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Pastillas al inodoro, una nariz rota y un despido fulminante: el día de furia que casi acaba con The Who antes de su mayor himno

Un 26 de septiembre de 1965, el cantante de la banda británica perdió la paciencia y se armó una de las disputas más habladas en el rock.

The Who
The Who

A primera vista, la estampa de rizos dorados y sonrisa carismática de Roger Daltrey podía proyectar calma. Sin embargo, detrás del micrófono se escondía uno de los caracteres más volátiles y temidos de la escena londinense.

En sus años mozos, cuando la paciencia del vocalista se agotaba, la diplomacia se resolvía a puño limpio. Y exactamente eso ocurrió un 26 de septiembre de 1965. Se trató de un episodio salvaje que estuvo a punto de dinamitar la carrera de The Who. Además, ocurrió antes de conquistar el mundo.

El comienzo de los conflictos

Hacia finales de 1965, el cuarteto británico navegaba en aguas turbulentas. Pete Townshend cargaba con la asfixiante presión de componer himnos. También debía cumplir con la expectativa del público de destrozar su guitarra al final de cada show. En tanto, Keith Moon alimentaba un descontrol creciente por el consumo de anfetaminas. Por otro lado, Daltrey observaba el panorama con rabia: sentía que Moon saboteaba las presentaciones y que Townshend intentaba restarle protagonismo escénico.

Para colmar el vaso, la gira sumaba una cadena de percances insólitos. Por ejemplo, fanáticos que jalaron a Daltrey hacia el público provocándole una lesión en la espalda. Además, hubo el robo de la furgoneta con todos los instrumentos. Finalmente, se sumó un accidentado concierto en Dinamarca donde la audiencia invadió el escenario a los pocos minutos, dejando destrozos valorados en miles de libras.

La bomba estalla en Dinamarca

La gota que derramó el vaso cayó durante la escala danesa. Agotado por el deplorable nivel de la batería debido al abuso de sustancias, Daltrey tomó una decisión drástica. Fue hasta las pertenencias de Moon, agarró su alijo de pastillas y las tiró por el inodoro.

La reacción de Moon fue pura furia, pero Daltrey no retrocedió. Con un golpe seco y demoledor directo a la nariz, dejó al baterista ensangrentado y al borde de la fractura.

“Tuvieron que agarrarme entre unas cinco personas para sacármelo de encima”, recordaría años más tarde el cantante en la biografía oficial de la banda. “No era que lo odiara; simplemente amaba tanto a la banda que sentía que esas malditas pastillas nos estaban destruyendo”.

El despido y el rescate de ‘My Generation’

El asalto dejó a la banda quebrada. Moon estaba indignado y tanto Townshend como el bajista John Entwistle —quienes también consumían estimulantes con regularidad— consideraron que el vocalista había cruzado todos los límites. Por ello, sin titubear, despidieron a Roger Daltrey del grupo.

Durante una semana, The Who dejó de tener a su líder vocal. La ruptura parecía definitiva, hasta que los mánagers Kit Lambert y Chris Stamp intervinieron de emergencia.

Si querían mantener el ascenso comercial y firmar el estrellato, necesitaban a Daltrey de vuelta. Finalmente, tras disculparse y comprometerse a controlar sus impulsos violentos, el cantante fue reincorporado.

La tregua llegó en el momento justo: semanas después, la banda capitalizó el fenómeno mundial de «My Generation», trepando a la cima de los rankings. Curiosamente, en sus memorias Who I Am, Townshend reconoció el inesperado lado positivo de aquel desahogo.

Tras el incidente, Moon entendió que sus compañeros no tolerarían la autodestrucción sin pelear. Aunque la sobriedad nunca fue duradera para Keith, el violento round del 26 de septiembre de 1965 salvó a The Who del naufragio temprano.


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