Apenas una semana después de bajarse definitivamente de las giras con The Beatles, John Lennon decidió dar un giro radical a su rutina.
El 5 de septiembre de 1966, el músico abordó un avión rumbo a Almería, España, para sumarse al rodaje de How I Won the War. Una comedia negra dirigida por Richard Lester (el mismo realizador tras A Hard Day’s Night y Help!).
Nacen los icónicos “poto de botella”
La cinta bélica, basada en la novela de Patrick Ryan, significó su primer y único papel actoral dramático fuera del formato musical de la banda. Allí interpretó al soldado Gripweed, un rol que además transformó para siempre su imagen pública: para el personaje debió cortarse el cabello y utilizar por primera vez los característicos lentes redondos de marco metálico, accesorio que lo acompañaría como su sello estético definitivo hasta el fin de sus días.
Seis semanas en Almería y el nacimiento de una obra cumbre
Durante las seis semanas que duraron las grabaciones en el desierto andaluz, la rutina de Lennon era tan estricta como surrealista: despertaba a las seis de la mañana y era trasladado hasta el set de filmación a bordo de su lujoso Rolls-Royce negro.
Sin embargo, el ritmo pausado del cine y las largas horas de espera entre toma y toma le otorgaron a Lennon el espacio mental y el aislamiento que tanto necesitaba tras la histeria de la Beatlemanía:
“Dick Lester me ofreció el papel en esta película, lo que me dio tiempo para pensar sin tener que volver a casa. Estábamos en Almería y me tomó seis semanas escribir la canción. La estuve escribiendo todo el tiempo que duró el rodaje», confesó John años más tarde.
Esa canción era nada menos que Strawberry Fields Forever.
La nostalgia de Liverpool y el impacto en Abbey Road
Inspirado por los recuerdos de su infancia en Woolton, Liverpool (donde solía saltar las rejas para jugar en los jardines del orfanato infantil del Ejército de Salvación llamado Strawberry Field), Lennon canalizó su soledad, la orfandad y la temprana pérdida de su madre en una melodía acústica y melancólica.
Al concluir la filmación a comienzos de noviembre de 1966, Lennon regresó a Londres y se reunió con sus compañeros en los estudios Abbey Road. Tomó su guitarra acústica e interpretó la pieza frente a la banda y el equipo técnico.
El legendario ingeniero de sonido Geoff Emerick relató el impacto de ese momento:
«Hubo un momento de silencio absoluto y atónito en la sala. Fue roto por Paul, quien en un tono tranquilo y respetuoso simplemente dijo: ‘Eso es absolutamente brillante'».
