ENTREVISTAS

Diputado Jaime Bassa sobre el 18 de octubre: «Quienes demandamos justicia social estamos orgullosos de que nos vinculen al estallido»

A siete años del estallido social, el parlamentario del Frente Amplio defiende las demandas estructurales de la ciudadanía y analiza el escenario actual.

Jaime Bassa Psp Web
Agencia Uno

En el marco del séptimo aniversario del estallido social, el debate político sobre el origen y las consecuencias de las movilizaciones de 2019 vuelve al centro de la discusión pública. En este contexto, el diputado del Frente Amplio y exvicepresidente de la Convención Constitucional, Jaime Bassa, abordó la vigencia del malestar ciudadano. Según explicó el parlamentario en Palabras Sacan Palabras, la conmemoración debe enfocarse en la realidad cotidiana que viven las familias chilenas.

En este sentido, Bassa enfatizó la importancia de mirar la situación económica y social actual más allá de la fecha simbólica. «Más que pensar en el 18 de octubre del 2019, hay que pensar en el presente. Parte importante del estallido sigue estando en la mesa de cada familia; esas demandas por mejores condiciones de vida siguen esperando una respuesta concreta», sostuvo el legislador.

Asimismo, el representante parlamentario recalcó que la ausencia de manifestaciones masivas en las calles no implica que las problemáticas de fondo hayan sido resueltas. «El hecho de que el estallido ya no esté en las calles no quiere decir que haya desaparecido. Yo creo que hay un dolor bien estructural, bien arraigado. Una frustración por parte de la ciudadanía que sigue esperando soluciones concretas a sus condiciones materiales de vida», afirmó.

Por otro lado, al ser consultado sobre si le incomoda que lo vinculen públicamente con las movilización sociales y el proceso constituyente, el diputado fue enfático. «A mí en lo personal no me incomoda para nada que me vinculen con el estallido. Al contrario, quienes demandamos justicia social vamos a estar siempre orgullosos de que se nos identifique con esas causas», aseveró.

Diagnóstico social y falencias del sistema político

Por consiguiente, el exvicepresidente de la Convención descartó que el fenómeno se reduzca a un estallido sin contenido social o a meras frustraciones individuales. Por el contrario, argumentó que las carencias materiales continúan golpeando de manera directa el presupuesto familiar. «La democracia y el sistema político no pueden reducirse simplemente a convivir con el malestar social. Independientemente de que haya habido o no un proyecto orgánico detrás del estallido, eso no quiere decir que la vida cotidiana de las familias esté exenta de insuficiencias», explicó.

En esta misma línea, Bassa detalló las principales áreas donde persisten importantes deudas con la población. «Hay materias estructurales fundamentales para las condiciones de una vida digna que siguen en deuda: salud, educación, trabajo y vivienda», puntualizó. Además, ejemplificó esta situación señalando el déficit habitacional existente, donde conviven más de 500 mil familias sin casa propia con un amplio sobrestock inmobiliario.

De igual manera, el parlamentario reivindicó el derecho a la protesta social como una herramienta histórica de expresión popular frente al poder central. «No tengo ningún problema en reconocerme minoritario en la defensa de uno de los pocos canales de comunicación que el pueblo de Chile tiene con sus autoridades cuando se llevan adelante agendas que los empobrecen», manifestó.

Por lo tanto, instó a las autoridades políticas a escuchar el trasfondo de las manifestaciones en lugar de centrarse únicamente en la contención del orden público. «Ocupar las calles es un canal de comunicación para hablarle al poder. Nos corresponde como autoridades escuchar, porque no es pura pulsión adolescente, es la inmadurez del sistema político para procesar las necesidades y las carencias de la sociedad», remarcó.

La propuesta constitucional y el rol de los partidos

Por otra parte, Jaime Bassa defendió el trabajo desarrollado por la Convención Constitucional y rechazó que el texto elaborado se haya enfocado de forma exclusiva en agendas identitarias. En consecuencia, recordó que el proyecto incluía un catálogo robusto de derechos fundamentales en el marco de un Estado social y democrático. «En marzo de 2022 se aprobaron normas muy robustas en derechos sociales: salud, vivienda, educación, trabajo, medio ambiente y seguridad social. ¿Quién puso en el centro la cuestión identitaria? No fuimos nosotros; fue quien diseñó la campaña del rechazo», aseguró.

De la misma forma, el diputado valoró el alcance histórico que alcanzó la redacción de dicha propuesta dentro de la tradición institucional del país. «Muy orgulloso. Es el trabajo constituyente del pueblo de Chile que ha llegado más lejos en la historia, redactando una Constitución sin guerra civil y sin golpe de Estado», enfatizó. Igualmente, añadió que «cuando baje todo el polvo, vamos a ver que en ese texto hay respuestas para muchas preguntas que hoy siguen pendientes, como vivienda y trabajo».

Finalmente, frente al resultado del plebiscito de salida y los cuestionamientos posteriores, Bassa pidió asumir responsabilidades compartidas a todo el espectro político. «La Convención tuvo que redactar el texto, organizarse internamente y hacer la campaña sola. ¿Dónde está la autocrítica de los partidos políticos y de la centroizquierda que no hicieron campaña durante el trabajo constituyente? Ya es suficiente de usarnos como chivo expiatorio», concluyó.

Críticas a la gestión de seguridad y postura frente a la violencia

Posteriormente, el legislador abordó las políticas de orden público impulsadas por el Ejecutivo, advirtiendo sobre el peligro de lo que calificó como incipientes derivas autoritarias. «Las derivas autoritarias van empezando de a poco. Presentando proyectos disfrazados de seguridad que van en contra de la protesta social», sostuvo Bassa, cuestionando iniciativas como el registro de incivilidades o el endurecimiento de penas a la manifestación.

Para concluir, al ser interrogado sobre la condena a los hechos de violencia registrados durante las protestas sociales, el parlamentario declinó entrar en calificaciones morales directas. «Yo no soy un cura, no estoy aquí para administrar perdones ni condenas. La clase política está llamada a entender el fenómeno social y disponer de políticas públicas para hacer frente a los problemas detrás de la violencia», aseveró. En este sentido, Bassa remarcó que su función radica en legislar para solucionar las causas profundas del malestar. «Mi rol como representante es entender lo que pasa en la sociedad para empujar reformas y tratar de que las causas que están detrás de esa violencia ojalá se disuelvan», cerró en Palabras Sacan Palabras.


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