con él en el bar. Bajé con Bruce (Dickinson) y me presentó unas bebidas muy exóticas que nunca antes había probado. Yo iba al mismo colegio que Bruce Dickinson. Vivía en Sheffield. Era un año mayor que yo. Nunca lo vi en la escuela, pero después me enteré de que ambos íbamos a la misma. Así que sí, hay mucha historia. Ya sabes, somos dos bandas muy trabajadoras. Por eso seguimos aquí.
-¿Y Bruce, era buen estudiante?
-No lo sé. Me enteré después de que había ido a mi escuela. Creo que me enteré como diez años después de que se formara la banda. Estábamos en una entrega de premios y me dijo que había ido al King Edward VII Comprehensive School. Le dije: «Yo también. ¿En qué año?». Y se fue en el 74. Yo no fui hasta el 75, creo. No sé si era un buen estudiante, pero sin duda era bueno en esgrima, pilotando aviones y cantando. Así que sí, debió de ser bastante bueno en algo (risas).
-¿Tienes más amigos en este negocio?
-Sí, pero no todos son de lo que se podría llamar bandas de rock. Quiero decir, tengo muy buenos amigos en bandas como Duran Duran y Spandau Ballet, simplemente porque coincidimos en el mismo lugar al mismo tiempo y éramos músicos. Y no importa el tipo de música que hagas. Por ejemplo, conocimos a Duran Duran en Japón. El hecho de estar tan lejos del Reino Unido nos daba algo en común. Lo mismo ocurre con Spandau Ballet, una banda de soul pop puro. Gary Kemp y Steve Norman vinieron a la fiesta de mi vigésimo aniversario de bodas. O sea, son gente que conocimos en 1984 y con la que pasamos el rato. Cuando no trabajábamos, salíamos a tomar algo juntos y teníamos mucho más en común de lo que la gente pensaba. Creo que es porque pertenecen a géneros musicales totalmente diferentes. No hay rivalidad porque no intentas superar al otro. Es como si cada uno tuviera su nicho de mercado. No se superponen. Así que no hay celos. Y hablamos de todo: fútbol, música, chicas, lo que sea.
-Bien, Joe, eso es por ahora. Gracias por el tiempo y nos vemos por acá.
-Muy bien. Como dije, es el último concierto de toda la gira sudamericana. Así que será algo realmente especial y, obviamente, tenemos muchas ganas de que llegue. Va a ser épico. ¡Hasta pronto!
