ENTREVISTAS

«A las personas mayores las tenemos bastante fuera del diálogo»

Max Donoso, director de Gestión de Hogares de Fundación Las Rosas, analiza el envejecimiento acelerado en Chile, el aumento de la dependencia severa y la urgencia de implementar un seguro de dependencia.

Hector Muñoz Tapia |

Adulto Mayor Chile Web

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Chile atraviesa una transformación demográfica profunda y acelerada. Según los datos del Censo 2024, las personas de 65 años o más representan el 14% de la población del país. Al mismo tiempo, la proporción de niños y adolescentes disminuye de forma sostenida. De acuerdo con proyecciones del Instituto Nacional de Estadísticas (INE), la población chilena comenzará a decrecer a partir de la próxima década.

En este complejo escenario, el envejecimiento poblacional plantea desafíos urgentes en materia de salud, cuidados e inclusión. Frente a esta realidad, Fundación Las Rosas invita a reflexionar sobre las necesidades de este grupo prioritario. La institución, que atiende a más de 2.300 adultos mayores en sus 28 hogares a lo largo del país, se encuentra próxima a cumplir 60 años de trayectoria.

Durante estas seis décadas de labor, el perfil de los residentes ha cambiado de manera radical. En los inicios de la fundación, las personas ingresaban con un alto nivel de validez y autonomía. Sin embargo, hoy la realidad asistencial es completamente distinta y demanda cuidados de alta complejidad.

El perfil del adulto mayor: alta dependencia y deterioro cognitivo

El incremento en la expectativa de vida no ha venido acompañado de una mejor calidad de salud para todos. De hecho, los niveles de dependencia dentro de los hogares han aumentado de forma sustancial. El director de Gestión de Hogares de Fundación Las Rosas, Max Donoso, explica en Palabra Que Es Noticia las diferencias entre el perfil histórico y el panorama actual:

«Hace 60 años la gente llegaba a los hogares relativamente joven, siendo una persona mayor, pero relativamente joven; a los 60 y pocos años eran independientes, hacían su vida, salían, iban a la feria, iban a ver a los hijos, a los nietos, volvían. Hoy día, en cambio, tenemos una población que es absolutamente dependiente. Más del 35% de los residentes de la fundación tienen dependencia severa, es decir, requieren ayuda para vestirse, alimentarse, bañarse, tienen incontinencia, y el otro 65% una dependencia moderada, que también requieren ayuda, pero un poquito menos. Además, prácticamente tres de cada cuatro residentes tienen algún proceso de deterioro cognitivo.»

Esta situación afecta con mayor severidad a los sectores con menores recursos económicos y redes de apoyo debilitadas. En consecuencia, la falta de hábitos saludables y las exigencias de ciertos trabajos aceleran la aparición de cuadros de dependencia y deterioro cognitivo en la población más vulnerable.

La crisis de los pacientes sociosanitarios en hospitales

Una de las manifestaciones más críticas de esta realidad ocurre en la red hospitalaria pública. Actualmente, cientos de adultos mayores permanecen internados en centros de salud a pesar de haber recibido el alta médica. Esta problemática responde a situaciones familiares complejas y al agotamiento de las herramientas de cuidado en los hogares.

Para abordar esta encrucijada, Fundación Las Rosas mantiene desde hace ocho años un convenio con FONASA enfocado en la atención de pacientes sociosanitarios. Donoso detalla el origen de estos ingresos y las causas que impiden el retorno de los pacientes a sus familias:

«Todos los residentes que nos llegan son pacientes sociosanitarios. Hay más de 1.000 personas que están en los hospitales dadas de alta, pero que siguen en los hospitales porque nadie las va a buscar. Muchos de esos son personas mayores que a partir de este convenio llegan a la Fundación Las Rosas porque se hospitalizaron por una neumonía, una fractura de cadera o algo por el estilo y nadie los va a buscar. Muchas veces porque no tienen a nadie, pero otras veces porque la familia no sabe cómo cuidarlos, no tienen los elementos ni las herramientas en su casa para poder cuidarlos.»

Por consiguiente, esta dinámica genera una prolongada ocupación de camas hospitalarias y tensiona el sistema de salud público. Asimismo, la atención de estos residentes implica costos elevados para las organizaciones que asumen sus cuidados diarios.

La propuesta de un seguro de dependencia para Chile

Frente a este escenario, la implementación de soluciones estructurales resulta impostergable. La experiencia internacional demuestra que el financiamiento estatal directo resulta insuficiente para cubrir el volumen creciente de personas que requerirán cuidados especiales.

En este sentido, Donoso sostiene que el país debe avanzar hacia un modelo de aseguramiento solidario inspirado en naciones desarrolladas como Alemania o Japón:

«Lo que Chile necesita es contar con un seguro de dependencia que funcione con prestaciones. Es decir, que cuando una persona por su envejecimiento requiera cuidados domiciliarios, atención kinesiológica, pañales o eventualmente institucionalizarse en un hogar, que eso sean prestaciones que entrega un seguro. Es tal el grado de envejecimiento y van a ser tantas las personas mayores que aunque el Estado quisiera financiarlo de sus propios recursos, no va a poder hacerlo. Tenemos que encontrar una política donde durante toda nuestra vida laboral vayamos aportando un granito de arena para que el sistema pueda financiar la dependencia.»

De este modo, se busca garantizar que la atención sociosanitaria sea un derecho exigible y sostenible en el tiempo para todas las familias chilenas.

Visibilizar a las personas mayores en la agenda pública

Más allá de la asistencia médica, el debate sobre el envejecimiento abarca la inclusión social, la autonomía y la participación en el mercado laboral. No obstante, las necesidades de este sector suelen quedar postergadas en la discusión política cotidiana.

Donoso enfatiza en Palabra Que Es Noticia la urgencia de reubicar a los adultos mayores en el centro de las prioridades nacionales:

«A las personas mayores las tenemos bastante fuera del diálogo nacional, nos cuesta ponerlos arriba de la mesa. Son personas que no marchan, no salen a reclamar en general, y por lo tanto los tenemos un poco ocultos. Es supernecesario que los pongamos arriba de la mesa, no solo a los dependientes, sino en general considerar a las personas mayores. Hoy día hablamos de la edad de jubilación y de cómo desarrollamos mercados laborales para la gente mayor que quiere seguir trabajando, muchas veces porque los realiza, les da un sentido de vida y actividad. Es algo que tenemos que como país poner arriba de la mesa definitivamente porque vivimos mucho más que antes.»

En el marco de su Colecta Nacional, que se lleva a cabo entre el 16 y el 18 de octubre, Fundación Las Rosas busca reunir los fondos necesarios para mantener sus 28 hogares entre La Serena y Osorno. Las contribuciones se pueden realizar en las calles con los voluntarios, de forma digital en su sitio web institucional o a través de alianzas comerciales orientadas a sostener la labor diaria con las personas mayores del país.

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