The Rolling Stones lanzó 12×5, editado un 17 de octubre de 1964 exclusivamente para el público estadounidense. El título era una declaración directa de identidad y matemática básica de garage: doce canciones ejecutadas por cinco músicos.
El álbum funcionó como una cuidada arquitectura de rescate. Reunió temas de su reciente EP británico Five by Five. Además incluyó sencillos lanzados en el extranjero con sus respectivas caras B. También trajo un adelanto exclusivo de material que sus propios compatriotas en Inglaterra no escucharían en un LP formal sino hasta enero de 1965.
El peregrinaje a Chicago y la mística de Chess Records
Si el debut homónimo de los Stones fue un tributo apresurado al rhythm and blues grabado en Londres, 12×5 capturó a un grupo ganando una solidez instrumental imponente.
Gran parte de esa madurez se forjó durante su primera gira estadounidense en junio de 1964. Fue cuando visitaron los legendarios Chess Studios en Chicago. Estar en el mismo recinto donde grabaron sus héroes (Muddy Waters, Howlin’ Wolf y Chuck Berry) inyectó una soltura rítmica palpable en cortes como «Around and Around», «Confessin’ the Blues» e «Empty Heart».
A esa mezcla se sumó la semilla compositiva propia. Aunque los covers a gigantes del género seguían dominando la lista, Mick Jagger y Keith Richards aportaron composiciones originales de gran calibre como el blues arrastrado de «What a Shame». Además, destacaron créditos compartidos como «Grown Up Wrong», «2120 South Michigan Avenue». Así dejaron en claro que la sociedad autoral comenzaba a despertar de la reverencia para tomar el control de su propia música.
El misterio de «Time Is on My Side» y las diferencias con ‘No. 2’
Uno de los puntos más fascinantes de 12×5 radica en su canción insignia: «Time Is on My Side», original de Jerry Ragovoy. La versión incluida en el lanzamiento estadounidense de octubre de 1964 es completamente distinta a la que la mayoría de los fanáticos europeos conoció meses después.
La mezcla estadounidense (12×5): Destaca por una prominente y envolvente introducción de órgano. Le da un matiz más cercano al gospel y al soul de iglesia.
La mezcla británica (The Rolling Stones No. 2): Registrada más tarde, eliminó esa apertura en favor de un punteo de guitarra eléctrica limpia. Por eso se convirtió en la versión más difundida globalmente.
Cuando el mercado británico recibió en enero de 1965 The Rolling Stones No. 2, la placa tomó prestada la misma portada de 12×5. Sin embargo, modificó sustancialmente su contenido. El disco inglés prescindió de varios de los sencillos de 12×5 (que el público local ya había adquirido en formato de 45 RPM). Agregó nuevas grabaciones que luego Estados Unidos empaquetaría en su siguiente entrega, The Rolling Stones, Now!.
El trampolín a la consagración
12×5 trepó velozmente hasta el tercer casillero de la lista Billboard, consolidando a The Rolling Stones no como simples imitadores foráneos, sino como los embajadores más urgentes y desafiantes del blues en su propia tierra de origen.
A más de seis décadas de su llegada a las disquerías estadounidenses, este vinilo perdura como el testimonio de cinco muchachos hambrientos de gloria que cruzaron el Atlántico para devolverle a América la música que había ignorado, antes de transformarse definitivamente en la banda de rock and roll más grande del planeta.
