¿Qué ocurre cuando dos de las propuestas más interesantes del nuevo math-rock chileno deciden salir de su zona de confort para crear música en conjunto? La respuesta está en Banana Split, el nuevo álbum colaborativo de Matar a GraX y Nisuyai, una producción que convierte la fragilidad humana, la muerte y el cierre de etapas en el punto de partida de una experiencia musical compartida.
El disco reúne ocho canciones en aproximadamente 30 minutos, con espacio para que ambas bandas exploren sus propias inquietudes y, al mismo tiempo, incorporen elementos del otro proyecto. El resultado combina melodías cálidas, coros grupales, ritmos juguetones y pasajes de mayor intensidad, en una obra que encuentra su identidad precisamente en el contraste.
Detrás de su colorida portada, Banana Split aborda la pérdida desde dos perspectivas distintas. Para Nisuyai, el paso del tiempo y la muerte dialogan con la naturaleza y la reflexión, una sensibilidad que también atraviesa su álbum debut, Paso de Fauna. En el caso de Matar a GraX, el cierre tiene una dimensión más concreta: Reptiliano Máximo, publicado en agosto, puso fin a una trilogía de EP y marcó el último trabajo de estudio con su baterista original, antes de una pausa temporal de la banda.
De los gritos de catarsis a la vulnerabilidad: así suena Banana Split
Uno de los aspectos más interesantes del álbum es que la colaboración va mucho más allá de repartir las canciones entre ambos grupos. En “Arreglo Floral”, una maqueta incompleta de Matar a GraX encuentra su versión definitiva y también sirve como punto de partida para una nueva composición desde el lenguaje musical de Nisuyai. Ambas bandas participan en las versiones de la otra, borrando las fronteras entre sus respectivos universos.
Ese intercambio también se escucha en “Primer Movimiento”, donde las melodías y los ritmos de Nisuyai desembocan en una explosión de gritos y una sonoridad más pesada, mientras que “El Final” muestra a Matar a GraX bajando la intensidad para explorar un costado más vulnerable y cercano al rock alternativo.
En “Domingo de Depresión” y “Banana Split”, canción que da nombre al proyecto, los músicos comparten una misma grabación y amplían las posibilidades instrumentales, incorporando armonías corales y recursos poco habituales en sus trabajos individuales.
La muerte también adquiere distintas formas a lo largo del álbum. “Sin Nombre (1973)” plantea la desesperanza como una fuerza capaz de destruir, mientras que “Reminiscencia” presenta uno de los momentos más pesados de la discografía de Nisuyai. Matar a GraX, por su parte, explora la incertidumbre de no encontrar un lugar propio en “Normie” y entrega una mirada introspectiva sobre la pérdida en “Mi Vecino, Jaimito Guillermo”.
Grabado en Pequen Audio y Catedral Estudios, con mezcla y masterización de Cristóbal Labbé, Banana Split propone una manera distinta de mirar el final de una etapa: no solamente desde el dolor, sino también desde las experiencias, los vínculos y la belleza que quedan en el camino.
En lugar de concentrarse únicamente en la muerte como desenlace, Nisuyai y Matar a GraX encuentran en ella una razón para abrazar el presente. Porque, incluso cuando un ciclo está a punto de terminar, todavía queda tiempo para compartir, escuchar música y detenerse a disfrutar el aroma de las flores.

Sigue a FUTURO.cl en Google Discover
Recibe nuestros contenidos directamente en tu feed.
Seguir en Google