La reciente amenaza de muerte contra el alcalde de San Bernardo, Christopher White, encendió las alarmas en Chile. El jefe comunal denunció un plan explícito para asesinarlo a mediados de septiembre. Esta preocupante situación comenzó tras la reubicación del comercio ambulante y la recuperación de espacios públicos. Sin embargo, para los expertos en seguridad, este escenario no representa un hecho aislado.
La académica de la Universidad de Santiago de Chile (USACH), Valesca Troncoso, explica en Palabra Que Es Noticia que el crimen organizado transnacional no es un fenómeno reciente. Según la experta, «esto es parte de un fenómeno que se viene desarrollando hace alrededor de 20 años. Por lo tanto, lo que estamos evidenciando hoy en día es una manifestación mucho más profundizada del actuar de las organizaciones criminales.»
El auge de la «crimilegalidad» territorial
Las municipalidades han liderado esfuerzos para recuperar el control estatal en zonas complejas. Estas medidas incluyen la demolición de narco-mausoleos y el retiro del comercio informal. En consecuencia, se genera un choque violento entre el Estado y las bandas criminales que dominan esos espacios.
Troncoso define este fenómeno como una nueva soberanía delictiva. En este sentido, la especialista aclara que «las organizaciones criminales van a intentar mantener los territorios los cuales han controlado… lo que lleva es a un enfrentamiento entre las organizaciones criminales y el poder… es un decir, este es nuestro espacio, nuestro espacio criminal, hemos establecido una crimi legalidad y ustedes vienen a irrumpir en este espacio». Por lo tanto, la violencia contra alcaldes busca amedrentar a las instituciones públicas para proteger negocios ilícitos.
Chile en la ruta geopolítica del narcotráfico
Muchos analistas vinculan la delincuencia actual con la migración reciente o con la postpandemia. Sin embargo, las investigaciones de Troncoso revelan una realidad mucho más antigua. La académica investiga el crimen organizado desde hace dos décadas en zonas de frontera.
La académica señala que «ya en el 2006, nosotros advertíamos la presencia de organizaciones criminales, no solamente bandas nacionales, sino con vínculos transnacionales.»
Además, la geografía nacional ofrece ventajas estratégicas innegables que las mafias transnacionales aprovecharon rápidamente. La investigadora enfatiza que «sería bastante iluso de nuestra parte pensar que nosotros no estaríamos en el circuito de las organizaciones criminales en tanto compartimos fronteras con dos de los países productores de hoja de coca, Perú y Bolivia. Por lo tanto, eso nos sitúa en un lugar bastante estratégico dentro del comercio internacional de las drogas.»
Adaptación y diversificación criminal
Con el tiempo, las organizaciones delictivas demostraron una enorme capacidad de resiliencia. Por ejemplo, durante la pandemia, las bandas reactivaron antiguas prácticas como los fuegos artificiales y adoptaron tecnologías modernas. Utilizaron servicios de delivery y redes sociales para comercializar drogas, armas y tabaco de contrabando. De este modo, diversificaron sus negocios para maximizar ganancias económicas.
El modelo de franquicias del Tren de Aragua
Existe la creencia errónea de que las mafias transnacionales llegaron recientemente al país. No obstante, el principal grupo criminal de la región tiene un largo historial de expansión continental.
Troncoso aclara que «El Tren de Aragua comienza un proceso de expansionalizador desde el año 2006 en adelante.» Con su llegada, se introdujeron delitos más violentos como la trata de personas, la extorsión y el sicariato.
Para combatir a este grupo, resulta fundamental comprender su verdadera estructura operativa. La experta advierte que la organización no opera bajo un mando centralizado.
En consecuencia, Troncoso recalca: «no hay que entender el Tren de Aragua como un todo. El Tren de Aragua está compuesto por franquicias… detenemos una franquicia, pero nos quedan 40.»
El caso de Ronald Ojeda como punto de inflexión
El secuestro y posterior asesinato del exmilitar venezolano Ronald Ojeda en Santiago evidenció la coordinación de estas redes. Este trágico suceso demostró el funcionamiento de las subdivisiones operativas en Chile.
La especialista detalla en Palabra Que Es Noticia que «el caso de Ronald Ojeda podría ser el punto que cierre esta conversación… nos muestra como, por ejemplo, una franquicia Los piratas pueden llevar a cabo órdenes… para poder secuestrarla, luego asesinarla y luego huir del país. Pero, ¿qué es lo que nos muestra esto? Que no estamos exentos a los comportamientos criminales latinoamericanos.»
Finalmente, la identificación de facciones como «Los Piratas» permite a la Fiscalía perfilar el comportamiento de las bandas. Chile enfrenta hoy el desafío urgente de anticipar estos patrones antes de que consoliden su poder territorial.
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