La reciente residencia de Metallica en el centro de espectáculos The Sphere, ubicado en Las Vegas, reabrió un intenso debate en la música popular. Durante una de sus presentaciones, el vocalista y guitarrista James Hetfield agradeció la asistencia del público. Al mismo tiempo, dejó en claro que la banda prefiere mantener los discursos políticos alejados de sus conciertos.
El crítico de música y espectáculos Marcelo Contreras analizó los dichos del músico durante su columna en Palabras Sacan Palabras. En ese espacio, contextualizó la posición manifestada por el cantante:
«Agradecemos que la gente nos venga a ver, que tengan que hacer el esfuerzo, que hay gente que tiene que viajar y que gasta sus lucas porque no es barato ir a Sphere. Y que, por supuesto, ellos no se van a poner a dar la lata en temas políticos.»
Sin embargo, esta declaración generó sorpresa en parte de sus seguidores. Muchos recuerdan que la agrupación construyó gran parte de su prestigio inicial cuestionando severamente las dinámicas del poder y la guerra.
El contraste con la historia lírica de Metallica
La posición expresada por Hetfield plantea una contradicción evidente al revisar la discografía del grupo entre 1983 y 1988. Durante ese periodo, álbumes emblemáticos como Master of Puppets y …And Justice for All expusieron una postura abiertamente crítica frente al sistema político, judicial y militar.
Sobre esta aparente incoherencia entre la lírica histórica y la actitud actual en el escenario, Marcelo Contreras sostuvo:
«¿Cómo? O sea, ¿ahora no quieres hablar de política o ahora el escenario no es un lugar apropiado para hablar de política, pero sí una canción puede ser apropiada para hablar de política o para hablar de tu mirada respecto del sistema? Eso es lo que Metallica básicamente hizo entre el 83 y el 88 de manera dura. En el Black Album cambió un poco la temática, pero nunca dejan de lado la denuncia de la guerra y todo ese tipo de temas que son tan clásicos de las letras del heavy metal.»
Por lo tanto, la decisión de silenciar las proclamas políticas sobre el escenario parece distanciar al músico del legado ideológico registrado en sus propias composiciones.
El paso del tiempo y el giro conservador en el rock
Este cambio de actitud no representa un caso aislado dentro de la historia del rock. Según explica Contreras, la transformación en el pensamiento de los músicos suele estar vinculada al proceso de envejecimiento y a la consolidación de posiciones más moderadas o conservadoras.
En relación con esta evolución ideológica que experimentan diversos artistas al pasar los años, el crítico señaló: «Es asumir que tu artista favorito tal vez va cambiando de pensamiento y se hace más viejo. Lo que suele pasar con el correr de los años es que el pensamiento conservador se sienta en una parte de la población.»
Asimismo, el periodista citó múltiples ejemplos de referentes del punk y del metal que recorrieron un camino similar. En ese sentido, recordó la figura del emblemático vocalista de los Sex Pistols: «Johnny Lydon escribió canciones con una harta carga sobre todo contra la corona británica y la anarquía. Resulta que con los años se nos fue poniendo bien facho Johnny, partiendo porque llamó a votar por Donald Trump y fue un partidario muy a favor del Brexit.»
En la misma línea, Contreras mencionó la metamorfosis experimentada por Dave Mustaine, líder de la banda Megadeth: «En los inicios de Megadeth, la lírica y la estética del thrash metal eran antisistema. Los primeros discos tienen que ver con eso, y ahora con el tiempo uno lo ve al hombre arrayanado en posiciones conservadoras.»
Además, agregó los casos de Johnny Ramone en los Ramones y de Ted Nugent, quien transitó desde la psicodelia setentera hacia el activismo ultraconservador.
La virulenta respuesta de Roger Waters
Las declaraciones de Hetfield provocaron una inmediata reacción por parte de Roger Waters. El exintegrante de Pink Floyd cuestionó con dureza al líder de Metallica, tildándolo de imbécil y descalificando su técnica en la guitarra.
No obstante, Marcelo Contreras criticó el tono agresivo utilizado por Waters. A su juicio, el insulto personal invalida la discusión conceptual que debería sostenerse entre referentes culturales:
«Yo siento que Roger Waters comete un error que me parece fundamental en esta clase de discurso. Cuando lo trata de imbécil a Hetfield, cuando dice que no sabe tocar la guitarra, que una vez lo vio tocando guitarra acústica que daba pena y ningunea su obra, no es ese camino. Yo creo que si quieres tener una confrontación con él, hazla en el terreno ideológico y explica cuál es el argumento.»
En consecuencia, el periodista lamentó que la descalificación personal opaque el verdadero debate ideológico sobre la función social del arte.
El escenario como plataforma y la presión de las redes
Finalmente, la controversia refleja la complejidad que enfrentan los creadores contemporáneos en un entorno dominado por la polarización y la inmediatez de las plataformas digitales.
Respecto al papel que históricamente ha cumplido la música en la esfera pública, Marcelo Contreras concluyó en Palabras Sacan Palabras: «Para mí es interesante si es el escenario o no el lugar para las proclamas. Yo tiendo a pensar que la historia de la música popular muestra que, te guste o no te guste, el artista va a decir algo si quiere. Sin embargo, la cosa está complicadísima para los artistas ahora en este momento con respecto a lo político. Lo político no necesariamente es lo partidista, pero está siendo un tema inevitable.»
Por lo tanto, la tensión entre el activismo en la tarima y el deseo de neutralidad continuará definiendo el dilema de los grandes íconos del rock.
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