El paso de The Gathering por Santiago de Chile marcó un hito sin precedentes en la trayectoria de la agrupación holandesa. En el marco de la celebración de los 30 años de su emblemático álbum Mandilion, la formación clásica se presentó ante un recinto repleto en el Santander Arena.
Este concierto se convirtió en el evento propio más multitudinario en la historia de la banda. En conversación posterior con Pato Cuevas en La Ley del Rock, la vocalista Anneke van Giersbergen expresó su profunda alegría por la respuesta del público.
De este modo, la artista destacó el gran nivel técnico y emotivo del espectáculo. «Estamos muy felices. El concierto salió muy bien y todos estaban contentos. Tocamos bien y puedo ver esa alegría también en los comentarios que deja la gente después del show», afirmó la cantante.
La intensidad del público chileno frente a la contención europea
Durante la jornada, miles de fanáticos manifestaron su cariño con abrazos, lágrimas y palabras de agradecimiento. Anneke analizó las razones detrás de esta efusiva muestra de afecto en Sudamérica.
En este sentido, la intérprete contrapuso la pasión de los asistentes locales con la sobriedad habitual del público europeo. Por un lado, en Europa la vivencia del rock suele ser más reservada y contemplativa.
Por otro lado, la cantante resaltó la entrega total de la audiencia nacional en cada canción. «La gente chilena pone su corazón y su alma en la música. A ustedes les importa muchísimo el arte y, cuando van a un concierto, realmente atraviesan la emoción de la música. Eso es lo que hace llorar a las personas, pero nosotros compartimos ese sentimiento; es un intercambio de energía», explicó Van Giersbergen.
Asimismo, la vocalista detalló cómo se percibe la música en su continente natal. «En Europa Occidental es un poco diferente. Somos más tranquilos, nos tomamos una cerveza, cerramos los ojos y disfrutamos de la música», añadió la holandesa.
La música como canalización de emociones y terapia colectiva
A diferencia de otros países de la región, el público chileno suele ser percibido como más contenido en su vida cotidiana. Sin embargo, en los conciertos masivos se produce una liberación emocional profunda y genuina.
En consecuencia, Anneke destacó la capacidad de los fanáticos locales para conectar con la melancolía y la oscuridad temática del heavy metal y el rock progresivo. Para la artista, la música actúa como un canalizador de sentimientos complejos.
Por lo tanto, la cantante comparó la experiencia de un recital con un proceso de sanación personal. «En Chile abrazan tanto la felicidad como la oscuridad o las emociones más profundas. Son muy abiertos con sus sentimientos cuando la vida es difícil. En el heavy metal y el rock progresivo hay cierta tristeza; no hay tabúes y ustedes lo sienten», aseveró.
De igual forma, profundizó en el rol sanador que cumple el arte en la sociedad. «Puedes ir a terapia o puedes escuchar a una banda. El concierto se convierte en una terapia colectiva. Para nosotros también lo es, porque podemos escribir sobre lo que sentimos, contarlo y compartir esa energía», reflexiónó la vocalista.
El sorpresivo fenómeno del recambio generacional
El reencuentro de la alineación clásica comenzó de manera informal entre los integrantes de la agrupación. No obstante, el proyecto creció rápidamente hasta convertirse en una extensa gira internacional de 34 presentaciones.
Además, la convocatoria actual superó con creces las cifras registradas durante la etapa dorada de la banda en los años noventa. En efecto, el público en recintos cerrados se duplicó gracias a la llegada de nuevas generaciones.
En consecuencia, la cantante manifestó su asombro ante el impacto de este aniversario. «Nos sorprendió cómo pasó este año tan rápido. Pasamos de decir ‘hagamos un show para celebrar los 30 años de Mandilion’ a realizar 34 conciertos en todo el mundo. Nos dimos cuenta de que aquí en Chile atraemos al doble de público que en nuestros mejores momentos de los años 90», precisó.
Por consiguiente, subrayó la presencia de jóvenes que heredaron el gusto musical de sus padres. «Vemos a muchos jóvenes en los shows, en algunos casos hijos de quienes venían en los noventa y que hoy tienen 20 o 21 años. René y yo estábamos tomando un café diciendo ‘hagamos un show’ y ahora estamos aquí, es una locura», agregó.
Sin planes de continuidad y enfocada en proyectos solistas
A pesar del éxito rotundo de la gira, la banda decidió no prolongar este reencuentro en el tiempo. Por lo tanto, el objetivo principal fue mantener el carácter único y exclusivo de la celebración.
Sin embargo, el recuerdo de la velada en Santiago permanecerá intacto en la memoria de los músicos. Un momento imborrable ocurrió durante la interpretación del tema instrumental Mercury, cuando el recinto se iluminó por completo.
En este contexto, Anneke recordó la emoción vivida sobre el escenario. «Volví al escenario tras ocho minutos instrumentales en ‘Mercury’ y le pedí a todos que encendieran las luces de sus teléfonos. Fue una vista hermosa, un mar de luces que nos emocionó mucho», rememoró.
Por último, la artista confirmó que no existen planes para publicar nuevo material conjunto. «Cuando estábamos tocando en el estadio se sentía como si quisiéramos hacer esto todos los días de nuestras vidas, pero no tenemos planes porque queríamos mantener esto muy especial. No tenemos absolutamente ningún plan de nueva música o conciertos», aclaró.
Por su parte, la cantante continuará concentrada en su carrera en solitario para los próximos meses. «Lanzaré tres EPs que se convertirán en un álbum el próximo año. También hago mucho trabajo de teatro en Holanda, donde la gente se sienta muy concentrada», concluyó la icónica voz en La ley del Rock.
