Convertida en uno de los himnos de guitarras más coreados y reconocibles del siglo XXI, «No One Knows» catapultó a Queens of the Stone Age a la primera línea del rock global tras su publicación en el fundamental Songs for the Deaf (2002).
Sin embargo, el origen rítmico de su icónico riff no proviene del stoner rock ni del punk del desierto californiano. En realidad, viene de un estilo mucho más tradicional: la polka.
Así lo reveló el propio Josh Homme durante su participación en el podcast Queer the Music, conducido por Jake Shears. En ese episodio, desmenuzó sus inicios musicales en Palm Desert y los llamativos contrastes formativos que moldearon su impronta.
Clases en el desierto y el toque de la polka
Según relató el músico de 53 años, la oferta de profesores de guitarra en su juventud era sumamente limitada en la zona desértica de California. Por ello, su primera instrucción formal quedó en manos de un especialista del folclore centroeuropeo.
«En el desierto no había muchos profesores de guitarra (…). Así fue como terminé aprendiendo con Tom Polonsky. Él era un profesor de guitarra polka, y la polka fue mi estilo original de música», explicó Homme.
Pese a que solo tomó clases de este género durante dos años, el patrón rítmico sincopado se quedó grabado en su memoria muscular para siempre:
«Si escuchas ‘No One Knows’, hace ‘boomp-boom, boomp-boom’ y ese tipo de contratiempo de polka que va ‘un y, dos y’, ese acento hacia arriba, que es similar a lo que hace el reggae. Es como comer demasiado ajo: realmente impregnó todo lo que hago», graficó entre risas.
El terror de The Doors y la teatralidad en el escenario
Además de repasar su faceta técnica con las cuerdas, Homme analizó los elementos sombríos y teatrales que han marcado la puesta en escena reciente de Queens of the Stone Age. Por ejemplo, portar un hacha de carnicero en pleno escenario durante The Catacombs Tour o proyectar rostros derritiéndose en sus recitales compartidos junto a Foo Fighters.
El cantante y guitarrista atribuyó esa fascinación por la oscuridad a la música que escuchaban sus padres en el auto familiar. Destacó especialmente el debut homónimo de The Doors de 1967 y la canción «The Crystal Ship»:
«The Doors fue la primera vez que me di cuenta de que la música podía ser aterradora y espeluznante. Fue como iluminar los rincones de un espacio gigantesco a la luz de las velas. Te metías en ese misterio fantasmal que me demostró el inmenso espacio que la música puede ocupar», remató el líder de QOTSA.
