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¿Una risa siniestra inspirada en el rap y una obsesión prohibida? El oscuro secreto detrás del mayor clásico de Genesis

Un día como hoy se estreno uno de los mayores clásicos disruptivos en la carrera de Genesis, un enfoque más oscuro y alejado del pop.

Gabriel Ávila Morán |

Genesis 1983

Genesis 1983

Mientras muchas bandas del rock progresivo setentero sucumbían al cambio de década o se diluían en fórmulas complacientes, Genesis tomó una ruta completamente impredecible. Así, optaron por abrazar la vanguardia desde la experimentación pura y una oscuridad perturbadora.

El resultado fue «Mama», el sencillo principal de su duodécimo álbum de estudio (homónimo). Este corte redefinió para siempre la identidad del trío compuesto por Phil Collins, Tony Banks y Mike Rutherford.

De Grandmaster Flash a la catarsis industrial

Lejos de la calidez habitual de las baladas ochenteras, «Mama» se construyó sobre un pulso mecánico e hipnótico. Fue impulsado por una caja de ritmos LinnDrum que Mike Rutherford pasó por una serie de pedales de distorsión y reverberación.

Sobre esa base repetitiva y casi claustrofóbica, Tony Banks tejió capas de sintetizadores Synclavier que evocaban una atmósfera pesada, casi gótica.

Sin embargo, el elemento que elevó la canción al estatus de mito fue la interpretación vocal de Phil Collins. En uno de los momentos más memorables de la historia del rock, Collins desata una risa desquiciada y gutural («Ha-ha, ha!») que hiela la sangre.

Lo curioso es su origen: el baterista y vocalista tomó inspiración directa del tema seminal de hip-hop «The Message» de Grandmaster Flash and the Furious Five. Además, se apropió de ese recurso vocal para transformarlo en una carcajada maníaca y desgarradora.

El drama de una obsesión no correspondida

A diferencia de lo que sugerían ciertas lecturas erróneas de la época, la letra no alude a una relación maternal ni a un conflicto familiar tradicional. Por el contrario, la historia profundiza en la obsesión destructiva de un joven por una mujer mayor que trabaja como prostituta. Es un amor unilateral y enfermizo, donde el protagonista ruega por atención y afecto en medio de una evidente inestabilidad mental.

La narrativa lírica explora la desesperación y la pérdida de control. Finalmente, culmina en versos cargados de tensión dramática como los que Collins entona hacia el final:

«It’s getting so hard, oh / Now I can’t look at you / Mama, please, give me one more chance / To feel one more touch»

A 43 años de su irrupción en las listas mundiales, «Mama» sigue brillando como una de las obras más audaces, teatrales y oscuras de Genesis, demostrando que la banda supo conquistar los años 80 sin transar la experimentación y el peso sónico que los consagró como leyendas.

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