ENTREVISTAS

«Se han destruido 200 mil empleos asalariados, cuesta pensar que se recompongan tan rápido»

El economista Guillermo Larraín cuestionó la velocidad de recuperación laboral en Chile y analizó la necesidad de impulsar la productividad.

Reactivacion Empleo Chile Web
Agencia Uno

El panorama económico nacional enfrenta un complejo periodo de estancamiento. Recientemente, los analistas consultados por el Banco Central redujeron nuevamente su proyección del Producto Interno Bruto (PIB) para 2026 a un rango de entre 0,75% y no más de 1%. Esta desaceleración responde a un menor dinamismo de la demanda interna, el deterioro en el mercado laboral, la menor confianza y factores como el alza de combustibles y condiciones climáticas adversas.

En contraste, desde el Ministerio de Hacienda se ha proyectado un repunte del 3,3% o más para el próximo año tras las jornadas del Chile Day en Madrid y Londres. Sin embargo, los especialistas observan estas cifras con cautela. Para profundizar sobre estos pronósticos, el economista, profesor y expresidente de BancoEstado, Guillermo Larraín, analizó en Palabra Que Es Noticia las perspectivas de la actividad productiva.

Según el académico, la economía chilena se mantendrá estancada durante el presente año con una cifra cercana al 0,5%. Para el próximo año, aunque prevé una mejora cercana al 3%, aclaró que se trataría principalmente de un rebote técnico. Y no de un incremento profundo en la actividad.

La pérdida de puestos de trabajo y el impacto de la tecnología

El mercado de trabajo refleja el impacto directo del menor dinamismo económico. Aunque el Gobierno proyectó la creación de 100.000 puestos laborales, el registro del empleo asalariado muestra un saldo adverso en los últimos doce meses.

Ante esta situación, Guillermo Larraín fue enfático respecto a las dificultades de una rápida recuperación del empleo formal: «Lo más preocupante es cuánto de esto va a generar nuevo empleo. El ministro habló de 100.000 puestos laborales. En el último año se han destruido prácticamente 200.000 puestos de trabajo asalariado. A mí me cuesta pensar que en un año se logren recomponer tal cantidad de empleos».

Además, el especialista destacó que los cambios tecnológicos impondrán nuevos desafíos para la contratación de mano de obra. En este sentido, la inversión privada podría orientarse con mayor fuerza al equipamiento tecnológico antes que a la generación de puestos de trabajo: «Hay un cambio en temas tecnológicos con todo esto de la inteligencia artificial, la automatización y la robotización. El incremento que se está esperando por el lado de la inversión va a ir bastante cargado al capital más que al trabajo».

Por esta razón, la recuperación de las cifras macroeconómicas no se percibirá de manera inmediata en los hogares. Según explicó el economista, existirá un desfase temporal entre el crecimiento del PIB y el bienestar ciudadano: «Puede haber un rebote en la inversión más o menos en torno al 8%, como dice el Banco Central. Pero su impacto sobre el consumo y sobre el empleo le va a costar que se sienta. Probablemente el PIB vaya a estar creciendo en torno al 3% el próximo año, pero no se va a sentir mucho todavía a nivel de la ciudadanía».

El equilibrio entre oferta, demanda y productividad

El debate sobre la distribución de ingresos y la consolidación de derechos sociales ha marcado la discusión pública en Chile. Iniciativas como la Pensión Garantizada Universal (PGU). El alza del salario mínimo. Y la reducción de la jornada a 40 horas buscaron entregar mayor dignidad a los trabajadores. Sin embargo, también implicaron mayores costos para el sector productivo.

Sobre esta relación entre avances sociales y capacidad productiva, Larraín sostuvo: «Entregar dignidad a los trabajadores forma parte del objetivo histórico de los distintos gobiernos. La PGU y aumentar los niveles de ahorro previsional con cotización patronal eran cosas deseables. El problema es que tienen costo para el sector productivo».

En la misma línea, el economista advirtió que la discusión política se concentró en la redistribución y postergó el estímulo a la productividad: «La intensidad del debate distributivo de derechos sociales fue tal que se nos olvidó que simultáneamente había que estar discutiendo cómo hacemos que el sector productivo pueda recuperar capacidad y productividad. Le fuimos poniendo trabas al desarrollo económico por el lado de la oferta. Mientras nos entreteníamos discutiendo cómo distribuir el producto por el lado de la demanda».

Por lo tanto, el académico valoró iniciativas orientadas al lado de la oferta, como la reforma al Mercado de Capitales (MK4) o la reducción del impuesto de primera categoría a las empresas: «Preocuparnos de una reforma como MK4 me parece bien. Es una política que va por el lado de la oferta y que puede mejorar la productividad. Es oportuno que hoy día le demos la oportunidad al lado de la oferta y la productividad para que esto mejore».

Crecimiento del Estado y la metáfora de la pecera

Durante el Chile Day, el ministro de Hacienda aludió a la metáfora de una pecera para argumentar cómo el crecimiento o endeudamiento del Estado puede desplazar el financiamiento privado. Para Larraín, la ilustración es útil para explicar el concepto, pero debe analizarse desde un punto de vista dinámico.

Al respecto, el economista puntualizó: «Es una forma gráfica de poner algo que es difícil de explicar en la economía. Cuando el Estado crece o se endeuda, deja menos espacio dentro de la pecera para que otros pescaditos más chicos puedan encontrar financiamiento».

No obstante, el expresidente de BancoEstado precisó que la economía no constituye un espacio rígido de tamaño constante: «La pecera misma crece junto con los pescados. El gran desafío que tenemos como país es pensar que el crecimiento de la economía y la distribución de derechos sociales no es contradictorio per se con el crecimiento de la economía».

Por último, Larraín recordó que existen experiencias internacionales que han logrado conciliar el bienestar social con la prosperidad económica: «Muchos países en el mundo son mucho más ricos que Chile. Y han logrado hacer esa compatibilización de entrega de derechos sociales con economías prósperas y crecientes. Es lo que algunos economistas han llamado el pasillo estrecho».

Apuesta por la inversión pública en vivienda social

Frente a la cautela del sector privado y las restricciones fiscales del gobierno, el economista sugirió focalizar los recursos públicos en áreas de alto impacto social y laboral. Específicamente, destacó el potencial de la vivienda social para reactivar la contratación formal.

Sobre el rol que debe asumir la inversión pública en el actual escenario, Guillermo Larraín concluyó en Palabra Que Es Noticia: «Desde la perspectiva del gobierno y de la política fiscal, hoy lo que urge es ciertamente la generación de empleo. Hay que poner plata pública donde se pueda generar empleo de calidad. Y que sirva a un propósito social tangible. Como la creación de vivienda social para planes en torno a planos reguladores aprobados».


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