Un día como hoy, el 8 de agosto de 1969, The Beatles salieron por un momento de los estudios EMI de Londres. Luego caminaron unos metros y posaron para la cámara.
Se cumplen 57 años de aquella escena. Lo fascinante no es solo que la portada de Abbey Road sea un icono absoluto. También es interesante todo el caos, las casualidades y los mitos que se tejieron alrededor de esos diez minutos de trabajo.
Del Himalaya al paso de peatones de la esquina
La historia pudo haber sido radicalmente distinta. Antes de llamarse Abbey Road, el álbum tenía otro título tentativo sobre la mesa: Everest. La idea nació por casualidad, inspirada en la marca de cigarrillos que fumaba el ingeniero de sonido Geoff Emerick. Por un tiempo se planeó viajar hasta el Himalaya para tomar la fotografía oficial. Sin embargo, la logística de llevar a la banda más famosa del mundo a miles de kilómetros hizo descartar el viaje.
La solución fue tan simple como brillante. Paul McCartney propuso salir del estudio, caminar al paso de peatones más cercano y tomar la foto ahí mismo. Nada de grandes producciones ni expediciones internacionales.
Así, el viernes 8 de agosto de 1969, el fotógrafo escocés Iain Macmillan subió a una escalera de mano mientras un policía detenía brevemente el tráfico. En solo diez minutos y seis disparos de cámara, se capturó la toma perfecta. En ella, John Lennon, Ringo Starr, Paul McCartney y George Harrison caminaban en fila casi sincronizada.
Cuatro estilos, un pie descalzo y la conspiración «Paul is Dead»
A diferencia de sus primeros años de trajes idénticos, en la portada cada miembro vestía según su personalidad. Lennon iba de traje blanco, Ringo de negro formal, Harrison en mezclilla informal y McCartney de traje gris, pero completamente descalzo.
Ese pequeño detalle de Paul (quien simplemente se quitó los zapatos por el calor estival) sirvió como combustible para una de las teorías de conspiración más famosas del rock. Es aquella que afirmaba que McCartney había muerto en 1966 y había sido reemplazado por un doble.
Para los fanáticos de las teorías, la portada representaba un cortejo fúnebre:
John de blanco (el clérigo), Ringo de negro (el sepulturero), Paul descalzo y a paso cambiado (el cadáver) y George de mezclilla (el cavador de tumbas).
Incluso el Volkswagen Beetle blanco estacionado al fondo (con matrícula LMW 281F) fue visto como una «pista». Algunos interpretaron «28IF» como «Paul tendría 28 años si estuviera vivo» (aunque en realidad tenía 27).
El espectador anónimo y una portada sin nombre
Entre las curiosidades del encuadre destaca un hombre al fondo a la derecha observando la escena. Se llamaba Paul Cole, un turista estadounidense que esperaba a su esposa y miró con extrañeza a cuatro sujetos cruzando la calle una y otra vez. Sin saberlo, quedó inmortalizado para siempre en la historia de la música.
Por su parte, John Kosh, director creativo de Apple Records, tomó una decisión radical para la época. No colocó ni el nombre de la banda ni el título del álbum en la portada. The Beatles eran tan gigantescos que cuatro siluetas cruzando la calle bastaban para que todo el planeta supiera de qué se trataba.
Abbey Road se publicó el 26 de septiembre de 1969. Aunque Let It Be salió a las tiendas en 1970, Abbey Road fue el último disco que The Beatles grabaron juntos. Sin saberlo en ese instante, la imagen de cuatro amigos alejándose del estudio capturó, de manera accidental y poética, los últimos pasos de la banda más grande de todos los tiempos.
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