ENTREVISTAS

«Hay una presión de poderes fácticos que nos lleva a la polarización; la guerra empieza con la desconfianza»

El experto en diálogo Alfredo Zamudio advierte sobre el asedio a las instituciones y llama a defender la democracia con valentía y amabilidad.

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Agencia Uno

La situación política y social atraviesa momentos complejos a nivel global. En este contexto, diversas entidades internacionales han comenzado a retirar sus aportes económicos en la región. Por lo tanto, muchas organizaciones civiles experimentan una marcada falta de apoyo.

El director de la iniciativa Espacios de Diálogo, Alfredo Zamudio, analizó esta preocupante realidad en Palabra Que Es Noticia. Según el especialista, existe un ambiente hostil contra el Estado de derecho. En este sentido, afirmó: «La preocupación viene de distintos niveles, pero es una preocupación a que las instituciones están bajo acoso, bajo ataque: instituciones de derechos humanos, instituciones que defienden a las personas, el estado de derecho de muchas formas y el tono de voz muy agresivo. Muchas personas e instituciones que defienden los derechos humanos y la paz se sienten solas, se sienten abandonadas».

Asimismo, las prioridades financieras internacionales se han desplazado hacia otras emergencias mundiales. Por esta razón, el financiamiento para la región ha disminuido considerablemente. Sin embargo, la fragilidad institucional latinoamericana requiere atención constante para evitar mayores deterioros.

Las guerras híbridas y la presión de los poderes fácticos

El escenario global actual muestra dinámicas de conflicto mucho más complejas. En consecuencia, los ataques ya no son únicamente de carácter militar convencional. Hoy en día, existen estrategias diseñadas para debilitar el tejido social desde adentro.

Al respecto, Zamudio destacó la importancia de comprender el impacto de estas acciones cibernéticas e informativas. Por consiguiente, explicó: «Las guerras híbridas no son solamente ataques militares, sino que son socavar las instituciones, la credibilidad de los ciudadanos en sus instituciones, sus sistemas, cosa que los ciudadanos pierdan la confianza en el estado. Eso es socavar a la democracia por debajo, los fuegos subterráneos, esa es la presión que estamos teniendo a nivel global».

Además, la crispación política no siempre surge de forma espontánea entre los partidos. De hecho, existen influencias externas que fomentan la división de manera sigilosa. Sobre este punto, el especialista advirtió: «El mundo político y la prensa no estamos viendo la presión que otros poderes fácticos están implementando para llevarnos calladamente hacia una polarización».

Por este motivo, resulta fundamental reaccionar a tiempo frente a este tipo de presiones. En consecuencia, defender los espacios democráticos se vuelve una tarea urgente para la sociedad civil.

La necesidad de cuidar el lenguaje democrático

La confrontación permanente genera un desgaste severo en la convivencia cívica. Sin embargo, es posible adoptar una postura reflexiva antes de llegar a un punto sin retorno.

En esa línea, Zamudio instó a detener el deterioro del debate público. Por ello, sostuvo: «Este es un buen momento para detenerse y decir: ¿qué es lo que está en juego si no cuidamos la democracia y el lenguaje democrático? Este es un momento donde tenemos que tomar decisiones de cómo seguimos adelante estando en desacuerdo, tirándonos de las mechas, pero cuidando la democracia y las instituciones».

Al mismo tiempo, el analista planteó la importancia de proteger los canales de conversación pacífica. Por lo tanto, subrayó: «¿Qué puedo hacer yo desde el apoyo a instituciones en América Latina que desean defender instituciones democráticas, que desean defender la conversación pacífica entre ciudadanos, incluso entre quienes tienen diferentes posturas, pero no dejarle ganar a quienes quieren socavar la confianza en las instituciones?».

Por ende, detener el clima de agresividad requiere un esfuerzo consciente y colectivo. De lo contrario, la desconfianza terminará por destruir las bases del sistema democrático.

Microactos de amabilidad frente a la desconfianza

La pérdida de confianza en el futuro actúa como el detonante principal de los grandes conflictos. Por esta razón, el trabajo por la paz debe comenzar en la vida cotidiana de cada persona.

En relación con esta idea, Zamudio remarcó el peligro que representa el quiebre de las certezas ciudadanas. En ese sentido, aseveró: «Todas esas agresiones chiquitas te hacen perder la confianza en que hay un futuro. Esa pérdida de confianza es el objetivo de una construcción para la guerra. La guerra no empieza con los tanques, la guerra empieza con la desconfianza. Por eso, todos nosotros tenemos la responsabilidad de crear microespacios donde construir confianza».

Asimismo, el especialista recordó la relevancia de mantener una postura activa y valiente ante la adversidad. Por esta causa, citó a una figura literaria clave y señaló: «La escritora Maya Angelou decía que la virtud más importante era la valentía persistente. La valentía persistente te permite construir otras virtudes. Si dejas que el miedo te gane, te queda el silencio».

Adicionalmente, el diálogo cotidiano permite desactivar la escalada de violencia en las comunidades. Por lo tanto, Zamudio remarcó: «Esos microespacios de amabilidad son los que hacen el cambio y nos permiten decir que no le estamos siguiendo el juego a quienes tratan de subir la temperatura».

El compromiso con las futuras generaciones

El discurso derrotista perjudica directamente a los sectores más jóvenes de la población. Por el contrario, es indispensable transmitirles que el cambio social es completamente factible.

Finalmente, el profesional enfatizó la responsabilidad que tienen los adultos en la construcción del relato público. En este aspecto, concluyó en PalabraQue Es Noticia: «Si los adultos instalamos un lenguaje de que no hay nada más que hacer, les quitamos la capacidad de agencia a los jóvenes. Necesitamos instalar la idea de que podemos cambiar la realidad. Esto no está escrito en piedra».

En resumen, la defensa de la democracia exige resistencia frente a las fuerzas que buscan polarizar. Por consiguiente, cada conversación respetuosa constituye un acto fundamental para preservar la convivencia.


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