ENTREVISTAS

Socióloga sobre la ola de protestas y saqueos en Francia: «Hay un desmejoramiento del poder de compra y una degradación del estado de bienestar»

Emmanuelle Barozet analiza la crisis en Francia, la inflación, los saqueos juveniles y el desgaste del estado de bienestar europeo.

Francia Protestas Web
Getty Images

Francia enfrenta semanas convulsas marcadas por manifestaciones multitudinarias y graves disturbios urbanos en distintos puntos del país. Las movilizaciones comenzaron a mediados de septiembre debido a las precarias condiciones de la infraestructura escolar. Sin embargo, la situación escaló velozmente hasta convocar a más de 500.000 personas en las calles. Como resultado, las jornadas han registrado más de 3.000 detenciones, 600 agentes heridos e importantes daños materiales.

Para comprender la magnitud del conflicto, la socióloga y académica de la Universidad de Chile, Emmanuelle Barozet, analizó en Palabra Que Es Noticia los factores económicos y sociales de la crisis. Según la especialista, el malestar actual responde a reclamos históricos sumados a un entorno internacional altamente adverso.

Un malestar social impulsado por la inflación y los combustibles

En primer lugar, la investigadora explicó la evolución del movimiento social. «Partimos con movilizaciones de los secundarios por una serie de reivindicaciones que son de larga data, pero que ahora se vieron más públicamente, y a ello se sumó el movimiento estudiantil y reapareció también el movimiento de los chalecos amarillos», afirmó Barozet.

Sin embargo, las causas de las protestas van mucho más allá de las demandas estudiantiles. La académica destacó que la inflación global y el alza de la vida golpean directamente a los hogares. «Estamos en un contexto a nivel planetario de vida más cara, de inflación debido al contexto internacional y, en el caso europeo en general, de degradación del estado de bienestar», sostuvo la socióloga.

Asimismo, la experta relacionó este deterioro con los conflictos geopolíticos recientes. Por un lado, la invasión rusa a Ucrania en 2022 disparó el valor de los combustibles. Por otro lado, la inestabilidad en Medio Oriente empeoró los costos energéticos, afectando el transporte y la calefacción. Y por esta razón, «hay una situación de desmejoramiento del poder de compra de las familias desde hace un tiempo que está bien instalado», detalló Barozet.

La degradación progresiva del estado de bienestar europeo

Por otra parte, la especialista abordó una aparente paradoja del sistema francés. A pesar de que Francia destina casi el 60% de su PIB a inversión social, la ciudadanía percibe un menoscabo continuo en los servicios públicos.

Según Barozet, este fenómeno obedece principalmente a un profundo cambio demográfico. «Post Segunda Guerra Mundial, cuando parten los sistemas de bienestar europeos, había tres activos por un inactivo; hoy en día es más bien tres inactivos por un activo, entonces es muy difícil de financiar», explicó.

Debido a esta presión fiscal y demográfica, la calidad prestacional ha caído. Por ejemplo, en las zonas rurales resulta difícil encontrar médicos y falta transporte público. Además, los colegios construidos en la década de 1970 han alcanzado el término de su vida útil, lo que genera problemas severos durante olas de calor. En consecuencia, «hay un conjunto de elementos que hacen que se perciba muy fuertemente una degradación del estado de bienestar, lo cual es muy distinto a América Latina, donde nunca hubo un estado de bienestar completo», subrayó.

Redes sociales, juventud y la verdad tras los saqueos

En cuanto a los episodios de violencia, la académica estableció una clara diferenciación. «Hay que separar lo que fue la protesta misma de lo que fueron los destrozos, el tipo de individuos y las motivaciones», aclaró Barozet.

En este sentido, la experta precisó que la quema de vehículos es recurrente en el país, pero los robos a locales comerciales representan un fenómeno distinto. «Destrozos hemos tenido regularmente en Francia, pero la dimensión de saqueos es aparte de las protestas e implica sujetos movilizados por las redes sociales, particularmente en los sectores comerciales», puntualizó.

Por lo tanto, la socióloga descartó la hipótesis de una gran conspiración política organizada detrás del vandalismo. «El fenómeno de los saqueos, más que una voluntad política, responde a jóvenes que fueron informados por redes sociales, se agruparon en determinados momentos y se aprovecharon del pánico», aseveró. De igual forma, añadió que «es difícil a esta altura decir que habría una mano o un cerebro político detrás de los saqueos. Es más bien como los típicos saqueos urbanos que ocurren en momentos de protesta».

Asimismo, las aprehensiones reflejan un perfil social claro. «Por el perfil de las personas arrestadas, son jóvenes de entre 14 y 25 años, más hombres que mujeres», indicó. Además, reconoció que las fuerzas de seguridad no lograron anticipar los hechos. «La policía estuvo desbordada por una falta de previsión y poca posibilidad de anticipar», admitió Barozet.

Desgaste político, deuda pública y tensiones en la región

Por último, el escenario se entrelaza con el calendario electoral. El gobierno del presidente Emmanuel Macron encara un desgaste natural en el tramo final de su segundo mandato. «Estamos al inicio de la campaña presidencial de 2027, por lo que hay una dimensión más política porque los partidos se están jugando un posicionamiento», analizó la profesional.

En paralelo, otros países europeos experimentan tensiones similares por la crisis de la vivienda y la inflación. No obstante, la capacidad de respuesta estatal se encuentra fuertemente limitada por el endeudamiento acumulado durante la pandemia y los gastos militares. «Los estados europeos tienen dificultades para procesar todas estas solicitudes en un momento en que han tenido que endeudarse más para financiar el apoyo a Ucrania y la defensa europea», afirmó.

Finalmente, esta restricción presupuestaria condiciona las inversiones en ayuda social. «Francia es un país muy endeudado y estamos pagando mucho más por el servicio de la deuda, lo que limita la capacidad de inversión en los servicios sociales», concluyó la socióloga en Palabra Que Es Noticia.


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