El periodista y escritor Pedro Cayuqueo, reconocido por sus libros de historia y crónica, irrumpe en la narrativa con Wekufe, una historia de suspenso policial centrada en la investigación de un asesino en serie en el sur del país. Tras publicar 15 obras de no ficción, el autor decidió explorar la literatura para ampliar las formas de enseñar sobre la realidad mapuche.
En Palabras Sacan Palabras, explicó las motivaciones detrás de este giro en su trayectoria: «Me motivó el ampliar un poco el abanico de posibilidades de enseñar sobre un tema tan desconocido para la sociedad chilena. Yo venía de la crónica. Llevo 15 libros de crónica periodística, divulgación histórica. Y hace tiempo ya venía coqueteando con la narrativa».
Asimismo, el autor destacó las ventajas expresivas que ofrece la creación literaria frente al periodismo: «La crónica está a caballo entre la literatura y el periodismo. Y yo venía buscando un lenguaje que me permitiera y me entregara más herramientas. La ficción te otorga un montón de herramientas porque tú puedes inventar personajes, diálogos, tramas». En esta misma línea, recordó las palabras de la poetisa Rosabetty Muñoz: «La literatura puede decir verdades mucho más verdaderas que el simple dato duro de la crónica».
Una trilogía policial sin caricaturas
Wekufe es la primera entrega de una trilogía concebida inicialmente como un guion para televisión hace seis años. La obra se sitúa directamente en el conflicto actual de la Región de la Araucanía, un territorio poco abordado por la narrativa nacional contemporánea.
Sobre la escasa presencia del escenario mapuche en la literatura de ficción, el periodista reflexionó: «Yo creo que es un tema complejísimo que hay que conocerlo en profundidad. Quizás es bueno que no haya existido todavía una novela, habría estado llena de caricaturas».
En ese sentido, el escritor enfatizó la necesidad de abrir el abanico temático a través de las letras: «Es un tema que hay que abordarlo desde la literatura. La literatura puede ayudar mucho a la comprensión de un tema tan complejo como el de la Araucanía. Da para novelas policiales, novelas históricas, novelas que son también de amor».
Por otra parte, Cayuqueo afirmó que no mantiene dogmas con respecto a las plataformas expresivas: «No soy en absoluto purista con respecto al formato. Me siento un buque rompehielo hace mucho tiempo, porque me tocó ser el primer mapuche que estuvo en los medios haciendo esta especie de evangelización del tema mapuche».
Procesos culturales, ciclos y la pedagogía intercultural
Al analizar la visibilidad del movimiento indígena y las discusiones posteriores a la Convención Constitucional, el escritor sostuvo que estos procesos responden a ciclos históricos. Sin embargo, se mostró optimista respecto a los avances culturales de fondo.
Respecto a la postura de las fuerzas políticas frente a las reivindicaciones indígenas, el autor fue categórico: «Yo creo que hay una izquierda que siempre ha instrumentalizado el tema mapuche. Eso es evidente. También hay una derecha que también lo instrumentaliza desde otro lado. Desde el potenciar narrativas de seguridad pública. Y eso implica ganar elecciones en el sur trotando».
En cuanto a su propia aproximación, Cayuqueo defendió una mirada de carácter transversal: «Para mí es un tema cultural que trasciende la sociedad entera. Desde la izquierda a la derecha. Este es un tema que es cultural y trasciende la sociedad desde la Cota Mil a la población más marginal que tenemos en la periferia de nuestras grandes ciudades».
Además, reflexionó sobre la convivencia entre las distintas identidades presentes en el país: «Lo que está en juego es la construcción de una sociedad intercultural donde tenemos que compartir un territorio que ya está compartido hace varios siglos. La gran utopía pendiente que tiene Chile como Estado es cómo conviven en su interior 11 paradigmas culturales, lingüísticos y cosmovisionarios que tienen las naciones indígenas con la sociedad chilena».
De la acción directa a la batalla cultural
Finalmente, quien fuera activista y participante en los inicios de la Coordinadora Arauco Malleco (CAM) analizó el devenir del movimiento radical y la situación de sus principales dirigentes. A su juicio, la construcción política exige sintonía con la realidad para convocar a las mayorías.
Al referirse a la condena judicial de Héctor Llaitul, el periodista expresó: «Héctor es un líder. Un dirigente, un intelectual formado en la universidad. Es un ideólogo del tema mapuche. Un hombre culto e ilustrado. Me da pena verlo condenado a largas penas de cárcel. Quizás por la porfía de insistir en un camino que lamentablemente uno no observa que tenga el respaldo que tenía hace dos décadas».
Por último, Cayuqueo reafirmó en Palabras Sacan Palabras su compromiso con la creación artística como vía de encuentro: «Siento que hay que darle constantemente la oportunidad a la palabra en este conflicto. Y hoy día pasar de la crónica periodística a la narrativa es otra oportunidad que le estamos dando a la palabra».
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