Tras los recientes frentes de mal tiempo registrados en la zona centro y sur de Chile —que incluyeron trombas marinas, nubes embudo y severas inundaciones en la Región del Biobío—, la urgencia de responder al calentamiento global ha vuelto al centro del debate nacional. Ante este panorama, el investigador del Centro de Acción Climática de la PUCV y exministro del Medio Ambiente, Marcelo Mena, abordó en Palabra Que Es Noticia los hallazgos del último informe sobre brecha de emisiones del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA).
El diagnóstico científico internacional muestra un escenario complejo para el planeta si no se aumentan de forma drástica las ambiciones de reducción. Al respecto, Mena destacó que «si seguimos sin medidas adicionales para bajar las emisiones, el calentamiento va a estar en torno a 2,7 grados a finales de siglo. Hoy día estamos en torno a 1,4 o 1,5».
El exsecretario de Estado enfatizó además la importancia de resguardar los ecosistemas vulnerables, como las reservas de agua dulce de los glaciares andinos. En esa línea, sostuvo que «esta cada décima de grado de calentamiento sí importa mucho. Y eso lo pagan las personas más vulnerables del planeta».
Mitigación del metano y beneficios económicos de la electromovilidad
Frente a la angustia ciudadana que genera la crisis climática, Mena distinguió entre dos caminos estratégicos: la mitigación de emisiones y la adaptación de los territorios. En el ámbito de la mitigación, resaltó la reducción de contaminantes de vida atmosférica corta, como el metano.
Sobre esta medida, el especialista explicó que «más o menos 0,5 grados de calentamiento vienen del metano y si bajamos esas emisiones dura menos en la atmósfera. Por tanto el efecto en la reducción de la temperatura es mucho más rápido. Y por lo tanto podríamos bajar 0,3 grados a mediados de siglo».
Además del beneficio ambiental directo, el exministro señaló que estas transformaciones impulsan ahorros sustanciales en la calidad de vida de las personas. Al respecto, enfatizó que «un camino de ese tipo puede traer 15 veces más beneficios que costo». Como ejemplo de resiliencia local, mencionó el transporte público eléctrico en Santiago. El cual ha evitado alzas drásticas en las tarifas al estar respaldado por energías renovables.
Evaluación ambiental: «No conviene construir arriba de una duna»
Un punto neurálgico del análisis de Marcelo Mena fue la integración de los criterios climáticos en los instrumentos de regulación financiera y evaluación ambiental. El exministro defendió el rol de la Ley de Cambio Climático y del Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental (SEIA) en Chile frente a quienes critican las exigencias regulatorias.
Refiriéndose a los cuestionamientos sobre la tramitación de proyectos inmobiliarios e industriales, Mena fue categórico al declarar que «algunos lo llamaban permisología. Pero para cualquier chileno tiene todo sentido entender que no conviene construir arriba de un humedal. No conviene tener un sistema que dependa de agua dulce si es que no va a estar. O bien no conviene emplazar un proyecto inmobiliario arriba de una duna cuando sabemos que a pocos metros ya se cayó una».
Asimismo, recalcó que el 80% de la economía global opera bajo marcos financieros obligatorios que exigen transparentar los riesgos climáticos a los inversionistas. Por lo tanto, requerir estos estándares al sector privado resulta imprescindible para planificar con horizontes realistas.
Adaptación local y el déficit presupuestario en obras públicas
Respecto a la gestión del gobierno actual, Mena descartó una postura negacionista, recordando que las políticas climáticas en Chile responden a una estrategia de Estado continuada desde la década de 1990. Sin embargo, cuestionó la falta de foco preventivo en la planificación urbana y de infraestructura.
En relación con el presupuesto nacional, el experto reveló una importante brecha presupuestaria entre Chile y los organismos internacionales. Sobre esta diferencia, puntualizó que «solamente 0,1% del presupuesto del Ministerio de Obras Públicas está destinado a este tipo de proyectos. En el caso del Banco Mundial, 35% de lo que presta tiene que ver con cambio climático y la mitad de esto tiene que ver con adaptación».
Por otra parte, criticó que la legislación sobre emergencias tienda a concentrarse en responder a desastres pasados en lugar de anticipar los eventos futuros. En esa dirección, remarcó que «el gobierno se declara un gobierno de emergencia, pero las emergencias no se eligen, son las que hay… hay recortes en los instrumentos que tienen que ver con la planificación urbana que son vitales para poder determinar y priorizar cuáles son las obras necesarias para no caer en lo reactivo».
Planificación descentralizada e infraestructura crítica
Finalmente, Marcelo Mena hizo un llamado a fortalecer la descentralización de los recursos para la adaptación comunal, señalando que la gestión del riesgo debe ejecutarse directamente en las distintas regiones del país.
En ese sentido, afirmó que «la acción climática de adaptación es esencialmente de carácter local. Difícilmente alguien en Santiago va a poder determinar cuáles son los riesgos y las respuestas que tiene que ver una comuna en particular».
Para responder a estos desafíos de forma sostenible, en Palabra Que Es Noticia el especialista propuso unificar los instrumentos de gestión de desastres con los planes comunales de adaptación. Adicionalmente, instó a financiar información técnica de alta resolución espacial para los municipios e invertir de manera prioritaria en infraestructura portuaria, hídrica y eléctrica. Concluyó señalando que «las obras públicas tienen que tener un propósito y este propósito, ante la amenaza al crecimiento económico que trae el cambio climático, es tener mejor infraestructura para poder sostener».
