Desde julio de este año, los automovilistas y transportistas en Chile enfrentan una escalada constante en los precios de los combustibles. En consecuencia, el incremento acumulado supera los 400 pesos por litro, situando al petróleo diésel en máximos históricos. Por lo tanto, el panorama económico genera una profunda preocupación en diversos sectores productivos y en la ciudadanía.
El especialista en la industria automotriz y conductor del espacio Rock & Ruedas, Carlos Jimeno, abordó este complejo escenario en su columna de Palabra Que Es Noticia. Durante la entrevista, el experto detalló las causas del fenómeno, las consecuencias cotidianas para los trabajadores y las alternativas tecnológicas que comienzan a consolidarse en el mercado nacional.
El golpe directo al transporte de carga y servicios de movilidad
Por un lado, el incremento del diésel afecta severamente a la logística y al transporte de mercancías. En este sentido, Jimeno destacó la actitud del gremio camionero ante los continuos aumentos de costos operacionales. Según explicó el especialista, «todos los camiones, con excepciones muy puntuales de algunas unidades eléctricas, se mueven con petróleo y el diésel subió 91 pesos».
Además, la presión financiera sobre el transporte pesado se ha acumulado drásticamente en los últimos meses. Al respecto, el experto enfatizó que «si algo ha cambiado, incluso después del bencinazo en marzo, el petróleo ha aumentado más de 560 pesos desde marzo a la fecha». Por consiguiente, los costos fijos de operación se han disparado para quienes recorren largas distancias diariamente.
En este contexto, Jimeno ejemplificó el problema para el transporte pesado: «para alguien que tiene en promedio un uso de 500 kilómetros diarios y necesita un rendimiento de 2 o 3 kilómetros por litro de diésel, los presupuestos y los costos cambiaron drásticamente». Sin embargo, el analista remarcó la resiliencia del sector al señalar que «las tarifas de los servicios de transporte no han cambiado, por lo que creo que han estado a la altura de la dureza del momento».
Por otro lado, los trabajadores independientes e intermediarios del transporte urbano sufren un impacto de igual gravedad. En palabras del conductor de Roca en Ruedas, «quienes más están sufriendo definitivamente son la gente que se dedica al transporte de aplicación, taxis de techo amarillo, transporte escolar y servicios de entregas de última milla, también furgones pequeños y medianos».
Factores internacionales y el peso del impuesto específico
En relación con el origen de esta crisis, existen tres variables determinantes expuestas por el Ministerio de Hacienda y ENAP. En primer lugar, la tensión geopolítica e internacional eleva los costos de transporte marítimo. Sobre este punto, Carlos Jimeno afirmó que «la guerra en el Medio Oriente hace que el transporte del crudo se haga con menos barcos, por lo que es más caro el servicio de flete para mover el petróleo hasta un lugar tan distante como Chile».
En segundo lugar, el valor de la divisa estadounidense presiona los precios locales de forma directa. De este modo, Jimeno detalló que «el tipo de cambio, cercano a los 1.000 pesos por dólar, es otro factor determinante».
En tercer lugar, la estructura tributaria interna representa un porcentaje sustancial del precio final en surtidor. En este sentido, el analista explicó la composición tributaria del combustible en el país: «el precio del combustible en Chile tiene un impuesto específico instalado desde el terremoto de 1985». Asimismo, agregó que «pagamos casi un 36% del precio por litro producto de un impuesto fijo».
Precios de nivel europeo y la propuesta de revisión tributaria
Efectivamente, la combinación de factores internacionales e impuestos locales sitúa a Chile en un rango tarifario equivalente al del continente europeo. Al respecto, Jimeno presentó un dato comparativo revelador: «nuestro precio por litro está al mismo nivel hoy día de lo que vale en Europa; vale exactamente lo mismo en Chile que en París».
Debido a esta paridad de precios con mercados desarrollados, el especialista sugirió la necesidad de evaluar cambios en la legislación impositiva. Específicamente, sostuvo que «ese monto específico de impuesto en el combustible sería un momento para volver a revisarlo y bajarlo».
Por ello, argumentó que la medida resulta urgente para proteger a los trabajadores del volante. Según advirtió el profesional, «el que trabaja con el vehículo todos los días y gasta medio estanque diario lo está pasando muy mal».
Adaptación ciudadana
Frente a la escalada de costos, los conductores particulares y comerciales han tenido que modificar sus hábitos de desplazamiento. En consecuencia, las familias han experimentado aumentos significativos en el presupuesto mensual de transporte. Como muestra de ello, Jimeno indicó que «hay personas que pasaron de gastar 66.000 pesos en el estanque promedio de un automóvil de entre 55 y 60 litros a 90.000 pesos, mientras que las camionetas pasaron de 78.000 a 106.000 pesos».
Por lo tanto, la respuesta inmediata ha sido el ajuste operativo de las rutas y la búsqueda de eficiencia. En este aspecto, el especialista recomendó que «la única solución de momento que tienen es reorganizar los viajes y evitar los tacos, porque el taco es de todos modos un sobreconsumo». Del mismo modo, planteó que «moverse en transporte público es una manera de tratar de contener este impacto que ha sido demasiado violento en muy poco tiempo».
La aceleración de la electromovilidad
A largo plazo, esta contingencia está acelerando la adopción de tecnologías de cero y bajas emisiones en el parque automotor. En este sentido, Carlos Jimeno aseveró que el cambio estructural «no creo que lo va a tener, ¡ya lo tiene!». Para ilustrar esta transformación, el experto aportó cifras del mercado local: «en Chile en 2022 se vendieron 2.200 autos de nueva energía. Y este año, en solo 6 meses, llevamos 15.600».
Finalmente, el analista concluyó que la ciudadanía ha comenzado a ponderar el ahorro operativo por sobre el costo inicial del vehículo. De este modo, remarcó que «la gente entendió que un auto híbrido, un híbrido enchufable o un eléctrico es más caro en el precio de compra, pero el consumo es menor». Por último, descartó una baja sustancial en los precios tradicionales a corto plazo, subrayando en Palabra Que Es Noticia que «la proyección que hacen los economistas es que si el combustible baja. Va a bajar apenas 40 pesos de aquí a fin de año».
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