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Cómo ni siquiera uno de los peores discos de Black Sabbath logró hundir a los Padres del Metal

El octavo disco de Black Sabbath marcó la posterior salida de Ozzy Osbourne, quien comenzó como solista al tiempo después.

Never Say Die Black Sabbath
Vertigo Records

En 1978, Black Sabbath decidió afrontar sus frustraciones con Ozzy Osbourne por todos los medios. Mientras la banda sufría por conflictos internos, hicieron un esfuerzo imposible para lanzar «Never Say Die!», su octavo álbum de estudio.

Este trabajo fue el último que Black Sabbath llegó a publicar junto a Osbourne, a quien despidieron al poco tiempo para reemplazarlo por grandes leyendas de la música.

A pesar de todo, el Príncipe de las Tinieblas regresó a la agrupación, y aunque «Never Say Die!» no es ni de lejos su mejor entrega, ni siquiera las malas críticas lograron hundir a los pioneros del heavy metal.

En su aniversario N° 48, en Futuro recordamos la agotadora travesía psicológica que concluyó en el álbum más infravalorado de Black Sabbath.

Un disco plagado de frustraciones para Black Sabbath

En 1977, Ozzy Osbourne ya estaba está harto del grupo y sus últimos discos. Frente a sus quejas, Tony Iommi y compañía decidieron tomar cartas en el asunto y reclutar temporalmente a Dave Walker, ex integrante de Fleetwood Mac.

No obstante, el Príncipe de las Tinieblas regresa a Black Sabbath para grabar «Never Say Die!». Su única condición es obviar cualquier material que hayan grabado junto a Walker.

Lo lamentable fue que la composición de este último disco les supuso una tortura mental. Además de una escasez en ideas, la agrupación estaba pasando por un duro episodio con las drogas, lo que les ponía las cosas todavía más difíciles.

Así llegaron con uno de sus trabajos más atípicos, con una extraña portada creada por el colectivo artístico Hipgnosis.

Never Say Die Black Sabbath Portada
Foto: Black Sabbath

En cuanto al contenido musical, la banda cambió de rumbo desde «Technical Ecstasy». En lugar de los sintetizadores y melodías más innovadoras, apelaron al hard rock clásico en un intento por sobrellevar el bloqueo creativo.

«Never Say Die!» recibió una amplia mayoría de críticas negativas y fue un fracaso en ventas. Sin embargo, no todo fue tan nocivo para Black Sabbath, ya que los singles «Never Say Die!» y «A Hard Road» fueron sus primeros temas en llegar a las listas británicas tras «Paranoid», de 1970.

El último álbum con Ozzy Osbourne

Luego de lanzar el tedioso proyecto, la banda despidió finalmente a Ozzy Osbourne, quien incursionó como solista desde 1980 con «Blizzard of Ozz».

Con una vacante libre, la banda tuvo que buscar rápidamente a un reemplazante. Así llegaron a Ronnie James Dio, vocalista de Dio. A él le siguieron Ian Gillian y Glenn Hughes, ambos de Deep Purple.

Sin embargo, el cantante más duradero dentro de la formación fue Tony Martin, quien se retiró tras grabar «Forbidden». Osbourne regresó en 2013, con el disco «13». Fue la última publicación de material original de Black Sabbath.

A casi 50 años de «Never Say Die!», el disco continúa siendo una pieza de alto valor documental, clave para el género dadas las adversas circunstancias en las que logró publicarse. Su talento musical probó que ni siquiera miles de contratiempos pudieron destronar a Black Sabbath.


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