ENTREVISTAS

“No funcionan solos ni hacen magia”: la contundente advertencia de una especialista tras el auge de fármacos tipo Ozempic

La especialista en medicina integrativa Elisa Cáceres analiza el auge de la semaglutida en Chile y explica el peligro del efecto rebote.

Elisa Caceres Pqn Web
Radio Futuro

El mercado chileno vive una revolución en tratamientos para el sobrepeso. Todo comenzó con la popularidad de medicamentos innovadores como Ozempic. Sin embargo, hoy se desata una competencia de laboratorios para ofrecer alternativas más económicas. Actualmente, el Instituto de Salud Pública (ISP) analiza siete solicitudes para registrar versiones genéricas de la semaglutida. Entre ellas destaca Selfix, un desarrollo genérico en estado avanzado.

Además, recientemente arribó al país Wegovy, un fármaco formulado específicamente para bajar de peso, a diferencia de los anteriores creados originalmente para la diabetes. A pesar de los resultados prometedores, la Dra. Elisa Cáceres, especialista en medicina interna y nutrición ortomolecular, enciende las alarmas sobre el uso irresponsable de estas terapias.

El peligro de la moda y la automedicación

La masificación de estas inyecciones ha provocado que muchos pacientes las utilicen como una simple moda. Al respecto, la Dra. Cáceres explica en Palabra Que Es Noticia que «es que mi amiga se pincha, yo me voy a pinchar también porque yo vi que ella bajó de peso y es así, así se así usa mucha gente esos medicamentos».

Sin embargo, esta automedicación es peligrosa. Por lo tanto, la especialista aclara que la semaglutida no funciona sola ni hace magia. De hecho, ella la considera solo un apoyo inicial. En sus palabras, «es un empujón, es un engañito, un ratico, vamos, vamos, te voy a ayudar a que te veas bien y te animes a hacer todo lo que hay que hacer porque si no después vas a rebotar y vas a rebotar mal».

El mecanismo biológico detrás del «efecto rebote»

¿Por qué ocurre este retroceso al dejar el tratamiento? La respuesta está en una hormona del tejido adiposo llamada leptina. Cuando perdemos peso de forma rápida, esta hormona desciende bruscamente. En consecuencia, el cerebro interpreta esta baja como una señal de amenaza.

La doctora detalla que «cuando la leptina baja, manda una señal al cerebro que es como de escasez. Es como una señal de escasez. ¿Y qué pasa? El organismo trata de aumentar el apetito y disminuir el gasto energético».

Por esta razón, si suspendemos el fármaco sin haber hecho ejercicio, el metabolismo colapsa. La Dra. Cáceres advierte: «En cuanto yo deje el medicamento, el apetito va a aumentar, pero voy a tener un gasto energético más bajo porque me quedé con menos como con esta señal que activó que no que me dijo que no gastara y además no hice ejercicio, menos músculo, por ende menos metabolismo. Voy a rebotar mucho más que si no lo hubiese usado».

El músculo es el verdadero motor del metabolismo

Para evitar este problema, es fundamental entender que el peso corporal depende del gasto energético. A su vez, este gasto está condicionado directamente por la masa muscular. En este sentido, la especialista afirma que «el gasto energético tiene que ver con el metabolismo y el metabolismo tiene todo que ver con el músculo».

Por otro lado, la pérdida rápida de peso sin comer adecuadamente provoca desnutrición. Al perder el apetito por la semaglutida, muchos pacientes dejan de consumir micronutrientes vitales. La doctora relata que ha atendido a personas rebotadas que le dicen: «no, doctora, es que con el medicamento no comía como una vez al día». Como resultado de esto, terminan «desnutridos enteros», sin vitaminas ni minerales para que el cuerpo funcione correctamente.

Un enfoque integrativo para bajar de peso con salud

Para lograr cambios duraderos, la especialista propone un tratamiento integral que analice al paciente como un todo. Esto incluye evaluar los niveles de estrés, el sueño, la actividad física y el estado del tubo digestivo. Por ejemplo, dormir mal eleva el cortisol, una hormona que nos hace acumular grasa.

Por esta razón, su terapia comienza siempre con una desintoxicación celular. Ella describe su método: «vamos a cambiarle el agua a la pecera, vamos a poner como agua limpia en este cuerpo, activo hígado, trato la microbiota intestinal y manejo mucho el estrés». El objetivo no es solo bajar números, sino restaurar el bienestar general. En definitiva, se trata de «bajar de peso, pero bonito, bajar de peso bien, que se vea bien el paciente, no desnutrido, bajar de peso bien de una manera integrativa, biorreguladora».


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