El mundo del cine despide a una de sus figuras más singulares y queridas de la serie B. Richard Harrison, mítico actor estadounidense y referente indiscutible del Spaghetti Western y el cine de artes marciales, ha fallecido a los 90 años. Su carrera abarcó más de un centenar de películas, pero su nombre quedó grabado en la historia por una decisión que cambió el destino de Hollywood.
A principios de la década de 1960, Harrison era un rostro muy popular en Europa tras protagonizar exitosas producciones del género peplum. Debido a su gran notoriedad, el director italiano Sergio Leone le ofreció el papel protagónico en un proyecto titulado Por un puñado de dólares. Sin embargo, el intérprete decidió declinar la propuesta al considerar que el guion no encajaba con sus planes.
La recomendación que consagró a Clint Eastwood
No obstante, lejos de desentenderse de la película, Harrison recomendó a los productores que contrataran a un joven actor norteamericano que en ese momento trabajaba en la televisión: Clint Eastwood.
Gracias a esa sugerencia, Eastwood consiguió el papel del legendario «Hombre sin nombre». Este rol impulsó su carrera hacia el estrellato internacional de forma inmediata. Años después, el propio Harrison comentaba con elegancia e ironía que haber rechazado ese papel fue su mayor aportación a la historia del séptimo arte.
Un icono del cine de culto y las artes marciales
Más allá de esta famosa anécdota, Richard Harrison construyó una prolífica trayectoria en el cine de acción internacional. Durante los años 70 y 80, se convirtió en una leyenda del cine de ninjas rodado en Hong Kong, colaborando frecuentemente con el director Godfrey Ho.
Entre los hitos principales de su trayectoria destacan:
- Estrella del peplum y el western: Encabezó títulos emblemáticos como El gladiador invencible y múltiples producciones europeas.
- Referente ninja en Asia: Se transformó en el héroe occidental más reconocible del cine de artes marciales de bajo presupuesto.
- Figura de culto: Se ganó el respeto constante de varias generaciones de cinefilos por su magnetismo y dinamismo en pantalla.
Por todo ello, la partida de Richard Harrison supone la pérdida de un icono irrepetible. Su legado permanece muy vivo en la memoria de los fanáticos del cine de género y en la historia dorada del cine de acción.
