Hay discos que nacen rodeados de dudas y terminan haciendo historia. Eso fue precisamente lo que ocurrió con Back in Black, el álbum con el que Brian Johnson debutó como vocalista de AC/DC tras la muerte de Bon Scott.
El cantante se incorporó a la banda después de que sus integrantes lo conocieran por su trabajo en Geordie y tras una recomendación que, según ha contado el propio Johnson, había hecho Scott después de verlo actuar.
Las sesiones de Back in Black se realizaron en Bahamas bajo la producción de Robert John “Mutt” Lange. Sin embargo, la mezcla del álbum se prolongó durante varias semanas en Electric Lady Studios, Nueva York, y ese período terminó generando una enorme incertidumbre en Johnson.
“Pensé que había quedado horrible”
En una entrevista con Q with Tom Power, de la radio canadiense CBC, Johnson recordó que Malcolm y Angus Young continuaban trabajando en distintas partes del disco mientras él permanecía sin escuchar el resultado.
“Volvimos, y después de unas seis semanas, yo pensaba: ‘debe haber quedado horrible’. Porque no había escuchado nada”, relató el cantante.
La inseguridad había comenzado incluso antes. Después de terminar de grabar sus voces, Johnson contó que se fue a fumar un cigarrillo a un muelle sin tener claro qué ocurriría con su futuro dentro de la banda.
Finalmente, Back in Black fue publicado el 25 de julio de 1980 y se convirtió en uno de los discos más vendidos de la historia del rock.
Años después, Johnson también resumió de una manera particular su llegada a AC/DC: “Nunca me trajeron para reemplazar a Bon. Me trajeron porque Bon ya no estaba”.
