Iron Maiden arrancó la celebración de su 50 aniversario con una puesta en escena directa, potente y cargada de pura energía. En lugar de iniciar a la segura con un éxito radial masivo, la leyenda británica del heavy metal decidió arriesgar. Por lo tanto, abrió el espectáculo con «Murders In The Rue Morgue», un veloz clásico de 1981 perteneciente al álbum Killers e inspirado en el famoso cuento de Edgar Allan Poe.
Inmediatamente después, la agrupación mantuvo la euforia del recinto al encadenar tres piezas fundamentales de su etapa inicial: «Wrathchild», «Killers» y la compleja «Phantom Of The Opera». De este modo, las primeras cuatro canciones del concierto rindieron un homenaje directo a sus dos primeras producciones discográficas. Además, esta selección inicial adquirió un sentido de emotividad muy profundo para los fanáticos, recordando la memoria del fallecido cantante original Paul Di’Anno.
En el escenario, el despliegue físico de los músicos fue total durante este electrizante comienzo. Por un lado, el legendario bajista Steve Harris atacó sus cuerdas sin descanso mientras cantaba cada verso mirando fijamente a las primeras filas. Por otro lado, el baterista Simon Dawson ratificó su impecable solidez rítmica, respondiendo con altura tras reemplazar al histórico Nicko McBrain.
El repertorio histórico que marca la gira de 50 aniversario
Sin embargo, este demoledor inicio fue solo la antesala de un recorrido verdaderamente exhaustivo. El setlist diseñado para esta gira conmemorativa abarca los lanzamientos del grupo desde su debut homónimo de 1980 hasta el emblemático Fear Of The Dark de 1992. Por consiguiente, la columna vertebral del show rescata la era dorada comprendida entre 1980 y 1988, etapa en la que dominaron estadios a nivel mundial.
Entre las composiciones que completan la velada destacan himnos insustituibles como «The Number Of The Beast», «Powerslave», «2 Minutes To Midnight», «Run To The Hills» y «The Trooper». Asimismo, la banda incluye momentos conceptuales de alto impacto como la épica marina «Rime Of The Ancient Mariner». Y la esperada reaparición de «Infinite Dreams», tema que no tocaban en vivo desde 1988.
Finalmente, el tramo decisivo del concierto incluye infaltables como «Hallowed Be Thy Name» e «Iron Maiden». Para cerrar con broche de oro, el bloque de bises corona la noche con la velocidad de «Aces High», la atmósfera de «Fear Of The Dark» y el mensaje de «Wasted Years», consolidando una fiesta inolvidable en suelo chileno.
