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El presunto primer disco en vivo de Kiss que los salvó de la bancarrota con la magia de la edición

Mientras intentan entrar al mainstream, el productor Eddie Kramer dotó su primer LP en vivo de la limpieza que les hacía falta.

Kiss Alive
Getty Images

A finales de 1974, Kiss estaba al borde de la ruina económica. Con 3 discos que se negaban a despegar y la mala fama que les había atraído su particular estilo kabuki, la banda de Gene Simmons encontró la manera perfecta de eludir todo lo que tenían en contra para relucir por lo que mejor sabían hacer: Las presentaciones en vivo.

A pesar de haber sido una de las tantas víctimas del pánico religioso de los años 70, la reputación de Kiss los precedía al momento de subir al escenario. Y es que sus elaboradas presentaciones incluían escupitajos de fuego, humo, y el ineludible maquillaje blanco y negro.

Fue así que, destacándose por estos elementos, Kiss decidió hacer un inmenso esfuerzo para recuperarse de la bancarrota, lo que nos trajo «Alive!», su primer álbum en vivo.

El disco que llegó a salvar a Kiss

Lanzado en 1975, «Alive!» venía a documentar un precedente para el resto de su historia como agrupación. Sin embargo, hay que decirlo, «Alive!» realmente no estaba grabado en vivo, sino que era una especie de amalgama que mezcló elementos en directo con una pulcra edición de estudio.

De hecho, la mayor parte del álbum estaba regrabada. Solo parte de la batería y los sonidos de ambiente del público durante su «Dressed to Kill Tour» eran audio realmente grabado en vivo. Existen también discordancias sobre si las interacciones con los fans también fueron regrabadas.

Antes mencionamos que el fuerte de Kiss eran las puestas en escena. Pues bueno, para la época, muchos críticos alegaban que el principal problema de la agrupación es que se dejaban llevar por la pasión del momento de tal forma que en sus primeros conciertos desafinaban de forma incesante. 

Aquí es cuando entra el genio que permitió darle forma al sonido que Kiss quería alcanzar: Eddie Kramer. El legendario productor e ingeniero de sonido solía contar en el pasado la batalla técnica que resultó montar «Alive!».

La meticulosa edición de «Alive!»

«Tuvimos que crear ese álbum a partir de los conciertos añadiendo guitarras grabadas posteriormente, debido a que Kiss ofrece un espectáculo grandioso con muchos saltos y movimientos», explicó Kramer a Mars Music en 1998.

«Obviamente, las guitarras no se mantienen afinadas y la precisión se pierde por completo. Así que corriges lo que no está bien», agregó luego.

El propio Gene Simmons llegó a admitir que uno de los mayores tropiezos de Kiss se debieron a su emoción desenfrenada. 

«En aquella época solo me dejaba llevar. Me sentía poseído y cometía montones de errores con el bajo. Recuerdo hablar entre bastidores con los chicos, y todos estuvimos de acuerdo en que saltaríamos menos y trataríamos de acertar más las notas», confesó hace unos años. 

Un disco que cambió la percepción sobre Kiss

Gracias al aporte de Eddie Kramer, la reputación de Kiss remontó considerablemente. La gente comenzó a descubrir que nada sobre ellos era tan ominoso ni oscuro como su imagen podría haber sugerido.

«C’Mon and Love Me», por ejemplo, era una canción bastante juvenil y romántica. «Señorita, ¿No me harás caer de rodillas? Puedes hacer lo que quieras. Vamos, ámame», canta Paul Stanley, a través de una lírica seductora.

Así, «Alive!» fue la clara evidencia de que Kiss vivía por y para los espectáculos, impulsados sobre todo por su deseo de divertirse haciendo lo que más amaban.


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