En una jornada cargada de dramatismo, estrategia y emoción desbordada, Andrea Kimi Antonelli tocó la gloria absoluta y grabó su nombre en los libros dorados del deporte motor mundial.
Al volante de su Mercedes, el joven talento italiano cruzó la meta en el tercer lugar del Gran Premio de México, un resultado más que suficiente para sellar matemáticamente el Campeonato Mundial de Pilotos 2026 cuando aún restan cuatro Grandes Premios por disputarse en la temporada.
Una cifra récord en la historia del deporte
Con apenas 20 años y 68 días, Antonelli quebró el récord histórico de precocidad que ostentaba Sebastian Vettel (quien se coronó en 2010 con 23 años y 154 días) por una diferencia abismal.
Además de su marca de juventud, el novato prodigio se convirtió en el tercer piloto italiano en ganar el título de la F1 y el primero en lograrlo en más de siete décadas (sucediendo al legendario Alberto Ascari, bicampeón en 1952 y 1953). Asimismo, le devolvió la corona de pilotos a la escudería Mercedes, que no festejaba en lo más alto del podio mundial desde el triunfo de Lewis Hamilton en 2020.
Carrera de calculadora, frialdad y supervivencia
Antonelli iniciaba la prueba desde la cuarta casilla con las cuentas muy claras: le bastaba con sumar apenas dos unidades (ser noveno) para gritar campeón, o incluso coronarse sin puntos en caso de que Hamilton o George Russell no ganaran la carrera.
Tras una partida donde los Ferrari se batieron en duelo con Max Verstappen, el italiano se asentó cómodamente en la cuarta plaza, marcando un ritmo frío y controlado.
Las paradas en pits lo llevaron transitoriamente al liderato durante 44 giros con gomas blandas, hasta que el caos irrumpió en Ciudad de México: un severo accidente de Valtteri Bottas por la rotura de la suspensión delantera izquierda destruyó las barreras y obligó a una bandera roja que detuvo la competencia por 45 minutos.
En el relanzamiento final con neumáticos blandos nuevos, Antonelli no especuló. Superó rápidamente a Charles Leclerc para meterse en puestos de podio, mientras al frente Verstappen aguantaba los embates de Hamilton.
La bandera a cuadros decretó el triunfo del neerlandés y el segundo puesto del británico, pero todas las miradas se concentraron en el auto #12: Kimi Antonelli cruzó la línea de meta en la tercera posición entre sollozos, lágrimas y un grito de desahogo transmitido por el radio del equipo.
