Han pasado 41 años desde la polémica que cayó sobre AC/DC a raíz del caso del «Night Stalker» en Estados Unidos.
Fue en 1985 que la banda de heavy metal fue acusada de promover el satanismo tras una ola de homicidios cometidos por un seguidor.
El asesino en serie vinculado a AC/DC
Richard Ramírez, condenado a pena de muerte, fue un asesino serial y gran fan de AC/DC, quien acabó con la vida de 14 personas a mediados de los años 80.
Ramírez levantó las sospechas debido a que se le había visto con algunas camisetas del grupo australiano, además de los dibujos de pentáculos que dejaba en las escenas del crimen.
Lo anterior logró que la prensa centrara su atención a la banda liderada en ese entonces por Brian Johnson. Además de la idolatría de Ramírez, la canción «Night Prowler» los puso en la mira de los fanáticos religiosos.
Proveniente del álbum «Highway to Hell», la canción se refiere a una persecución y un ataque mortal inminente. Para mayor remate, el título del disco del que provenía tampoco ayudó en la defensa de la reputación de la AC/DC.
De acuerdo con L.A. Times, algunos medios comenzaron a teorizar que el nombre de la banda contenía un significado oculto. La frase que más resonaba era que las siglas AC/DC significaban «Anti-Christ/Devil’s Children» (Anticristo/Hijos del demonio).
Por su parte, Johnson rechazó rotundamente las acusaciones en ese entonces. «Ya tenemos suficiente con hacer que rimen las malditas estrofas de las canciones como para meter mensajes ocultos en nuestros temas», afirmó el cantante a la prensa.
Este episodio afectó duramente la reputación de AC/DC, quienes ya venía de una mala racha. El inicio de su declive comenzó con «Flick of the Switch», extendiéndose hasta «Fly on the Wall».
Su popularidad no fue renovada hasta 1986, con el lanzamiento de «Who Made Who», álbum que fue realizado especialmente para la película «La rebelión de las máquinas».
