El frente de mal tiempo que afectó a la Región Metropolitana provocó severas complicaciones en el transporte, inundaciones en centros de salud y daños en infraestructura pública. Ante esta contingencia, la autoridad regional advirtió sobre la fragilidad de la capital frente a eventos meteorológicos de gran magnitud.
Durante una intensa jornada de lluvias torrenciales, caída de granizo y tormentas eléctricas, diversos sectores de Santiago sufrieron anegamientos masivos. Asimismo, la Dirección General de Aeronáutica Civil (DGAC) reportó un fenómeno de características tornádicas con vientos de hasta 137 km/h en Estación Central.
En este escenario, el gobernador metropolitano Claudio Orrego calificó las precipitaciones como una manifestación directa de la nueva realidad climática que enfrenta la capital. Al respecto, la autoridad señaló en Palabras Sacan Palabras: «Llovió en algunos lugares como Providencia, Santiago e Independencia cerca de 18 mm en una hora, o sea, fue una lluvia torrencial, casi tropical, que significó muchos anegamientos de calles».
Además, el impacto en la movilidad urbana fue inmediato. La emergencia dejó al menos 50 semáforos fuera de servicio, cinco pasos bajo nivel anegados y el cierre preventivo de cinco estaciones de Metro por acumulación de agua.
Un desfase de 44 años en los instrumentos de planificación
Frente a los colapsos viales y el desborde de cauces naturales, el gobernador metropolitano enfatizó la necesidad urgente de modificar los instrumentos de ordenamiento territorial. En la actualidad, las herramientas vigentes no responden a la expansión urbana ni al cambio climático.
De manera tajante, la autoridad regional cuestionó la antigüedad de la normativa vigente en materia de gestión de riesgos para Santiago. Por consiguiente, Orrego afirmó: «Tenemos que actualizar los planes de riesgo que vienen del año 82. Son 44 años de desfase cuando la ciudad ha cambiado, se ha impermeabilizado el pie de monte y se ha construido por todos lados».
Asimismo, el gobernador explicó que la solución requiere traspasar mayores atribuciones a los gobiernos regionales. No obstante, acusó un retroceso en la descentralización de facultades técnicas por parte del Ejecutivo.
Al detallar las gestiones realizadas ante el Gobierno Central, Orrego indicó: «En el gobierno anterior habíamos logrado que se nos transfiriera esa competencia y el actual gobierno la retiró de la Contraloría. Le he pedido al Presidente, al Ministerio del Interior y al de Vivienda que nos devuelvan esa facultad».
Críticas severas al recorte presupuestario de SENAPRED
Por otra parte, la autoridad metropolitana expresó una profunda preocupación por las decisiones presupuestarias del nivel central en materia de emergencias. A su juicio, reducir los recursos destinados a la prevención resulta incomprensible dada la vulnerabilidad geográfica del país.
En este sentido, el gobernador hizo referencia a desastres recientes registrados en otras zonas del país, como Coquimbo, para fundamentar su postura. Sobre este punto, Orrego fustigó: «Este es un gobierno que ya ha tenido hartas crisis. Tuvimos una crisis muy tremenda en Coquimbo con personas fallecidas y, en ese contexto, la decisión del gobierno es disminuir el presupuesto de SENAPRED. ¿En qué país viven? Este es un país de desastres. Si hay algo que tendríamos que fortalecer y aumentar es SENAPRED».
De igual manera, enfatizó que la prevención de catástrofes debe ser una prioridad permanente del Estado. Por lo tanto, recalcó la inevitabilidad de nuevos eventos climáticos o geológicos.
En relación con los riesgos futuros, el gobernador advirtió: «En Chile vamos a tener una desgracia de aquí a fin de año. No sabemos dónde, cuándo ni qué, pero algo va a pasar: o un tsunami, un terremoto, un incendio, una inundación o un aluvión. Por lo tanto, tenemos que tener sistemas de última generación».
Soluciones concretas para adaptar la ciudad al cambio climático
Finalmente, la autoridad abordó las acciones requeridas para mitigar los efectos de las lluvias extremas en la infraestructura existente. Aunque reconoció que no es factible reconstruir Santiago desde cero, destacó que existen principios éticos y de inversión pública que deben aplicarse inmediatamente.
En primer lugar, sostuvo que es indispensable frenar la expansión inmobiliaria en sectores peligrosos. Sobre este aspecto, la autoridad aseveró: «Lo primero que uno tiene que hacer es que los problemas no se sigan agravando. Eso es un requerimiento ético fundamental. Si tú sabes que en ciertos lugares ya no se puede construir, no sigas construyendo y establécelo por norma».
En segundo lugar, se refirió a la necesidad de construir obras de drenaje de aguas lluvias en comunas cordilleranas como Peñalolén o Las Condes. Al respecto, citó ejemplos como el colector de Avenida Grecia o las obras pendientes en quebradas precordilleranas.
Para concluir, Orrego emplazó a las autoridades nacionales a priorizar una estrategia concreta de adaptación urbana. Sobre esta materia, sentenció en Palabras Sacan Palabras: «Un país chico como Chile no va a lograr reducir el cambio climático, pero a lo menos tiene la obligación de adaptarse. Yo no veo una agenda de este gobierno para adaptarnos al cambio climático a nivel urbano ni a nivel nacional».
