En su columna de Palabra Que Es Noticia Radio Futuro, el periodista, docente y crítico de cine René Naranjo reflexionó sobre la huella imborrable que dejan las películas en las personas. El especialista abordó los factores psicológicos que convierten al séptimo arte en un pilar fundamental de la vida cultural.
Naranjo explicó que la pantalla grande funciona como un espejo de la psique humana. En sus palabras: «El cine tiene el poder de conmovernos profundamente porque estamos viendo la pantalla y en esta gran pantalla de cine hacemos una proyección psicológica y emocional de nuestro espíritu, de lo que tenemos en el corazón». Debido a este fenómeno, el espectador no es un mero observador pasivo. Al respecto, el crítico destacó que «nos proyectamos, nos identificamos» con las vivencias que ocurren en pantalla.
En un contexto hiperconectado y atomizado, la sala de cine se mantiene como un refugio de encuentro. Al analizar este fenómeno social, Naranjo remarcó la diferencia entre el consumo doméstico e individual y la vivencia en una sala oscura. Para el académico, la reunión en torno al proyector cumple una función comunitaria insustituible. Según expresó: «El cine es una experiencia colectiva».
Asimismo, mencionó el impacto de los reestrenos de los años 80 y 90 en recintos santiaguinos como el Cine Normandie y el Cine Arte Alameda. En esos espacios se observa a multitudes de jóvenes asistiendo para revivir obras emblemáticas en comunidad.
La magia de la pantalla grande y la identificación emocional
Sobre el efecto físico y neuronal que genera la proyección comunitaria, el crítico sostuvo: «Cuando vemos las películas juntos nuestros corazones se alinean. Esto lo ha estudiado la ciencia, los corazones se alinean». Esta sincronicidad modifica la vivencia afectiva de los espectadores. En ese sentido, Naranjo detalló: «Si alguien se ríe, todos nos reímos. Si alguien se emociona, todos nos empezamos a emocionar. Se produce una emoción colectiva que es imposible tener en la casa viendo solo la película frente a la tele».
Posteriormente, fundamentó cómo esa vivencia colectiva consolida los recuerdos afectivos con el paso del tiempo. Al respecto, afirmó: «El cine provoca esa emoción colectiva y hace que a través de la emoción se fije para siempre el recuerdo. Como nos emocionamos, nos acordamos».
Para graficar este punto, recordó que Lo que el viento se llevó se mantuvo durante cuatro décadas como la producción más querida de la historia, impulsada por una trama repleta de dramas y resiliencia.
Del afecto familiar a los grandes mitos modernos
El especialista analizó diversas producciones que cruzaron generaciones. Al examinar Interstellar, del cineasta Christopher Nolan, destacó la paradoja de un director caracterizado por un tono cerebral.
Sobre dicha cinta de ciencia ficción, el profesional comentó: «Es un cineasta más bien frío, no se caracteriza por hacer películas emocionantes. Sin embargo, aquí al tocar el tema de la familia, junta ciencia ficción con aventura, pero también con una emoción familiar».
De forma análoga, al revisar E.T., el extraterrestre, dirigida por Steven Spielberg, resaltó la habilidad del realizador para conectar con la infancia. Sobre el filme de 1982, señaló que el director «construye todo un relato que lleva al público a emociones muy intensas: está la risa, pero después el drama y el llanto. El personaje es un niñito que quiere volver a su casa».
Franquicias y cine épico
Por otra parte, al indagar en franquicias como El Señor de los Anillos o Star Wars, Naranjo vinculó su atractivo masivo con el viaje del héroe. En relación con el cine épico, argumentó: «Nos conecta con el mito, con el famoso viaje del héroe, con relatos que nos activan la imaginación».
Y en particular, sobre la trilogía ambientada en la Tierra Media, puntualizó: «Esa dimensión mitológica hace que la saga, además de que está muy bien realizada, nos conmueva profundamente con el viaje de Frodo, que tiene que ir a arrojar el anillo al fuego de Mordor».
En tanto, respecto al universo creado por George Lucas, enfatizó: «Es exactamente el viaje del héroe que describe Joseph Campbell. En el viaje, Luke Skywalker va a crecer, pero también va a tener que confrontar un demonio interior que es su padre».
Lazos humanos detrás del crimen y el cine como conocimiento
Uno de los momentos analizados fue la conexión que logra la audiencia con historias centradas en criminales o mafiosos, como El Padrino. Naranjo recordó que en 1972 la industria rechazaba el proyecto porque el género no convocaba público.
Sin embargo, Francis Ford Coppola le dio un giro radical al enfoque. Respecto a esta decisión, el crítico señaló: «Francis Ford Coppola convierte a estos personajes en una familia. La película trata de una exploración del poder, pero sobre todo de las relaciones familiares».
En esa misma línea, aclaró el motivo de la empatía con los personajes: «Es el lazo familiar, el lazo padre e hijo, el que hace que nos conectemos con la historia de El Padrino, no el tema del crimen».
Por último, al reflexionar sobre obras como La naranja mecánica, de Stanley Kubrick, aclaró que el cine no se limita al entretenimiento o al afecto. Al respecto, aseveró: «El cine provoca emoción, pero también nos hace pensar. Las grandes películas nos hacen reflexionar sobre nuestro propio lugar en el mundo».
Recomendación de cartelera: La adrenalina del cine surcoreano
Para finalizar la columna en Palabra Que Es Noticia, René Naranjo recomendó el estreno en salas de la cinta de acción surcoreana Hope: El primer impacto, exhibida previamente en el Festival de Cannes.
Sobre el filme ambientado en la frontera con Corea del Norte, el crítico concluyó: «Es una película de pura acción, de pura adrenalina», destacando que cuenta con «una persecución extraordinaria que dura 25 minutos».
Sigue a FUTURO.cl en Google Discover
Recibe nuestros contenidos directamente en tu feed.
Seguir en Google