Hacia finales de la década de 1980, en los suburbios de Sacramento, tres compañeros de secundaria comenzaron a juntarse. Se unieron impulsados por una devoción compartida por la música pesada.
Chino Moreno, el guitarrista Stephen Carpenter y el baterista Abe Cunningham comenzaron a forjar una identidad propia en la que confluían la fuerza del punk y la crudeza del metal. Además, tenían un naciente gusto por atmósferas envolventes.
Tras sumar un demo de cuatro canciones que circuló rápidamente por la industria independiente, la banda capturó la atención de Maverick Records. Así, sellaron un contrato discográfico fundamental.
Aquel fue el punto de partida que desembocó en el lanzamiento de Adrenaline el 3 de octubre de 1995. Esta obra, a más de tres décadas de distancia, se erige como un punto de inflexión para el rock noventero y el incipiente fenómeno del nu-metal.
Entre Bad Animals y Sound City: La forja de un sonido crudo
La grabación del disco estuvo cruzada por la exigencia y la urgencia propia de una banda novata con ganas de comerse el mundo. Por ello, las sesiones se dividieron entre dos templos fundamentales de la acústica estadounidense. Estos fueron los estudios Bad Animals en Seattle y el legendario Sound City en Van Nuys, California.
Bajo la conducción de Terry Date y la colaboración de Ross Robinson —dos productores clave reconocidos por sus labores en discos definitorios como Cowboys from Hell de Pantera y el debut homónimo de Korn—, Deftones debió enfrentar cronogramas ajustados. Además, tuvieron la presión por plasmar su potencial en cinta.
Lejos de domesticar a Deftones, esa tensión decantó en un sonido de bordes filosos. Las guitarras estaban afinadas en graves pesados y había una base rítmica de corte implacable. Igualmente, hay una interpretación vocal impredecible que alternaba entre el desgarro angustioso y susurros cargados de melancolía.
Manifiestos de tedio, rabia y atmósfera
El repertorio de Adrenaline condensa con precisión la frustración de la juventud de mitad de los 90. El álbum arranca con «Bored», corte sostenido por un riff denso y acompasado. Este tema sirve de preámbulo para la primera detonación lírica de Moreno, retratando el fastidio cotidiano de toda una generación.
La furia cobra ribetes de manifiesto en «7 Words», una descarga directa y contestataria contra el abuso de poder y la censura. Por eso, no tardó en instalarse como un clásico obligado en sus directos.
Por su parte, la velocidad y cadencia urbana de «Engine No. 9» adelantó el apetito rítmico que cruzaría al metal con el groove del hip hop, mientras que las dinámicas oscuras de «Minus Blindfold» —transitando entre calmas hipnóticas y tormentas de distorsión— dejaron entrever la ambición experimental que años después llevaría al grupo a obras cumbres como Around the Fur y White Pony.
El boca a boca y la consagración de culto
A diferencia de otros bombazos de la época, Adrenaline no gozó de un despegue comercial meteórico ni de una rotación masiva inmediata en las cadenas musicales. Sin embargo, su reputación se construyó a la antigua: a través de extenuantes giras por clubes, el intercambio de cassettes y un boca a boca incansable entre los devotos de la música pesada.
A 31 años de su publicación, el debut de Deftones conserva intacta su urgencia y vigor. Así, representa la génesis de un proyecto que supo trascender las etiquetas de su época. Por eso, se convirtió en una de las instituciones más audaces e influyentes del metal contemporáneo.
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