El avance acelerado de la tecnología y la irrupción de la inteligencia artificial generaron un nuevo fenómeno psicológico en el entorno de trabajo. Se trata del FOBO (fear of becoming obsolete), conocido en español como el miedo a volverse obsoleto en el mercado laboral. De hecho, datos del reporte Human Progress 2026 revelan que el 58 % de los trabajadores en el mundo experimenta esta ansiedad.
Para comprender este término, el psicólogo y coach Sebastián Rodríguez explicó en su columna de Palabras Sacan Palabras la trayectoria histórica del concepto. «Es un concepto reciente, pero tiene su historia. En los años 2000, Patrick McGinnis popularizó el concepto de FOMO, el miedo a perderse algo. Después vino el FOBO, pero era un FOBO distinto: el miedo a tomar decisiones equivocadas».
Sin embargo, la rápida expansión de herramientas digitales transformó esta definición. Según detalló Rodríguez, «hoy eso ha derivado, gracias a la inteligencia artificial, en un nuevo temor: el miedo a la obsolescencia laboral. No es solo una fantasía, hay un elemento de realidad visto en las estadísticas de desvinculaciones».
La irrupción de la IA y el impacto en los trabajadores jóvenes
Por un lado, el temor a ser reemplazado por la tecnología no responde únicamente a ideas infundadas. La reestructuración en grandes firmas corporativas generó una señal de alerta en el mercado. Ante este escenario, Rodríguez enfatizó: «Existe un elemento de realidad: ha habido muchas desvinculaciones en Estados Unidos. Han sacado a mucha gente de sus lugares de trabajo y han invertido toda esa plata en tecnología. El mensaje es claro: estamos reemplazando gente por tecnología».
Por otro lado, esta incertidumbre modificó drásticamente el perfil etario de quienes padecen inseguridad profesional. En el pasado, la pérdida de vigencia afectaba principalmente a profesionales mayores de 50 años. No obstante, el panorama actual afecta a generaciones considerablemente más jóvenes.
Sobre esta aceleración del fenómeno, el especialista sostuvo que «antes la gente tenía la fantasía de que a los 50 años se empezaba a quedar obsoleta; hoy personas de treinta y tantos años ya están con el temor a quedar obsoletas. Es una ansiedad anticipatoria que se mide con mayor fuerza entre los trabajadores de 18 y 34 años».
Consecuencias del FOBO: renuncia anticipada y parálisis
En consecuencia, este estado de angustia constante impacta directamente en el rendimiento de los equipos y en la toma de decisiones. Además, provoca que muchos colaboradores precipiten su salida de las organizaciones antes de que ocurra una automatización real.
Entre los principales efectos detectados en el ámbito corporativo destacan:
- Bajada en la productividad: La incertidumbre constante disminuye la concentración y el compromiso laboral.
- Renuncias o jubilaciones prematuras: Los empleados asumen que sus puestos desaparecerán pronto y abandonan la empresa antes de tiempo.
- Parálisis por miedo: El temor lleva a tomar decisiones apresuradas y desordenadas.
Asimismo, Rodríguez advirtió sobre el peligro de reaccionar de forma impulsiva. «El miedo paraliza y no es un buen consejero. Provoca que las personas tomen decisiones precipitadas, piensen que van a quedar obsoletas pronto y comiencen a abandonar su Plan A para empezar con un Plan B de forma muy prematura».
De igual manera, el profesional comparó el contexto presente con etapas anteriores del sector corporativo. «Hace diez años, lo que más temía un emprendedor era perder una oportunidad. Hoy ese temor se ha transformado en quedar obsoleto, lo cual es mucho más dramático porque sientes que quedas totalmente anulado».
Estrategias corporativas e individuales para no abandonar el Plan A
Frente a esta coyuntura, algunas empresas comenzaron a implementar medidas preventivas. De este modo, buscan cuidar el bienestar mental de sus plantillas y evitar salidas prematuras.
Al respecto, Rodríguez destacó el valor de la capacitación compartida dentro de las organizaciones: «Algunas empresas están invirtiendo en capacitar a sus trabajadores en inteligencia artificial para mantenerlos activos y acompañados. Aprender inteligencia artificial solo en tu casa no hace más que aumentar la angustia. En cambio, si la empresa te facilita un curso con más personas, se genera una sensación de compañerismo».
Por último, en Palabras Sacan Palabras, el psicólogo brindó una recomendación central para aquellos profesionales que sienten la amenaza del cambio tecnológico. En lugar de huir o cambiar intempestivamente de rumbo, la solución radica en la formación continua e integración de nuevas herramientas.
«La clave es no abandonar el plan original ni dejarse vencer por estas fantasías y temores. Si ves un obstáculo y sientes que la inteligencia artificial puede reemplazarte, lo adecuado es capacitarte e integrarte en la tecnología para seguir siendo competitivo, en lugar de salirte del carro de forma apresurada».
