El Gobierno presentó el Plan Chile Despega, una agenda proempleo destinada a frenar el deterioro del mercado de trabajo en el país. La iniciativa contempla movilizar 1,3 billones de pesos en inversión pública, subsidios a la contratación, apoyo financiero a empresas y ejecución territorial. El objetivo central del Ejecutivo es generar más de 100.000 puestos de trabajo durante los próximos meses.
Frente a estos anuncios, la directora del Departamento de Economía de la Universidad Diego Portales, Marcela Perticará, entregó en Palabra Que Es Noticia un minucioso análisis. La académica reconoció que el paquete de medidas apunta en la dirección correcta. Sin embargo, aclaró que el impacto final será moderado respecto a la cifra global de personas desocupadas.
En este contexto, la especialista analizó el efecto real que tendría la meta de empleo informada por La Moneda. «Si uno lograra que 100.000 actualmente desempleados fueran los que tuvieran estos empleos, estamos hablando de una caída en la tasa de desempleo de un punto, que igual no es poco. Pero claramente estaríamos aún sobre los niveles históricos de desempleo que ha tenido Chile en la última década», explicó. Por lo tanto, la economista llamó a mantener expectativas acotadas sobre los resultados. «Son medidas que posiblemente van en la dirección correcta, algunas de ellas, pero no esperaríamos un milagro de recomposición del mercado laboral», advirtió.
Radiografía del desempleo: el impacto en grupos vulnerables y profesionales
Al analizar a las casi un millón de personas que actualmente buscan trabajo en Chile, Perticará sostuvo que la estructura del desempleo mantiene rasgos históricos. En consecuencia, los grupos más afectados siguen siendo los mismos de las últimas décadas. «Nosotros siempre hemos tenido que ciertos segmentos como los jóvenes, las mujeres y, desde hace algunos años, también los mayores de 55 son aquellos segmentos a los cuales les cuesta más encontrar trabajo o, cuando están desempleados, pasan mucho más tiempo desempleados», puntualizó.
Además, la economista advirtió que el deterioro de la economía comenzó a golpear con mayor fuerza a sectores de clase media y a trabajadores con mayor preparación técnica o universitaria. «Tenemos una clase media bastante poco protegida en este sentido. Ahora lo que hemos tenido es un agravamiento en la situación del mercado laboral que está tocando a ciertos grupos que tradicionalmente en promedio han sido los más desposeídos, pero es como que se ha masificado un poco», afirmó. De igual forma, añadió una cifra preocupante sobre la juventud profesional. «En los últimos trimestres hemos visto aumentar también, de manera bastante inusual con respecto al histórico, la tasa de desempleo de los jóvenes con nivel educativo más alto», alertó.
Los cuatro pilares del plan: medidas coyunturales frente a problemas estructurales
El Plan Chile Despega se articula sobre cuatro pilares operativos: aceleración de obras públicas, subsidios a la contratación, liquidez a empresas y priorización de zonas rezagadas. Sobre el pilar de subsidios, la economista destacó el valor táctico de esta medida para evitar daños permanentes en las carreras laborales. «Son una manera que tienes de reinsertar o insertar por primera vez a jóvenes en el mercado laboral o trabajadores de menor calificación, y pueden ser muy valiosos. Son estrategias que te permiten al menos pasar la tormenta y adicionalmente detienes este fenómeno que se le llama de herida, que potencialmente puede alterar toda tu trayectoria laboral», sostuvo.
No obstante, Perticará remarcó que las cuatro herramientas gubernamentales pertenecen al ámbito de la coyuntura de corto plazo. En consecuencia, no tienen la capacidad de modificar las tendencias estructurales de la economía nacional. «Ojalá efectivamente estas medidas generen en el corto plazo al menos estos 100.000 empleos que se están prometiendo, pero claramente no son medidas que te van a cambiar la trayectoria per se, o lo van a hacer muy marginalmente, porque lo que nosotros tenemos es un problema estructural del mercado laboral», enfatizó.
Productividad estancada y shocks externos: la «tormentita perfecta»
Un factor crítico identificado por la especialista es el complejo escenario internacional que enfrenta Chile como importador neto de energía. El aumento constante en los precios de los combustibles presiona los costos operativos de las empresas y reduce el ingreso real disponible de las familias. «Tenemos un precio elevado del petróleo que es particularmente relevante para nosotros. Somos un importador neto de energía. El aumento persistente del costo de la energía impacta sobre el costo de transporte, costo de producción, reduce el ingreso disponible de los hogares y comprime los márgenes de las empresas. Esto efectivamente es como una tormentita perfecta», graficó.
Asimismo, Perticará recordó que la economía chilena arrastra un estancamiento en sus niveles de productividad que supera las dos décadas. Por este motivo, la reactivación no dependerá únicamente de estímulos estatales de emergencia. «Nosotros tenemos que tratar de diversificar esta matriz y tener producción con mucho más valor agregado que la que actualmente tenemos. Nosotros tenemos un problema de productividad serio. Tenemos una productividad laboral que está plana hace un par de décadas», recalcó.
Riesgos de ejecución burocrática y el desafío ignorado de la Inteligencia Artificial
Por otra parte, la académica planteó dudas sobre la capacidad de gestión del aparato estatal para ejecutar las inversiones con la celeridad prometida. La aceleración de proyectos de infraestructura suele chocar con la tramitación de permisos ambientales e institucionales. «A mi juicio, ese es uno de los peligros más fuertes que enfrenta este paquete de medidas. Para ejecutar proyectos tienes que seguir una serie de pasos que te garanticen primero que los recursos estén bien gastados y, segundo, que no estés generando ningún tipo de externalidad negativa sobre el medio ambiente», sostuvo. En este sentido, recalcó la tensión entre rapidez y cumplimiento normativo. «Por un lado, uno quiere que muchos de estos proyectos se aceleren, pero por otro lado, tampoco quieres llevarte por delante un montón de normativa que mucha de ella tiene su utilidad», reflexiónó.
Finalmente, Perticará lamentó la ausencia de propuestas orientadas a enfrentar el impacto del recambio tecnológico en el empleo juvenil. «Hay algo superpresente en el contexto internacional y yo no vi nada para atacar esa coyuntura, que es la inteligencia artificial y el impacto que eso está teniendo sobre la inserción laboral de ciertos grupos, en particular los jóvenes e inclusive los jóvenes de alto nivel educativo. Esa crisis se va a seguir materializando», concluyó en Palabra Que Es Noticia.
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