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Las 10 mejores canciones de Lindsey Buckingham en Fleetwood Mac, según Futuro

Nacido en Palo Alto un 3 de octubre de 1949, el músico transformó la historia del rock con un estilo de punteo inconfundible.

Lindsey Buckingham
Getty Images

Hablar de Lindsey Buckingham es referirse al motor sonoro y al gran arquitecto detrás del período dorado de Fleetwood Mac.

Nacido el 3 de octubre de 1949 en Palo Alto, California, el músico creció fascinado por el virtuosismo de leyendas como Chet Atkins y Scotty Moore. Además, desarrolló un estilo de fingerpicking (punteo con los dedos sin utilizar jamás una uñeta tradicional) caracterizado por una precisión rítmica quirúrgica.

Tras ingresar a fines de 1974 junto a su entonces pareja, Stevie Nicks, Buckingham inyectó un pulso vanguardista, armonías complejas y una agudeza melódica. Esto llevó al quinteto a vender decenas de millones de discos. Para conmemorar sus 77 años, en Radio Futuro repasamos 10 interpretaciones que resumen su incalculable aporte al cancionero del rock:

Go Your Own Way

La catarsis definitiva del desamor. Compuesta en medio de la tormentosa separación de Buckingham y Stevie Nicks, la pista destaca por su base de guitarras acústicas cortantes, un solo final feroz y una lírica áspera. La frase donde cantaba que ella sólo deseaba empacar y convivir desató la furia de Nicks. Además, ella confesó que cada vez que la interpretaban en vivo sentía deseos de matarlo, sellando uno de los clímax más tensos en la historia de sus conciertos.

The Chain

El único tema del álbum firmado por los cinco integrantes de la formación clásica. Más allá de la icónica línea de bajo de John McVie, la impronta de Buckingham es la que sostiene la atmósfera mística de la pista: influenciado por el uso del Dobro que Stephen Stills popularizó en los 60, el guitarrista construyó un riff punzante. Este riff desemboca en un final abrasivo y desatado.

Never Going Back Again

Una muestra indiscutible de su obsesión perfeccionista. Tras registrar una primera versión, el músico concluyó que había grabado en una tonalidad equivocada. Por lo tanto, decidió recomenzar desde cero ejecutando únicamente su guitarra acústica con la técnica Travis picking. Las sesiones fueron tan exigentes que el productor Ken Caillat reveló que debían cambiarle las cuerdas al instrumento hasta tres veces por hora para conservar el brillo acústico intacto.

Landslide

Aunque la autoría melódica y vocal pertenece a Stevie Nicks, es el delicado arpegio a tres dedos de Buckingham el que le otorga su carácter atemporal. El músico demostró una sincronización y sensibilidad rítmica superlativa. Además, combinó guitarras acústicas y resonadoras que no solo arroparon el texto de Nicks, sino que sirvieron de inspiración a guitarristas de diversos géneros, incluyendo a figuras del metal como Marty Friedman.

Big Love

Una proeza de producción y destreza individual. En este sencillo de pulso bailable, Buckingham tocó guitarras, bajo, sintetizadores y programó baterías. El característico intercambio de quejidos («oh-ahh») a lo largo de la pista llevó al público a creer que se trataba de un dúo con Stevie Nicks. Sin embargo, fue el propio Lindsey quien grabó ambas pistas vocales alterando el tono en el estudio para emular una voz femenina.

Tusk

Nacida de un riff improvisado que solía ejecutar en las pruebas de sonido, la pista homónima del duodécimo disco del grupo refleja su fascinación por el estallido punk británico tras presenciar en directo a The Clash. Es una pieza de naturaleza tribal y percusiva. Además, es célebre por haber incorporado ruidos rítmicos generados al golpear una caja vacía de pañuelos desechables.

Don’t Stop

Escrita por Christine McVie, la canción se consolidó gracias al cruce vocal entre la tecladista y el propio Buckingham. La dulzura y el dinamismo de la voz principal de Lindsey le imprimieron un aire optimista que trascendió la música popular. Tanto es así que se transformó en el himno de campaña presidencial de Bill Clinton en la década de los noventa.

Monday Morning

El enérgico corte que abrió su era conjunta con Fleetwood Mac. Concebida originalmente durante los días del dúo Buckingham Nicks, la composición presenta una estructura pop impecable. Además, un trabajo melódico de cuerdas que sirvió como su carta de presentación formal ante sus nuevos compañeros de banda.

Second Hand News

El tema encargado de abrir Rumours reúne las señas de identidad del guitarrista: cadencia folk acelerada y ricas armonías agudas entrelazadas con Christine McVie. También posee una lírica de despecho envuelta en un ritmo alegre y contagioso, confirmando su capacidad para enmascarar el dolor tras melodías irresistibles.

Walk a Thin Line

Buckingham firmó casi la mitad de los surcos del ambicioso álbum doble de 1979. Este tema destaca por sus armonías vocales multicapa —con claras resonancias al trabajo orquestal de Brian Wilson en The Beach Boys—. Asimismo, su patrón rítmico encontró inspiración directa en un solo ejecutado por Charlie Watts de The Rolling Stones.


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