COLUMNA DE OPINIÓN

«Hay que habitar la ciudad»: Tres picadas para recuperar y habitar el patrimonio de Santiago

La periodista gastronómica Ana Rivero recomienda tres propuestas culinarias que rescatan el patrimonio e impulsan la vida urbana en Santiago.

Casino Latriana Patrimonio Web
Casino Latriana

Caminar por Santiago y habitarla con ojos de turista es una invitación a reconectarse con el centro histórico y los barrios tradicionales. En su columna de Palabra Que Es Noticia, la crítica y experta gastronómica Ana Rivero destacó la importancia de recuperar la vida de barrio mediante proyectos culinarios con identidad. En este sentido, la especialista enfatizó: «Tiene algo que me gusta: que se ocupe la ciudad y que se recuperen espacios».

Asimismo, la periodista valoró el impacto positivo que generan los cocineros y emprendedores que apuestan por la capital. Al respecto, Ana Rivero señaló: «Amo Santiago, me encanta. Me gusta ocupar la ciudad, caminar y jugar a ser turista». A continuación, presentamos tres alternativas gastronómicas que combinan excelente cocina, arquitectura y rescate patrimonial.

1. El Ancestral: el renacer del sabor en el Mercado Central

En primer lugar, la ruta comienza en el corazón del centro histórico con el restaurante El Ancestral, ubicado en San Pablo 943 (local 162). Este espacio revitaliza la oferta gastronómica del Mercado Central con un hito relevante para el sector. Sobre esta apertura, Ana Rivero comentó: «El primero es El Ancestral, que está en el Mercado Central. ¿Hace cuánto rato no se inauguraba algo en el Mercado Central? Me encanta que se invierta en apostar en lugares como estos».

Por un lado, la cocina está liderada por el chef Bastián Gutiérrez, formado en el recordado restaurante Salvador Cocina y Café junto a Rolando Ortega. En consecuencia, el proyecto destaca por unir la charcutería de cerdo con pescados frescos del terminal pesquero y pescados de roca del puesto 99. En palabras de la crítica: «Bastián Gutiérrez aprendió el manejo de la cocina con el cerdo de la mano de Rolando Ortega. Él combina tierra y mar, y compra sus pescados directamente en el terminal pesquero».

Por otro lado, la experiencia gastronómica inicia con un aperitivo de bienvenida con marraqueta. Entre sus especialidades destacan:

  • Empanadas fritas de prieta.
  • Croquetas de pernil asado empanizadas en panko con cebolla encurtida.
  • Corazones de pollo al pilpil, ostiones a la parmesana y chupe de camarón.
  • Pecho ‘e Chancho cocinado por horas con menestrón de porotos negros.
  • Caldillo de congrio, torta de hojarasca y tradicional leche asada.

2. Casino Latriana: la piedra angular de un barrio emergente

En segundo lugar, la travesía continúa en Providencia con Casino Latriana, ubicado en la calle Triana 861. Este restaurante nació originalmente como el comedor de una oficina de arquitectura, pero rápidamente se abrió a toda la comunidad. De este modo, se transformó en el hito pionero que impulsó el desarrollo comercial del pasaje.

Al respecto, Ana Rivero explicó su valor urbano: «En este sector, el primero que puso la piedra angular fue este lugar. Era como el casino de las oficinas de arquitectura, pero abierto al público. Es un espacio grande con mesas largas para compartir y además se come muy bien».

Por su parte, el establecimiento atiende de lunes a viernes (de 9:30 a 15:30 horas) con menús ejecutivos de alta calidad a precios accesibles. La carta ofrece alternativas con carne y vegetarianas, tales como albóndigas al pomodoro con puré, tofu frito con lactonesa, y mote cremoso con carne al jugo o seitán. Además, ofrecen repostería casera como croissants y brownies con mantequilla de maní. Finalmente, el chef Mauricio Jofré organiza periódicamente cenas pop-up colaborativas junto a cocineros invitados.

3. Cafetería Casacien: buen café en la majestuosa Casa Larraín Bravo

Por último, la ruta patrimonial concluye en Santiago Centro con la nueva sede de Cafetería Casacien, situada en San Ignacio 89 (esquina Alonso de Ovalle). Diseñado por los arquitectos Andrea Reyes y Víctor Droguett, este café se instaló en la emblemática Casa Larraín Bravo, una joya arquitectónica restaurada.

Sobre este majestuoso inmueble, la especialista afirmó: «Inauguraron en San Ignacio 89, en la famosa Casa Larraín Bravo, que es de las arquitecturas más hermosas que existen en Chile. Es imponente y hermosa». Asimismo, agregó: «Está esta cafetería que no compite con la arquitectura, sino que se adapta. Es un espacio bello, luminoso, limpio y sirve muy buen café».

En este sentido, el proyecto demuestra cómo la inversión privada puede rescatar mansiones históricas para el uso público. Como sintetizó Ana Rivero en Palabra Que Es Noticia: «Que se haya invertido en reparar esta casa y hacer esta cafetería ahí es un lujo chileno».

La oferta incluye ocho variedades de café de especialidad, acompañadas de ciabattas de carne mechada con queso, y sándwiches en pan de miga con huevo mol o cilantro. Además, cuenta con repostería tradicional como tartaletas y pie de limón, junto a opciones sin gluten y veganas.

Una invitación a habitar el patrimonio urbano

En conclusión, estas tres picadas demuestran que la gastronomía es un motor fundamental para revitalizar barrios y conservar edificios históricos. Por lo tanto, visitar El Ancestral, Casino La Triana o Cafetería 100 permite disfrutar de excelente comida mientras se apoya el rescate patrimonial de Santiago.


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